Dentro del contexto que nos encontramos hoy en día, es mucho más fácil comprender la presencia de las tecnologías de la información y la comunicación en nuestra vida. Sin embargo, es importante observar que esa presencia no nació con la pandemia.

La expansión de esas tecnologías en nuestro día a día ha sido exponencial. Un día tuvimos que sacar un correo electrónico porque nos lo proporcionaron en nuestro trabajo o en la escuela para poder estar en comunicación, después alguien nos invitó a unirnos a un chat, o al Messenger o alguna red social digital para estar en contacto, y luego nos pusieron todas esas opciones y facilidades de acceso en nuestro dispositivo móvil, lo que llevó a la generación de un sinfín de aplicaciones para muchas actividades que realizamos todos los días.

Es decir, no aparecieron de un día para otro y tuvimos que insertarlas a nuestra vida a la fuerza, sino que su entrada fue paulatina, constante y muy persistente. De tal forma que en las actividades personales, sociales y profesionales, seguro tenemos que utilizar alguna herramienta de las tecnologías de la información y la comunicación.

A nivel personal, nos queda más que claro su uso, desde que despertamos hasta que nos vamos a dormir recibimos mensajes vía Whatsapp, revisamos las notificaciones de Facebook y del correo electrónico, y nos damos una vuelta por nuestro periódico virtual para estar al tanto de las noticias. Y esa rutina la repetimos todos los días, tal vez a diferentes horas, con diferentes personas o con mayor o menor intensidad cada día, pero ya está instalada en nuestras actividades diarias.

Socialmente, esto va más allá solo de revisar las notificaciones, nos implica interactuar con quien nos comunicamos, las aplicaciones que más usamos tienen una diversidad de funciones que hacen de esa interacción una dinámica, asincrónica y bidireccional, es decir, el otro sabe si vimos su mensaje, si le contestamos pronto o muy tarde, y qué pensamos de lo que nos ha compartido. Las reacciones de Facebook, por ejemplo, pasaron de tener la opción de me gusta, a poder decir que nos encanta, enoja, divierte, entristece o asombra, incluso hoy tenemos una más que se creó por el tema de la cuarentena que estamos viviendo que es me importa.

Es decir, que esos espacios virtuales nos piden que no seamos solamente espectadores, nos invitan a participar e interactuar con lo demás. Lo que nos lleva a estar presente en esos espacios virtuales aunque no estemos todo el tiempo participando, pues el simple hecho de tener una cuenta con una fotografía de perfil ya nos pone en el mapa del ciberespacio y permite que otros entren en contacto con nosotros a través de los diversos medios virtuales.

En lo profesional hay una expansión mayor. Hoy, existen profesiones que se han creado para el tema virtual, por ejemplo desde la mercadotecnia y la comunicación, hoy en día hablamos de administradores de las redes sociales, comúnmente conocidos como community managers, quienes se están encargando de proveer de contenido esos espacios virtuales. De igual forma, han crecidos las actividades educativas desde el ciberespacio, en esta época podemos encontrar cursos y talleres en línea de prácticamente cualquier tema que se nos ocurra.

Por otro lado, la mayoría de las profesiones ha tenido que invertir en esas tecnologías, tiempo y dinero. Por ejemplo, hoy las facturas son digitales también, las aplicaciones de servicio a domicilio también han aumentado y por lo tanto los negocios se han hecho parte de este servicio, las aplicaciones bancarias han ganado mucha importancia y presencia tanto para el uso personal como comercial.

En fin, las tecnologías se han involucrado en nuestra cotidianidad tan sutilmente que hay ciertas actividades que ya no sabemos cómo las hacíamos antes de tener estas posibilidades tecnológicas. Actualmente podemos, incluso, controlar todas las funciones de la casa, como las luces, la apertura y cierre de ventanas y persianas, el inventario de la nevera y alacena, la videovigilancia, entre otras opciones que han automatizado actividades que en nuestras rutinas diarias solíamos hacer físicamente.

Parece que las opciones son infinitas y que la expansión de esas tecnologías no tiene fin. Podemos imaginar algunas cosas a través de lo que la ciencia ficción nos ha mostrado en el cine y la televisión, pero en realidad solo nos queda esperar unos días, semanas o a más tardar meses para conocer la nueva propuesta tecnológica para comodidad de la vida cotidiana. Y a ti ¿qué tecnología ha venido a revolucionar tu día a día? [email protected]

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