A la memoria de las mujeres víctimas
del indigno, impune y repugnante feminicidio

 

El 16 de septiembre de 1810 el cura Miguel Hidalgo, junto a Allende y Aldama, se declaró contra las autoridades del Virreinato de la Nueva España; al grito de “viva la virgen de Guadalupe, abajo el mal gobierno”, inició la lucha contra las fuerzas colonialistas que esclavizaron a los mexicanos durante casi 300 años, lucha que terminó el 27 de septiembre de 1821 con la entrada triunfal del Ejército Trigarante liderado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero.
Hace 207 años que se logró la Independencia de la opresión salvaje de los colonialistas españoles; hoy, en este 2017, vemos cómo algunos mexicanos empoderados están vendiendo al país, sometiendo a la economía nacional y las decisiones de política a la órbita de las grandes empresas transnacionales.
¿Quién domina el mercado del agua embotellada? ¿Quién domina la producción y el mercado de los fármacos? ¿Quién domina la producción minera de oro? ¿Quién domina la producción agrícola de alto rendimiento? ¿Quién domina los mercados al menudeo en las principales urbes? ¿Quién domina la industria automotriz?
Somos importadores de maíz, como de gas y de gasolina, también de productos industrializados; no tarda en que las instituciones de seguridad social (IMSS e ISSSTE) desaparezcan como tales y se vendan al mejor postor, bajo la máscara de atraer inversión extranjera para apoyarlas.
La Independencia nacional se ha mercantilizado al poner en práctica un modelo económico donde los motores son las grandes empresas transnacionales; la desigualdad y la pobreza de más de la mitad de los mexicanos, es el precio que pagamos, pero también el rezago tecnológico, la mala calidad y falta de cobertura educativa, que también se está privatizando.
México es un país abierto al mejor postor, pero no global, porque dependemos, tecnológica, económica, financiera y, lo peor, políticamente de EU, el gran elector de nuestra democracia, rehén de intereses extranjeros a través del grupo en el poder.
La evidencia está en el acatamiento irresponsable por parte del aprendiz de canciller Luis Videgaray Caso de las instrucciones norteamericanas para apoyar la postura de Trump frente a Venezuela y Corea del Norte, comprometiendo a todos los mexicanos a un enfrentamiento bélico de proporciones mayúsculas, más allá de nuestras capacidades de defensa.
En ese contexto retomamos a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), quien dio a conocer recientemente su Informe sobre el comercio y el desarrollo 2017, cuyo tema fue el New Deal (nuevo acuerdo) como alternativa a la austeridad; el New Deal representa una intervención del Estado en la economía, como respuesta a la crisis que había generado el liberalismo, mercantilizando todo y desembocando en ese entonces en la crisis del 29-33; hoy el neoliberalismo está llevando al mundo a una crisis de proporciones desconocidas.
El que la UNCTAD retome este “nuevo acuerdo” obedece a la falta de capacidad el modelo neoliberal que todo mercantiliza, para reactivar la economía mundial y sobre todo la de las naciones subdesarrolladas como México.
El informe de la UNCTAD afirma que la falta de recuperación sólida en los países desarrollados y la renovada volatilidad de los flujos mundiales de capitales, han limitado el crecimiento económico de los países en desarrollo, donde la desigualdad se ha ampliado, concentrando más la riqueza en menos personas, ampliando la población en condiciones de pobreza.
En el caso de México, el salario representa tan solo 37 por ciento del salario promedio de 16 naciones latinoamericanas, lo que significa que las personas con salarios bajos no cuenten con un trabajo decente, ni con un salario digno, además de que el desempleo en los jóvenes de 15 a 24 años llega en México a 18 por ciento (CEPAL 2016).
El crecimiento del PIB en México es considerado por la UNCTAD como bajo con un impacto social negativo, pues se focaliza en sectores de alta tecnología como la industria automotriz y la minería de gran escala, mientras que las mipymes y los pequeños productores del campo están en el pantano del rezago tecnológico, no cuentan con la asistencia tecnológica y la articulación con las instituciones de educación superior y centros de investigación casi no se da, y cuando se da no alcanza a la transferencia tecnológica ni de conocimientos.
Este informe de la UNCTAD retoma parte del discurso de Martin Luther King de hace 50 años: “Debemos empezar a cambiar una sociedad hecha para las cosas (neoliberalismo) por una sociedad hecha para las personas. Si las máquinas y las computadoras, el afán de lucro y los derechos de propiedad (intelectual) se consideran más importantes que las personas, será imposible vencer a la triada de gigantes integrada por el racismo, el materialismo extremo y el militarismo.
“La nueva Independencia de México requiere de una revolución de valores patrios, donde los mexicanos de a pie sean el centro del bienestar social”, ¿no lo cree usted?

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