En 1985, FEM –revista feminista mexicana fundada en 1976– presentó un número especial sobre mujeres y música que vale la pena recuperar este día que se celebra en México a quienes al inspirarse le dan vida y donde poco a poco las mujeres han empezado a ganarse un lugar y un reconocimiento.

Es así como en su editorial, la publicación destacaba que la participación femenina a veces es reconocida en los escenarios musicales, sin embargo, otras siguen anónimas. Por ello, precisaron su preocupación por los pocos trabajos referentes al tema, pero también sus certezas ante la riqueza de este escenario: “Mujeres en la música. Prolongación indefinida del poema que expira donde acaba la voz. Musas inspiradoras y ejecutantes de la música ajena, las mujeres irrumpen poco a poco en los cotos cerrados de las iglesias, los cónclaves, negocios y cercos de poder. Poder patriarcal que usa la voz de las mujeres para llenar los teatros, las carpas, las peñas, los palenques”.

Se evocó a las antiguas mexicanas que rendían culto a la diosa de la música, Macuilxóchitl. La conquista arrasó con ella, pero se dio paso a violas y clavecines, aunque la Santa Inquisición prohibió durante tres siglos la incursión de las mujeres en la música.

Se hace referencia también a la llegada de las cantantes de ópera durante el siglo XIX, entre las que destacó Ángela Peralta. Se reconoció a tres mujeres que calificaron como clásicas del canto popular: María Grever, Amparo Ochoa y Concha Michel. Se advirtió que las mujeres compositoras no tenían todavía un enfoque propio, sino que reproducían la imagen que de ella tiene el hombre. Rosamaría Roffiel recuperó la historia de Las Leonas, un dueto feminista al que le gustaba cantar, pero también componer, integrado por Marta Lamas y Olivia Gall. Un artículo titulado “Mujeres compositoras”, escrito por Jorge Ayala Blanco; el crítico compartió su decepción al revisar tomos enteros de voluminosas historias de la música y no encontrar una sola mención sobre ellas: “Mujeres compositoras, una discriminación. Cero discos de mujeres compositoras mexicanas. Apenas unas canciones para niños de Marta García Renart y Rocío Sanz, poco representativas de sus respectivas obras. Nadie parece saber cómo se come eso de las compositoras mexicanas. Todos reconocen que una música tan madura como Alicia Urreta es talentosa, prolífica y buena onda; pero nadie le graba ninguna de sus producciones. Casi cualquier músico hombre, por mediocre que sea, por nacionalista, retardatario o vejete arcaizante con algún poder grillo puede oír un acetato de sus productos. En cambio, nada para las compositoras, trátese de integrantes de una generación intermedia como Graciela de Elías o Gloria Tapia o Rosa Guraieb, trátese de la muy joven Lilia Vázquez. Y luego dicen que no hay discriminación sexista en las orquestas mexicanas, en las Voces Vivas de México y en las RCA Víctor”.

En este número, revista FEM, que puede consultarse en línea, se recuperó la presencia femenina en la música, si bien se quejó de la falta de investigaciones al respecto, en cada artículo aportó nombres y obras para que fueran punto de partida de trabajos más profundos.

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