Si bien la tecnología es una extraordinaria herramienta de conocimiento y desarrollo que trae consigo grandes beneficios a la humanidad, pero cuando se ocupa con el solo propósito de la explotación desmedida y con el afán de rematar o subastar los recursos energéticos, eso, para nuestro país, puede tener un precio de afectación al medio ambiente muy alto para esta y las próximas generaciones, dejando a nuestro planeta maltrecho.
Por otro lado, si bien las oscilaciones en el precio del petróleo y, en particular, la estrepitosa caída en su precio está motivada en parte por “la revolución energética estadunidense”. Debido a la implementación indiscriminada de “tecnología innovadora” para extraer mayor volumen de petróleo, sí, pero tecnología no necesariamente amigable al medio ambiente.
Esa tecnología conocida como fracking o perforación horizontal, según la Agencia Internacional de Energía, es la causa por la que Estados Unidos probablemente superará a Arabia Saudita y a Rusia para convertirse en el mayor productor de petróleo del mundo para fines de esta década.
Cabe mencionar que la revolución del fracking está prohibida en Francia, Alemania y otras naciones europeas que han suspendido también estas operaciones, por las preocupaciones ambientales de sus habitantes que tienden a oponerse al fracking porque a ellos les tocan muchos de los problemas y pocos de los beneficios de la nueva tecnología. Y el caso más emblemático es el de Arabia Saudita, el mayor productor de la OPEP, quienes tratan de desincentivar la producción vía fracking en EU, además Arabia Saudita considera que pese a los avances esa tecnología no es barata y no es fácil replicarla en otras partes del mundo, además porque tiene un costo social muy alto.
Por otro lado, algunas repercusiones que tienen esta técnica según la Asociación Interamericana para la Defensa del Ambiente (AIDA) con base en estudios del Ministerio de Ambiente alemán, la Oficina de Control del Gobierno de Estados Unidos y del Consejo Canadiense de las Academias de la Ciencia, menciona el vacío en nuestro país sobre la conveniencia de emplear este método de explotación, por lo que se puede inferir posibles conflictos; por lo que estos y otros problemas de combustibles fósiles y relacionados como el transporte con ductos, la alta contaminación por carbón, conducen inexorablemente a su limitación a pesar de la política actual de Estados Unidos de no contribuir a disminuir el cambio climático.
Por ello, es legítima la búsqueda de energías renovables no convencionales, como el viento y la energía solar, y quizá la energía nuclear, entre otras que se puedan generar en el futuro, como un gran esfuerzo de la humanidad para entrar a una era que minimice la utilización de recursos fósiles y que indudablemente repercutirá en nuestro país, por eso ahora sabemos a qué conduce ignorar los problemas, como en este momento es el mal llevado enfoque económico que nos obliga a vivir en una economía estancada y que si ignoramos nuestros problemas ambientales las consecuencias serán mayores, por lo que ahora la resolución de esos problemas y salir del atolladero requerirá formar más y mejores profesionales y especialistas en diversas ramas de nuestras universidades.

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Doctor en ciencias de los materiales, ingeniero minero metalúrgico por la UAEH y maestro en ciencias en geología minera por el Instituto Politécnico Nacional. Profesor investigador de la Autónoma de Hidalgo y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Colabora en Libre por convicción Independiente de Hidalgo desde 2009.