El mayor aumento a los combustibles desde la implementación de los “gasolinazos” nos fue recetado a todos los ciudadanos al inicio del actual mes, lo que ya ocasionó el alza de aumentos de precios en los alimentos y en varios servicios, todos ellos en perjuicio de la economía de la mayoría de los mexicanos.
Frente al aumento de las gasolinas surgen varias interrogantes: ¿En qué nos benefició a los ciudadanos la reforma energética? ¿Por qué las gasolinas se venden en México más caras que en Estados Unidos? ¿Quién o quiénes se beneficiaron con la reforma energética?
El panorama para los próximos meses se presenta complicado para la mayoría de los ciudadanos, ya que el gobierno federal no encuentra de otra alternativa para allegarse de recursos que aumentar los bienes y servicios a su cargo, de tal manera que los mexicanos veremos cómo se reducen más y más nuestros ingresos, los cuales se han achicado drásticamente desde la llegada del PRI a la presidencia de la República.
La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) dispuso que el precio de la gasolina Magna aumente de 13.40 a 13.96 pesos por litro; la Premium pasa de 14.37 a 14.81 pesos, y el diésel pasa de 13.77 a 13.98 pesos.
Según la SHCP, en lo que resta de este complicado 2016 el precio de los combustibles se mantendrá sin variación, ya que sus precios alcanzaron su tope máximo permitido por la ley.
La justificación de la Secretaría de Hacienda es que los nuevos precios máximos de los combustibles se establecen respetando las determinaciones del Congreso de la Unión que aprobó que durante 2016. Los precios máximos en México se ajusten con sus referencias internacionales.
Las autoridades hacendarias se la pasan de justificación en justificación ante el constante aumento de precios de los combustibles, a pesar de que la actual administración prometió que con la reforma energética bajaría el costo de las gasolinas… un compromiso incumplido como muchos otros que engrosan la lista de ofrecimientos.
Mientras las autoridades hacendarias justifican las alzas, los ciudadanos vemos cómo nuestros ingresos se reducen y se reducen cada vez con esta clase de medidas “transitorias”. Los comerciantes ya se frotan las manos con este anuncio, pues es el argumento ideal para reetiquetar los productos de primera necesidad.
Mientras los comerciantes hacen su agosto con el alza de precios, las autoridades responsables de verificar que no se cometan abusos en contra de los consumidores hacen como que trabajan, sin embargo el alza de precios está incontenible en perjuicio de la economía de millones de mexicanos, principalmente de quienes menos tienen.
Estamos en vísperas de la presentación del paquete económico para 2017 y varios son los especialistas financieros que opinan habrá varios recortes al gasto público federal que afectarán a muchos sectores productivos del país. En poco tiempo el Congreso de la Unión habrá de discutir, analizar y reorientar el gasto público, de tal manera que nos vamos a tener que apretar el cinturón, ya que el gobierno no piensa sacrificarse para reducir gastos.
Con cada aumento al gas, a la energía eléctrica y a las gasolinas los ciudadanos atestiguamos cómo nos empobrece este gobierno, al cual le faltan todavía un buen trecho para concluir. Si desde ahora los ciudadanos sentimos los efectos de los ajustes, no quiero ni imaginar a qué nos enfrentaremos al final del sexenio, seguramente a una nueva crisis financiera como en antaño.
Por esa razón, vale la pena reflexionar en unir esfuerzos ciudadanos para defendernos de las políticas públicas de los gobernantes, a quienes no les interesa en lo más mínimo lo que vivimos los habitantes del país, de tal manera que es necesario hacer valer nuestro derecho a aspirar a un mejor porvenir, mismo que podemos lograr si nos organizamos y unimos para defender nuestros bienestar. Por eso amigo lector, primero lee, piensa, decide y actúa.

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