Desde que Rosa Luxemburgo convocó a la primera internacional socialista para alcanzar la solidaridad proletaria, hasta que esa fracasó, determinada por el diferente valor de las mercancías producidas por el obrero de un país explotado y las producidas en el imperio por la aristocracia obrera, la solidaridad proletaria internacional resultó un mito.

En el mejor de los casos, las burguesías nacionales repartieron con ciertas capas privilegiadas de representantes obreros la torta de la explotación. Las negociaciones con grupos de presión, sectores adinerados y franjas burocráticas del gobierno, ubicaron los centros de decisión fuera del alcance de los trabajadores.

La tan cacareada solidaridad proletaria fue un mito a nivel internacional. Y en México se volvió la sopa del día, de todos los días. El terrorismo sindical, atizado por los pésimos dirigentes en complicidad con el aparato, fue realmente detestable. Los salarios, prestaciones y conquistas obreras quedaron en el charco.

Perseguidos políticos: La Quina, Ross García, Gómez Urrutia, Elba Esther Gordillo

Los ejemplos de traiciones entre los gremios y sus confederaciones sobran. Para muestra, basta recordar las delaciones contra la Quina Hernández Galicia por su chofer, Carlos Romero Deschamps; la injusta prisión para el líder político Mario Rubicel Ross García, dirigente petrolero de la sección 44 del STPRM, quien fue encarcelado por oponerse a la pandilla salinista de desmanteladores de la industria y de los activos de la nación…

La injusta persecución del foxismo- calderonismo contra Napoleón Gómez Urrutia, el dirigente minero que fue acusado de haberse quedado con unos dineros que en realidad fueron saqueados para engordar los bolsillos de las primeras damas del panismo impostor… la detención de Elba Esther Gordillo por oponerse al fraude sindical de la fallida reforma educativa que la 4T ya ha colocado en el fondo de las no pocas vergüenzas del peñato…

Y más de mil historias para el olvido, perpetradas desde el poder, con la complicidad del PRI y de la Confederación de Trabajadores de México (CTM) que tiene muchos años que solo sirve para un barrido o un trapeado. La CTM se ha convertido en un mecanismo de imposiciones y agendas contrarias a la lucha obrera.

La CTM propuso el outsourcing, una trampa para la sindicalización colectiva

Famosa por sus arreglos en lo oscurito, la CTM se convirtió en una maraña de complicidades absurdas que hasta en nombre de Peña Nieto propuso en el Congreso la reforma energética antipatriótica y el colmo de los abusos: consagrar constitucionalmente el outsourcing…

Una trampa para la sindicación colectiva, para los salarios y las prestaciones. Todo mundo utiliza el outsourcing para violar la ley, gracias a la CTM y a los presidentillos nylon que gozaron del apoyo multitudinario de los obreros traicionados por el aparato injusto.

Incluso la propia CTM creyó verse favorecida en sus estructuras internas, hasta que tuvo que reconocer que su mayor sindicato es el de empresas de servicio conveniente, dirigido por el execrable Polito Rodríguez, el actual zar obrero que tripula a los trabajadores sin contrato colectivo de trabajo.

Polito Rodríguez, en efecto, cuenta con las mayores oficinas y prebendas de la sede cetemista. Es el poder tras el trono. El mismo cuyos empleados, con gorras del Oxxo y camisetas de Bimbo destaparon con fanfarrias al fallido Meade Kuribreña, el creador del Fobaproa. ¡Hágame usted el refabrón cavor!

El Congreso del Trabajo acabó siendo un elefante artrítico, aplaudidor de Los Pinos

La CTM fue en 1970 un auténtico seudópodo que desde el bloque de unidad obrera hasta el Congreso del Trabajo creó instituciones gremiales para luchar por la justicia proletaria. Pero a mediados de 1970 no aguantó el empuje de la demagogia echeverrista y acabó por desmoronarse.

Jesús Yurén, uno de los emblemáticos cinco lobitos, junto con Sánchez Madariaga, Fernando Amilpa y el propio Fidel Velázquez, acabaron empollando el huevo de la serpiente. Yurén, dirigente en el entonces Distrito Federal (DF), heredó el cargo sindical a su yerno, Joaquín Gamboa Pascoe, un mentecato para el olvido, consagrado después líder nacional, complicitado con lo más bajo del poder.

El Congreso del Trabajo, allá por los rumbos de Nonoalco, acabó siendo un elefante artrítico, sin enemigo al frente, pero también sin voluntad, sin ideas ni conquistas sindicales. Juntaba en su seno a organizaciones colaboracionistas del empresariado güevón. Aplaudidores a más no poder de todas las ocurrencias de Los Pinos, encubridoras de los desmanes de sus caciques, contados por dinastías.

La tradición cetemista ha inoculado el ADN de los traidores a los obreros

‎Los pomposos líderes cetemistas han sido colmados de lujos y prebendas, acabaron amasando millones, traficando influencias para negociar con todas las prestaciones obreras, manipulando despidos, liquidaciones de los adversarios en cada centro de trabajo, traicionando la causa. Romero Deschamps se convirtió en el líder charro emblemático.

Cuauhtémoc Cárdenas, cual oportunista de la circunstancia, hace como que apoya a la disidencia petrolera, cobijando intereses malsanos, sin representación y con muchas ambiciones. Cuenta con la gente de los saldos del cacicazgo de Romero Deschamps para financiarlos con el objetivo de formar un nuevo partido político y seguir tocando el pandero.

La tradición cetemista se ha inoculado en el ADN de los traidores a la clase obrera. Es lamentable lo que está pasando, mientras el Estado hace caso omiso de la insurgencia sindical, única que le puede dar oxígeno en estos momentos de definición y defensa de la soberanía y de la independencia nacional, consustancial a la auténtica clase proletaria.

CTM, cascarón de Polito Rodríguez. Aceves del Olmo, truchimán envejecido

‎Pero la CTM siempre ha sido aliada de la traición. Dio línea sobre la preeminencia de los agentes de personal y relaciones públicas encima de cualquier intento de sindicación autónoma en las maquiladoras de la frontera norte del país.

Obedeció siempre, por encima de la solidaridad proletaria latinoamericana, a los designios de la AFL-CIO que siempre se montó en las organizaciones chicanas de constructores y albañiles para salvar el aspecto masivo del Partido Demócrata gabacho.

‎La CTM jamás reclamó de las empresas extranjeras su cuota de cogestión ni los reconocimientos a la capacidad técnica, antigüedades, acceso a los programas de los explotadores, como en todo el mundo acontece desde hace décadas, incluyendo del otro lado de la cortina de hierro, en el mismo Pacto de Varsovia.

Hoy la CTM es el cascarón de Polito Rodríguez y sus outsourcings. Carlos Aceves del Olmo es un truchimán envejecido, casi inexistente, por no usar el concepto testimonial, que podría quedarle grande.

Nueva etapa, donde se respiren aires de libertad sindical y de conquistas obreras

En esta parte del hemisferio latinoamericano la solidaridad proletaria internacional hoy está más que garantizada por los acosos pueriles del anaranjado Trump, quien piensa ya en El Muro con la lana de El Chapo Guzmán y los albañiles de la AFL-CIO, de ingratos recuerdos.

Los nuevos sindicatos petrolero, de Mario Rubicel Ross García; minero, de Napoleón Gómez Urrutia; magisterial de quien resulte electo en el seno del SNTE, burocrático, de quien tenga el honor de desplazar al inútil y vendido Joel Ayala, entre otros gremios, pueden formar las nuevas bases de la lucha obrera del país. Debe entrarse a una nueva etapa, donde sea respirado algún aire de libertad sindical y de conquistas obreras.

Pero eso sí: deben desecharse los infiltrados, los esquiroles y los financiados de antemano por los viejos intereses que tanto daño han hecho a la organización proletaria.

¿No cree usted?

Índice Flamígero: Apenas este jueves el senador Napoleón Gómez Urrutia asumió la presidencia de la Confederación Internacional de Trabajadores (CIT), conformada inicialmente por 11 federaciones y más de 157 sindicatos, con la cual, dijo, se inicia una nueva etapa en la reivindicación de los derechos de los trabajadores, de la justicia laboral y la democracia sindical. Puntualizó que esta naciente organización “no viene de arriba, ni es una agencia del gobierno ni de Morena, ni es dirigida por nadie en lo personal… Este es el Día de la Libertad Sindical, fecha histórica. Esta confederación pertenece por entero a los obreros, no la mueve nadie de ‘arriba’. No la guía el gobierno, ningún grupo es su propietario, tampoco es de Napoleón Gómez Urrutia. La CIT –proclamó su flamante dirigente– nace ante la urgente necesidad de defender los derechos de los trabajadores. Obreros desde hace décadas postergados, olvidados, agredidos, oprimidos, reprimidos. Fuerza de trabajo, víctima de los gobiernos neoliberales que alrededor del mundo imperan… respondamos con unidad, globalicemos nuestro esfuerzo, desechemos la idea de que los obreros son débiles y apáticos. Que vengan a nuestra confederación los que estén hartos de los líderes charros, de representantes que negocian sus contratos colectivos. México vive hoy un tiempo de intensos y diferentes cambios, ese gobierno no reprimirá al genuino movimiento obrero, ve complacido que los trabajadores elijan –por voto secreto y directo– a sus representantes”. + + + Y en las antípodas, una buena noticia para los golfistas. Tiger Woods estará en México para jugar en el WGC-MexicoChampionship, del 20 al 24 de febrero en el Club de Golf Chapultepec. Se trata de uno de los eventos más importante del mundo del golf, que en su tercera edición llegará a nuestro país, gracias a la visión de un hombre apasionado de este deporte como lo es Benjamín Salinas Sada, CEO de Tv Azteca. La presencia de Tiger Woods en México es el resultado del éxito, cuidado y profesionalismo que el comité organizador y patrocinador del mismo, como lo es Grupo Salinas, ha emprendido año con año, para realizar el WGC-Mexico Championship, evento que atrapará la atención del mundo durante cinco días.

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