Son los primeros pasos de la nueva administración federal, la promesa es recuperar el sentido social del gobierno y la rectoría del Estado en el desarrollo hacia una sustentabilidad sin desigualdad.

Las políticas públicas y las leyes son el medio fundamental para lograrlo, son los diputados locales y federales, como los senadores, los que tienen la responsabilidad con todos los mexicanos para construir la plataforma de una mejor nación.

El Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) creado en 1970, gozaba de una autonomía que en la ley del 2014 ya no tiene, sobre todo en materia de inversiones y autorización de recursos a proyectos de investigación científica y tecnológica, educación superior e importación de tecnología, según lo estipulaba la fracción dos de la ley promulgada en 1970, fracción que fue eliminada por las reformas.

El plan de reestructuración estratégica del Conacyt congruente con el proyecto alternativo de nación (2018-2024) presentado por la doctora María Elena Álvarez-Buylla Roces, en los lineamientos en materia administrativa, se identifica que los recursos que se asignen directamente al Conacyt sean sin el tutelaje de la Secretaría de Hacienda, debiéndose fortalecer la visión de largo plazo del desarrollo científico y tecnológico, como también reorientando el presupuesto hacia el fortalecimiento de la ciencia básica, dado que actualmente los fondos destinados para esa actividad son muy reducidos.

Asimismo, se menciona en el plan que se revisen los fondos sectoriales y regionales, para maximizar los montos destinados a la ciencia de frontera orientándola hacia la trascendencia de la problemática de cada sector. En ese orden de ideas, la firmeza será la que distinga la gestión ante las instancias que asignan los recursos presupuestales para dar cumplimiento al compromiso legal del uno por ciento del PIB para ciencia y tecnología.

El ejercicio de los recursos presupuestales, dijo la doctora Álvarez, será con cero tolerancia a la corrupción, con el fin de defender a ultranza el interés de todos los mexicanos, con el propósito de recuperar y fortalecer la rectoría del Estado en materia de investigación científica y desarrollo tecnológico, columna vertebral de las naciones que tienen como mapa de ruta la competitividad y el desarrollo sustentable con equidad social.

Ese plan de reestructuración estratégica del Conacyt consta de 12 principios rectores y 11 apartados, de los primeros destacan el que se refiere a “anteponer lo público, comunitario y la consideración de los límites de la naturaleza del interés privado” se priorizará el entendimiento y la solución de problemas urgentes de atender, en aras de una mayor equidad social.

La generación, expresa la doctora Álvarez, del conocimiento científico y tecnológico no debe estar orientado en exclusiva a los valores de mercado, sino también al rescate de las industrias nacionales y regionales priorizándose el interés público; lo cual se interpreta como la necesidad de aplicar una política pública en ciencia y desarrollo tecnológico, que no se someta a los modelos transnacionales que profundicen el rezago y la dependencia tecnológica, sabemos que el 95 por ciento de las patentes que se generan en nuestro país es por extranjeros, es imprescindible revertir ese proceso.
Un tema de interés por su trascendencia, y no tocado como política pública, es el referente a la “creación del ecosistema informático nacional” a través del cual se desarrollarán las tecnológicas inteligentes para promover la ciencia ciudadana con arraigo comunitario, sus campos de acción entre otros serán: atenuación de la marginación, recuperación del campo y producción agroecológica de alimentos sanos, protección de los territorios y sus recursos. La creación del ecosistema informático también estará orientado al programa de Smart cities, que ya está a nivel de prototipo.

El ecosistema informático nacional, significa la inserción del país al paradigma de las tecnologías disruptivas de los últimos cinco años, como son la inteligencia artificial, el big data, el aprendizaje automático, el aprendizaje profundo, el Internet de las cosas, industria 4.0 (fábricas inteligentes y biofábricas) el Fintech, el blockchain, a la robótica (humanoide, industrial y de colaboración como los bots, cobots y chabots).
Esos nuevos paradigmas, si bien, representan desafíos y oportunidades, también riegos, pero es peor y más caro el rezago, ¿no lo cree usted?

 

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