Actualmente estamos viendo retrocesos en la forma de cómo votan los ciudadanos, en las cosas, valores y símbolos que se creían importantes. En primer lugar tenemos la separación de la Gran Bretaña de la Comunidad Económica Europea, lo cual fue, entre otras cosas, un acto de racismo, pues hay quienes culpan a los migrantes sobre el desempleo o el decrecimiento económico. También está el no a la paz en Colombia, lo cual es hasta irracional para cualquier sociedad. Finalmente, tenemos la victoria de Donald Trump, quien con un racismo declarado ganó las elecciones en EU.
Ese candidato en su campaña culpó al inmigrante del decrecimiento económico, principalmente a los mexicanos, además al tratado de libre comercio con Canadá y México, pues según Trump ha beneficiado a México antes que a Estados Unidos (lo cual es falso); en consecuencia, había que crear un muro para que no pasen más mexicanos y cerrar el tratado de libre comercio. Fue una campaña que atentó con lo políticamente correcto, con el tema de la tolerancia como principio democrático, y se fincó en el racismo y la exclusión.
En ese sentido, este fin de semana se llevó a cabo un congreso de marketing político en Monterrey, donde uno de los temas que se dejó ver como importante en las nuevas compañas es que éstas deben ir en contra de lo políticamente correcto, éstas serán de villanos y héroes, malos y buenos, de un hartazgo fuertísimo a los especialistas políticos. Por tanto, hoy las nuevas campañas no están dirigidas al intelecto o a la razón, sino a los temas primarios de las personas: a los gustos, a los sentidos.
En consecuencia si nos hacemos la pregunta ¿quién votó por Trump?, tenemos que fueron los blancos que no han sido beneficiados por la economía, ni tampoco los que han llegado a las universidades, por lo mismo, creyeron el discurso que el decrecimiento económico es culpa de un grupo minoritario y no de los gobiernos. Pero además Trump se comportó como sus votantes querían, sin tanta formalidad, crudo en sus comentarios, racista y se le veía comiendo McDonald’s y Taco Bell, por ejemplo.
¿Cómo logra Trump conocer bien a su electorado? Uno de las herramientas es Facebook, es increíble cómo la base de esa red social ayuda a los políticos a conocer perfectamente al electorado, pues actualmente los ciudadanos se pasan horas en estos espacios cibernéticos y dejan ver tendencias políticas, gustos, lugares, espacios donde quieren estar. Para mí fue impactante que el Internet, fuera de traer libertad y autonomía a la ciudadana, es una quimera, pues ahora los políticos tienen un gran control sobre nosotros y, lo peor, que les decimos todo sobre nosotros.
Me queda claro que con estas nuevas tendencias las campañas políticas en la actualidad pueden parecer grotescas, candidatos que hablen mal (que digan ler en lugar de leer), que utilicen temas coloquiales (groserías), que no sean políticamente correctos (que sean racistas), que no importen sus propuestas (solo se trata de gustar) y que además tengan discursos fuertes (hacer muros). Para lograr esto, los políticos deben conocer perfectamente los gustos, sueños, esperanzas de los ciudadanos, y quien lo logre es el que ganará la elección (no el que quiera lo mejor para su población). Para ello están las redes sociales, tal es el caso de Facebook, hay que aclarar que son muy caras estas bases, así que no todos los partidos tendrán acceso a ellas.
Conocer el rumbo de las nuevas campañas políticas me genera desilusión, pues parece ser que la tecnología, los grandes avances de las ciencias sociales, han servido para llevar al poder a personas como Enrique Peña Nieto, Donald Trump, y no aquellos que en verdad quieran lograr cambios positivos en su sociedad, así que me preguntó qué tipo de candidato nos espera para 2018.

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