Cuauhtémoc Blanco Bravo y Pedro Cesar Carrizales Becerra el Mijis, me han hecho reflexionar sobre: ¿quién puede llegar a ser un “buen político”?, ¿qué características debe tener un “buen político”? Ese tema es muy importante, pues cuando pedimos “buenos políticos”, qué perfil deben tener estos para ser electos. En ese sentido, creo que muchos pensaríamos en personas estudiadas, sin embargo, en el caso mexicano, eso no ha resuelto el problema de tener políticos que solo vean por sus intereses o los de su grupo político y/o económico. Por ello, ante la presencia de esos dos personajes me cuestiono: ¿podrán ser buenos políticos?

En primer lugar, está la figura de Cuauhtémoc Blanco, exfutbolista, quien ha llamado la atención pública porque desde que fue alcalde de Cuernavaca se enfrentó y criticó fuertemente al exgobernador de Morelos Graco Luis Ramírez Garrido Abreu; ahora, como gobernador electo tuvo una disputa con la presidenta de Morena Yeidckol Polevnsky Gurwitz, a quien evidenció como alguien que le quería imponer actores en su gobierno. Ese actuar le ha hecho popular, pues el ciudadano común no lo ve como el político tradicional, sino como el exfutbolista que llegó a la política y no se “deja” de los políticos tradicionales, el ciudadano lo ve como su portavoz.

Por tanto, me pregunto si Cuauhtémoc Blanco, que es un exfutbolista muy exitoso, pero que no tiene estudios profesionales, como el mismo declaró: “…tuve que dejar la escuela para ser uno de los mejores futbolistas de México”, podrá ser un “buen político”. Considero que ese personaje tiene coraje para lograr las metas que él se propone, ya lo demostró en el deporte. Esas características claro que funcionan en la política, pero además en el futbol como en la política se da, lo que coloquialmente llamamos “grilla”, así que tampoco desconoce el ambiente. Por tanto, considero que si Cuauhtémoc se propone tener éxito en la política, como lo hizo con el futbol, lo puede lograr, no necesita estudios de posgrado para conocer y ser sensible ante las necesidades de los morelenses; solo debe de tener claro lo que quiere lograr en su gobierno y rodearse de asesores que sepan concretar en políticas públicas esas acciones. La posibilidad está, aunque también está presente que no pueda hacer la diferencia con los políticos tradicionales que han gobernado nuestro país.
El otro personaje que es una novedad es el caso de Pedro Carrizales, conocido como el Mijis, ese caso es muy interesante, pues él representa un grupo de ciudadanos que nuestra cultura ha y sigue discriminando, “los chicos banda” o “los cholos”, aquí están sus orígenes, cuando uno lee su biografía, no solo es conocer a alguien que salió del alcoholismo y lo que esa enfermedad conlleva, sino a partir de eso hacer cosas positivas por su entorno, por el grupo social que representa. Pedro, ahora diputado local de San Luis Potosí, ha sido reconocido por su trabajo social en esas comunidades, quienes, principalmente, fueron las que le dieron el triunfo electoral. Su candidatura dejó ver la discriminación con que la sociedad trata a alguien con tatuajes, con un pasado como él; en una de las entrevistas que le hicieron cuenta la serie de descalificaciones que sufrió en su campaña política, además del secuestro y amenaza de muerte. Pedro es un claro ejemplo de cómo ese sector está discriminado y no se le quiere dar un espacio en la esfera pública.

En este segundo caso, Pedro no tiene estudios de licenciatura, está tatuado, tiene un pasado de “chico banda”; me cuestiono ¿esas características pueden impedir que sea un buen político? Creo que sus ganas de ayudar a ese sector que él representa le da la posibilidad de ser un buen político, pero al igual que en el caso de Cuauhtémoc depende de la habilidad que tenga de lograr lo que se propone, de rodearse de asesores que puedan ayudarlo a lograr sus objetivos.

Si ese tipo de candidatos logran buenos resultados en sus comunidades, dejarán claro que el mundo de la política no solo es para aquellos que siempre han estado en un partido político, con un discurso agradable, sino también para aquellos que han tenido éxito como representantes de un sector de la sociedad.

Después de estos dos casos, reflexiono finalmente, ¿qué se le debe pedir a alguien que quiere un puesto de representación? Mi respuesta es que sea honesto, que no importan los estudios, que tenga ganas de ayudar a la gente que representa, que sea perseverante, que tenga visión de cómo ayudar a sus electores, que sea sensible ante las necesidades, que sepa rodearse de aquellos que puedan ayudarle a conseguir esas metas en la política.

Siempre es mejor que quienes nos representen tengan estudios, pero en un país donde la mitad de la población es pobre, esa exigencia puede flexibilizarse, de lo contrario, la mitad de la población no podría ejercer sus derechos políticos, o ¿usted qué opina?

Comentarios