Un nuevo canal, el 6, se sumó a la oferta de la televisión abierta en la Ciudad de México desde el pasado 14 de agosto.

La nueva señal la produce Multimedios TV, de Grupo Multimedios, que tuvo sus orígenes hace 50 años. Con su canal insignia, el 12, ubicado en Monterrey, esta empresa, que fundó Jesús Dionisio González, creció hasta convertirse en el conglomerado de medios de comunicación más importante del norte de nuestro país, con periódicos, revistas, estaciones de radio, canales de televisión y de paga.

En la licitación de canales de televisión a la que convocó en 2017 el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), Multimedios TV ganó seis nuevos canales, uno de estos en la Ciudad de México y por el cual pagó casi 426 millones de pesos. Multimedios TV logró así su anhelado objetivo de expandirse en la capital del país y otras importantes ciudades, como Guadalajara, Puebla y Tlaxcala, además de consolidar su presencia en el norte con nuevos canales en Ciudad Juárez, Monclova y Durango.

Su red de televisión abierta abarca ya 14 canales, pero algunos de sus productos, como Milenio Televisión, tienen desde hace tiempo cobertura nacional al retransmitirse en los sistemas de televisión vía satélite, como Sky y Dish. Milenio Televisión también ya puede sintonizarse en la televisión abierta de la Ciudad de México, en la señal 6.2.

Multimedios TV es la segunda televisora que rompe, desde Monterrey, el centralismo que caracterizó el nacimiento y desarrollo de la televisión mexicana, con redes de televisión creadas desde la capital, con el impulso de Emilio Azcárraga Vidaurreta y sus herederos, bajo el manto protector del gobierno federal. La primera fue Televisión Mexiquense, del gobierno del Estado de México, que a partir de 1999 cubre la Ciudad de México con sus transmisiones desde el cerro Pico Tres Padres a través del canal 34.

El surgimiento de un nuevo medio de comunicación suele ser alentador porque aumentan las opciones de información y entretenimiento para las audiencias, además de que se crean nuevas fuentes de empleo y posibilidades para la difusión de campañas publicitarias con tarifas más atractivas.

Sin embargo, en materia de mercado, también es innegable que se fragmentan las audiencias, los recursos publicitarios y disminuye la rentabilidad de las televisoras. Si a esto sumamos la creación de más canales de televisión (por la multiprogramación, producto de la tecnología digital) y la modificación en los hábitos de consumo de la televisión abierta frente a contenidos de Internet –particularmente de plataformas como Netflix–, los desafíos aumentan para mantener sanas las finanzas en esta industria.

A la par de la rentabilidad del “negocio”, siempre que nace un medio de comunicación electrónico se genera una expectativa entre las audiencias sobre la calidad de sus contenidos y si estos contribuirán a los principios de pluralidad, diversidad y de función social, previstos en la legislación y que justifican la apertura de canales o frecuencias a nuevos concesionarios.

Una misma fórmula

No sé si usted ha podido ver los primeros programas que se lanzan al aire en la Ciudad de México. En diferentes entrevistas, directivos de Multimedios TV han dicho que las producciones se realizarán en la misma capital del país y que se contará con contenidos especialmente dedicados para las audiencias locales.

Posiblemente los programas sí se produzcan en la Ciudad de México, pero salvo en el noticiario “Telediario”, no se aprecian hasta ahora diferencias importantes a lo que ya se realiza en Monterrey, con sus vicios y virtudes. Es decir, da igual encender el canal 6 en la capital de Nuevo León que en la capital del país porque verá casi lo mismo con los mismos conductores: programas de revista y espectáculos (“Vivalavi” y “Acábatelo”), de deportes (“Futbol al día”, “Multimedios deportes”), reality shows (como “Bailadísimo”), de concurso (“Premios Fama”) y noticiarios (“Telediario”).

Multimedios TV es una de las grandes productoras mexicanas de contenidos en vivo. La apuesta en los últimos años ha sido, sobre todo, los reality shows, en detrimento de los programas infantiles, que durante años ocuparon un espacio importante en la parrilla.

También las noticias han sido prioridad en conjunto con sus proyectos editoriales. Los programas de ficción son prácticamente inexistentes. El dato es interesante si se considera que los dramatizados unitarios (como “La rosa de Guadalupe”) y las telenovelas, que han sido claves para Televisa y TV Azteca, son los géneros más vistos en la televisión mexicana, de acuerdo con el último estudio disponible de Nielsen-Ibope para el IFT (tercer trimestre de 2017).

Mantener tantas horas en vivo implica una labor titánica, pero más difícil aún es mantener un nivel de calidad. Desafortunadamente, los programas de Multimedios TV –que durante años he visto en Monterrey y que ahora se pueden ver en la Ciudad de México– caen en no pocas ocasiones en el reciclaje de información (resúmenes y más resúmenes del día, del día anterior, de una semana antes), en la creación ficticia de conflictos o diferendos entre conductores o artistas para convertirlos en “noticia”, en rutinas de bailes para llenar espacios en los programas de espectáculos, así como en una sobreexposición de sus mismos cuadros, que hacen sus programas y que además deben participar en los reality shows o programas de concurso.

La improvisación, los chistes sexistas o misóginos y la cosificación de la imagen de la mujer son también una constante. Solo sintonice el canal para constatarlo. Algunos de estos contenidos han trascendido en otros medios. Por ejemplo, en 2014 el periodista Héctor Hugo Jiménez denunció cómo una de las colaboradoras del programa que conduce Ernesto Chavana era exhibida con un video relacionado con su vida privada (El Mañana, 16 de diciembre de 2014). Más recientemente, a partir justo de la llegada de Multimedios a la Ciudad de México, otros medios han hecho recopilaciones de programas de la televisora en los que los insultos, los estereotipos, las peleas a golpes, la denigración de personas que participan en los concursos, entre otras “perlas”, han alimentado por años su programación “en vivo”.

En cuanto a la línea editorial de sus noticiarios, una de las críticas más frecuentes ha sido su oficialismo, producto de los cuantiosos recursos que ha recibido de publicidad gubernamental. Me consta, como televidente, cómo en su momento defendió en pantalla al exgobernador Rodrigo Medina, después acusado de peculado, y cómo combatió la candidatura al gobierno del estado y posteriormente a la presidencia de Jaime Rodríguez Calderón, el Bronco, quien amenazó con recortar el gasto en imagen. Los “infomerciales” (publicidad o propaganda presentada como información periodística) caracterizan también sus noticiarios en Monterrey.

Es poco tiempo para hacer un balance más amplio de la llegada de Multimedios TV a la Ciudad de México. El proyecto tendrá que madurar, pero si sus directivos hacen un copy-paste de la fórmula que ha explotado en Monterrey, la nueva propuesta podría ser poco alentadora para quienes buscan algo diferente, inteligente y novedoso en la televisión abierta.

@telecomymedios

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