Si bien la transición de poderes ha caminado con tersuras y buenas maneras entre el presidente Enrique Peña Nieto y el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, no ha ocurrido exactamente lo mismo entre sus seguidores, sobre todo en congresos, tanto federal como estatal, en el caso de Hidalgo.

La sesión solemne de recepción del sexto Informe de Gobierno de Peña Nieto, pese al breve inicio feliz, culminó en airadas consignas, cartulinas y hasta denostaciones severas, sobre todo entre morenistas y priistas.

Desde luego, en ese terremoto verbal el ser más los primeros, les dio ventaja. Alguien calificó: “Este es un ejemplo de lo que puede ser una democracia de dos caras”.

AMLO, en su oportunidad, se había pronunciado porque no se llegara a los calificativos despectivos, en el intento de prevenir tormentas. Insistió nuevamente, en reunión privada con diputados, para que no se produzcan pleitos y escándalos y el Congreso no se convierta en antro.

Mario Delgado, coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, en referencia a la casa blanca, encendió ánimos al manifestar: “Nos dejan la casa muy sucia, por más que la pinten de blanco”. El clima tenso llevó a que con abucheos se interrumpiera varias veces a la senadora Claudia Ruiz Massieu, dirigente en paralelo del PRI nacional, empleando frases que avivaron la fogata con su crítica a “los mercenarios de la política que cambian de ideología”.

La legisladora no se arredró, aunque el ímpetu de sus frases navegó más allá de lo que son indiferencias y exclamaciones a voz en cuello.

En alusión a los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos, se coreó del uno al 43, brazo izquierdo extendido, en un remate ensordecedor: “¡Justicia!”.

Dos días después, en lo que ya fue el sexto y último Informe de Gobierno, en el cobijo de Palacio Nacional, Peña dijo que el país está mejor que hace seis años.

Manifestó también:

“Los hechos, respaldados por cifras verificables, deben ser el criterio principal para evaluar a una administración.”

Reconoció que un pendiente fue la seguridad.

“La estrategia no alcanzó para recuperar la paz y frenar la violencia.”

Junto a él estaban los morenistas Porfirio Muñoz Ledo, presidente de la Cámara de Diputados y el del Senado, Martí Batres.

López Obrador había anunciado que no asistiría porque no le habían mandado invitación y, además, dijo, tenía otros compromisos.

Y de pronto, Gerardo Fernández Noroña, identificado con Muñoz Ledo, perdió los bártulos y acusó a los dos morenistas por haber asistido.

Lo repetiría un día después, perdido el control, reiterando calificativos a Muñoz Ledo. Horas adelante limaría asperezas a través de un Twitter de reconciliación.

En colofón, se apuntaría que en recurrentes comerciales, Peña Nieto insistió en dejar una buena imagen.

Pachuca, ánimos caldeados

En lo que se antojaba una sesión de trámite, al instalarse la 64 Legislatura del Congreso de Hidalgo, el presidente de la mesa directiva, Humberto Veras Godoy, dictó un receso que se prolongó varias horas, incluyendo el día posterior, miércoles en que el gobernador Omar Fayad rendiría su segundo informe de gobierno.

Al no haber actividades, Simón Vargas, secretario de Gobierno, entregó el documento a través de la oficialía de partes del Congreso, y se cumplió así en tiempo.

El origen de la disensión en los legisladores de Morena (17) con sus restantes colegas (12) ocurrió tras la sesión de los grupos parlamentarios que eligieron a la priista María Luisa Perusquía para presidir el primer año la junta de gobierno, continuando, el segundo año, el PAN y el tercero y último Morena.

A los morenistas se les sumó el diputado de Nueva Alianza Marcelino Carbajal Oliver para contabilizar 18 votos a su favor.

Pérez Perusquía, quien ya fungió como tal en el reciente pasado, repetiría.

Finalmente, Veras Godoy decretó un receso y, ya después, en la Ciudad de México, el senador Ricardo Monreal declaró que gestionaría con el mandatario Omar Fayad para que hubiera un arreglo institucional.

El jueves se reanudó la sesión y aunque se vislumbraba una conciliación, no se dio.

Nuevamente en tribuna, morenistas y priistas, así como el dirigente del PAN, se enzarzaron en otra contienda verbal. Como las partes no coincidían, Veras Godoy anunció un nuevo receso. Se espera que mañana, a partir de las 18 horas, se reanuden las hostilidades. A lo mejor, la tercera es la vencida.

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