Al arrancar este ciclo educativo, también inició la implementación del nuevo modelo educativo que en Hidalgo será implementado en una etapa piloto en 35 escuelas de educación básica. Esta nueva estrategia, según las propias autoridades, verá sus primeros frutos hasta dentro de ocho años, de ahí la trascendencia de sus alcances y de ahí que sea tan importante analizarla. El profesor titular de tiempo completo de la Universidad Pedagógica Nacional (UPN) Rafael Ochoa Franco aseveró que el nuevo modelo no funcionará porque, según su análisis, no va acorde con el contexto actual de nuestro país. De acuerdo con Ochoa, la intención de este nuevo modelo educativo es formar a individuos que carezcan de pensamiento crítico aunque paradójicamente su premisa principal es mejorar el razonamiento de los alumnos para que, en lugar de memorizar, aprendan a razonar, “a pensar por sí mismos y resolver problemas”. Pero, según el profesor Ochoa, el nuevo modelo parte de que la educación está en plena era digital por lo que “ahora se imparte desde una USB”, lo cual no precisamente ayuda a que los estudiantes sean formados como seres conscientes de su entorno y de sus alcances como individuos. Según Ochoa, el nuevo modelo educativo debe responder a un proyecto de nación, que todos debemos decidir en función de si conviene o no a nuestro país. Pero no se nos consultó nada, lamentó el académico. Y en medio de este contraste de posturas, están precisamente los alumnos y su futuro. El investigador tiene razón en que para construir un nuevo modelo educativo primero debe haber un proyecto de nación claro. De lo contrario, se harán esfuerzos que han funcionado en otros países pero no necesariamente en el nuestro. Como sea, esta estrategia está en marcha y ya los primeros alumnos reciben clases en una etapa de implementación piloto. En ocho años sabremos si funcionó, o no y, si no hay resultados positivos, estaremos en verdaderos problemas puesto que habremos perdido ocho valiosos años de formación en varias generaciones de alumnos. De filón. Y hablando de educación, ayer cerró la edición 30 de la FUL con un magno concierto de la OSUAEH. La feria, como sucede cada año, cada vez se consolida no solamente entre el público universitario, sino entre la población en general. Esta vez se dieron cita en el poliforum y otras sedes de la FUL, 148 mil personas que pudieron asistir a más de mil 200 actividades. El siguiente año seguramente “La feria de todos” será aún mejor.

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