Afortunadamente nuestra República, pese a todos sus defectos, mantiene un sistema republicano fundamentado en la división de poderes. Y también, por fortuna, los poderes son renovados periódicamente para garantizar el espíritu democrático en el que se funda nuestro país. En nuestra actual coyuntura política, se abren nuevos horizontes para nuestro país pues los votos ejercicios el pasado primero de julio no solo permitirán la llegada de una fuerza política distinta al Poder Ejecutivo federal, sino que también el Congreso de la Unión goza de nuevos brios que abren la posibilidad de cambiar nuestra historia. Un ejemplo es lo que ocurre con la comisión legislativa de ciencia y tecnología e innovación de la Cámara de Diputados federal, donde la morenista hidalguense Marivel Solís Barrera ya preside los trabajos legislativos. Con una larga trayectoria en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), donde ha ocupado cargos como la dirección de vinculación con los sectores social y productivo o la dirección de educación continua, Solís sabe de qué pie cojea el sector de ciencia y tecnología en nuestro país. Por eso, en entrevista con este diario, luego de la instalación de la comisión, adelantó que entre sus prioridades estará realizar un diagnóstico de los problemas que aquejan al sector y que hará lo necesario para que en breve nuestro país destine al menos el uno por ciento de su producto interno bruto a la ciencia, tecnología e innovación. La legisladora morenista sabe que una clave para sacar a nuestro país del atraso es invertir en ese sector, pues hoy las economías ya no dependen de sus recursos naturales, sino de su capacidad para innovar, para crear patentes, para desarrollar nuevas tecnologías. Son los beneficios de que haya alternancia en los poderes. De lo contrario, iríamos como en este sexenio que termina: hacia atrás, recortando el presupuesto a ciencia y tecnología. De filón. La imagen de un soldador desmontando la reja que mandó colocar la bancada priista en el Congreso local para atrincherarse en la junta de gobierno es simbólica del derrumbe de una forma de gobernar que cada día se aleja más de nuestra realidad política. Bienvenidos los nuevos tiempos.

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