La pobreza es fea, donde la veamos, donde la encontremos: no tiene dientes, su cuerpo es famélico y encorvado, sus ojos hundidos y sin brillo, su rostro triste, muy triste; habita en chozas o en cuartos fríos donde sopla el crudo invierno, en calles oscuras y polvorientas; mora en chozas donde no se percibe una gota de agua fresca o de corriente de aire que refresque el ambiente rancio bajo esas ardientes láminas de cartón o de acero; está en la mesa vacía. Y es fea y maloliente si la vemos transitar por las calles o si la advertimos en los cruceros de las ciudades a través de un limpiaparabrisas o tragafuegos, o bien, si la encontramos en los centros históricos en forma de comercio informal. Pero ese cuadro no cambiará sino se cambia la estructura socio-económica, si no se generan empleos suficientes y bien remunerados, si se les sigue negando a la población su derecho a una parte de la riqueza social, si continúa la actitud de los gobernantes de querer ignorar, de no ver ni oír a ese gran sector de la población, la mayoría de sus gobernados, que reclaman atención y justicia social; si se pretende ignorar, por ejemplo, que en Hidalgo de los casi 3 millones de hidalguenses casi un millón se encuentran en la informalidad, el 75.1 por ciento con respecto al total de la población ocupada, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) correspondiente al trimestre julio-septiembre del presente año.

Y como Antorcha no solo quiere cambiarle el rostro a la pobreza, la queremos combatir de raíz y por lo pronto, al menos en el corto plazo, queremos contribuir al progreso y desarrollo de las colonias populares y localidades rurales, por eso insistimos en que se atiendan y se resuelvan las demandas de esos miles de descamisados de nuestra patria, cuestión nada fácil de lograr.

Hoy en atención a la opinión pública y a mis escasos lectores, que han estado siguiendo los acontecimientos relacionados con Antorcha a escala nacional y, en particular en Hidalgo, quiero, a través de este medio, comentarles que estamos preocupados por el actuar poco consecuente y comprometido del gobierno del estado de Hidalgo. Me explico: a finales de 2017 el señor gobernador Omar Fayad Meneses tuvo a bien, después de mucho insistir de nuestra parte, llevar a cabo una reunión con integrantes de la dirección nacional y estatal de nuestra organización donde le pudimos reiterar la petición de atención a varias demandas, fundamentalmente de infraestructura básica, de salud, educación, vivienda y de cultura y deporte para cientos de localidades, de las cuales, algunas, muy pocas, fueron atendidas con el argumento consabido de la falta de recursos económicos para su realización, pero se hizo el compromiso que se estudiarían y de que varias de ellas, sobre todo las que implicaban un monto mayor, se incluirían en el programa de obras para el próximo año, es decir, para 2018, y que en la próxima reunión en enero de 2018 se nos daría una respuesta satisfactoria al pliego de demandas de esas cientos de localidades que tienen una eternidad padeciendo la carencia de los servicios elementales para poder decir que se vive, aunque sea medianamente, como humano.

Pues bien, pasó todo 2018 y prácticamente ninguno de los ofrecimientos se cumplió: no se realizó la reunión prometida para enero, no se incorporaron al programa de gobierno las obras solicitadas y, por lo tanto, ningún camino se pavimentó, ninguna clínica ni escuela se construyó, ningún nuevo sistema de agua potable o de drenaje se ejecutó; hoy estamos igual como al inicio de la actual administración.

Ante ese lamentable panorama, durante todo el presente año acudimos cientos de ocasiones al palacio de gobierno y a las diferentes secretarías a demandar cumplimiento de la palabra empeñada a miles de hidalguenses, pero siempre encontramos oídos sordos y paredes mudas; después de mucho insistir y sin alternativas en puerta, los antorchistas hidalguenses convocamos a una manifestación pública de 40 mil ciudadanos que se llevaría a cabo el pasado 26 de septiembre, manifestación que al final y al cuarto para las 12 horas se suspendió por la promesa de que se atenderían nuestras peticiones; se nos convocó a una reunión con el señor gobernador para el 2 de octubre, aceptamos y acudimos a dicha reunión. Pero, a decir verdad, poco o casi nada se avanzó, se antepusieron excusas verdaderamente baladíes para no resolver, pero al final se comprometió el señor gobernador a que, otra vez, en próxima reunión que se realizaría en un plazo no mayor a 10 días pondría la propuesta de solución. Han pasado casi dos meses y ha vuelto a incumplir, cero reuniones y cero soluciones hasta el día de hoy (sábado), primero de diciembre de 2018, día histórico, por cierto, según lo califica la prensa nacional. Así que nuevas batallas asoman en el horizonte y nuevos retos para los pueblos organizados.

Finalmente, una noticia amable: el 30 de noviembre y después de más de siete meses en plantón frente a la presidencia municipal de Pachuca se comprometieron soluciones por parte de la alcaldesa Yolanda Tellería a las demandas de infraestructura básica para varias colonias pachuqueñas y a contribuir con la parte correspondiente para la regularización (escrituración) de al menos 15 colonias; importante papel jugó la comisión de diputados del Congreso del estado, encabezada por Humberto Veras Godoy para el restablecimiento del diálogo con la presidencia municipal y su disposición a contribuir con su vigilancia y gestoría para que se cristalicen los acuerdos.

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