AGENCIA INFORMATIVA CONACYT

“La obesidad surge entre los últimos 30 y 40 años como un verdadero problema de salud pública cuando encontramos que, en este momento, tres de cada cuatro camas de hospital están ocupadas por un paciente que tiene algo relacionado con la obesidad, como enfermedades cerebrales, infarto al miocardio, diabetes, problemas del hígado, problemas de la columna, etcétera”, afirmó Rafael Álvarez Cordero, fundador y presidente honorario del Colegio Mexicano de Cirugía para la Obesidad y Enfermedades Metabólicas AC (CMCOEM).
En el marco de la cuarta Semana de Prevención en la Salud en Universum, Museo de las Ciencias, se llevó a cabo la mesa de diálogo “Lo que debes saber sobre obesidad”, celebrada como parte de las actividades del 25 aniversario del recinto y en colaboración con la Asociación Nacional de Productores de Refrescos y Aguas Carbonatadas (ANPRAC).
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2014, 11 por ciento de varones y 15 por ciento de mujeres eran obesos, y alrededor de 41 millones de niños y niñas menores de cinco años tenían sobrepeso u obesidad. Ambos padecimientos son el quinto factor principal de riesgo de defunción humana en el mundo: cada año fallecen 2.8 millones de personas adultas como consecuencia de ello.
En México, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de 2012, 71.2 por ciento de la población adulta de nuestro país padecía sobrepeso u obesidad, con personas afectadas por diabetes que aumentaron de 108 millones de personas en 1980 a 422 millones de personas en 2014.

¿Qué es la obesidad?

Un individuo en condiciones fisiológicas normales debe tener un porcentaje de grasa en proporciones equilibradas con la masa muscular y el volumen de agua de su cuerpo. Dependiendo de la magnitud en que el porcentaje de grasa corporal supere ciertos parámetros establecidos por autoridades de la salud, en los que se incurra en el desequilibrio de esas proporciones, se dice que el individuo está en una situación de sobrepeso u obesidad.
De acuerdo con el doctor Pablo Méndez Blanco, actual coordinador de la unidad de investigación en obesidad de la división de investigación de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el término “obesidad” es muy generalizado, ya que ese padecimiento puede tener una gran cantidad de causas y factores, como la edad, condiciones de vida e incluso la genética del individuo, que pueden determinar características muy específicas en cada persona que la padece.
Respecto a los tipos de obesidad en función de sus causas, Méndez Blanco, miembro nivel tres del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), añadió que “la cantidad de pacientes que tienen obesidad debido a causas genéticas demostradas no es mayor a 9 por ciento, las cuales sí tenemos muy bien definidas, sabemos que son desde la infancia y tienen un comportamiento específico; el restante 91 por ciento que nos queda, son sujetos que no sabemos específicamente por qué son obesos, y ahí viene una gran gama de posibilidades”.
Para Virginia Tijerina Walls, coordinadora de comunicación en el Observatorio Mexicano de Enfermedades No Transmisibles (OMENT), entre los tipos de obesidad existentes otro factor determinante es la localización específica de los depósitos de grasa en el cuerpo, ya que eso influye en los padecimientos particulares que cada individuo puede desarrollar.
“El sobrepeso y la obesidad son consecuencias de un desequilibrio energético, donde estamos consumiendo más calorías de las que gastamos”, explicó la también profesora en la Facultad de Salud Pública de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Según la OMS, el sobrepeso se presenta cuando el índice de masa corporal se encuentra con valores entre 25 y 30, y la obesidad mayores a 30, estando ésta subdividida en obesidad de grado uno cuando se tiene de 30 a 35 puntos, grado dos de 35 a 40 puntos y grado tres cuando se superan los 40 puntos.

Salud, vida en equilibrio

Hábitos como comer en casa y preparar los alimentos propios para el transcurso del día cuando se tiene una rutina laboral, en vez de comprar alimentos en la calle o en restaurantes, además de ayudar a ahorrar dinero, favorecen a tener un mejor control de lo que comemos y las calorías que ingerimos a diario

¿Cuáles son las alternativas para prevenir y curar la obesidad?

Los especialistas coincidieron que son la educación, el monitoreo constante de nuestro cuerpo, poner de nuestra parte para realizar las rutinas necesarias para mantener un peso saludable de acuerdo con nuestras condiciones de vida e influir en quienes nos rodean para que también lleven una vida sana, lo cual, a la larga, también se verá reflejado en nosotros mismos

Algunos Factores

La obesidad actualmente es considerada una epidemia en México. Entre los principales problemas identificados para que la población lleve una dieta adecuada se destaca que no existen recursos económicos suficientes para mantenerla, no se sabe cómo preparar los alimentos o no hay un gusto por consumir frutas y verduras, lo que son puntos muy importantes que deben ser tomados en cuenta para la adecuada solución de ese problema de salud pública, consideró Tijerina Walls.
La realización de una actividad física constante es otro aspecto importante, ya que es un hábito que se forma desde la infancia en donde las instituciones de educación básica juegan un papel crítico para su establecimiento.
“A los niños desde que entran a la escuela se les debe enseñar qué alimentos comer y en qué cantidad, además de higiene, cuidados personales y cómo lavar ciertos alimentos que pueden estar contaminados; aspectos que se enseñan en la actualidad, pero no con la intensidad necesaria”, afirmó el doctor Méndez Blanco a la Agencia Informativa Conacyt.
En la actualidad, ocho de cada 10 niños pasa en promedio más de dos horas diarias frente a la pantalla de un dispositivo electrónico, lo que favorece el sedentarismo desde edades muy tempranas y consecuencias que pueden ser el sobrepeso y la obesidad.
Aunado a lo anterior, según el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), niños y niñas vieron televisión 4:34 horas diarias en 2014, ocupando el primer lugar a nivel mundial, siendo 117 por ciento más horas de las recomendadas por la Asociación Americana de Pediatría.

Nueve cosas que debes saber

  • Se debe al
    desequilibrio energético atribuido a un mayor consumo de calorías que las gastadas a través de actividad física.
  • Solo 4 por ciento
    de la población mundial sigue la recomendación de ingesta calórica de la OMS (200 calorías diarias)
  • Los países que
    ingieren más calorías no son necesariamente los de mayor prevalencia de obesidad
  • Tanto la composición
    de la dieta como la ingesta calórica de los mexicanos no ha variado significativamente en los últimos 15 años
  • No hay alimentos
    buenos ni malos, sino dietas buenas o malas. Categorizar un producto como bueno o malo es perjudicial, dado que se restringe la capacidad de elección de alimentos para llevar una dieta balanceada
  • Los mexicanos
    consumimos en promedio 400 mililitros diarios de refresco, que es entre 5 y 5.5 por ciento de la ingesta calórica diaria
  • En México,
    56 por ciento de la población adulta no realiza una actividad física, aunado a que se incrementó en 20 por ciento el tiempo que dedicamos para ver televisión en los últimos ocho años
  • Niñas y niños mexicanos
    pasan mucho tiempo sentados frente a una pantalla, aproximadamente 117 por ciento más horas que lo recomendado por la Asociación Americana de Pediatría
  • En 2015, según el Inegi,
    45 por ciento de los hogares mexicanos tenía acceso a una computadora y 39 por ciento conexión a Internet, derivando en baja actividad física entre la población debido a los hábitos sedentarios que su uso genera

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