Arturo Quiroz Jiménez
Sociólogo

I Hay dolores de esos que uno no sabe por qué existen o por qué los siente, el sentimiento humano dirán. La paradoja o la vida ponen énfasis en que uno de esos dolores humanos los causa la pérdida de la relación con una especie no humana. Socializamos de una manera interespecie, nos duele la muerte o desaparición de nuestros compañeros no humanos, mascotas les dicen.

La convivencia interespecie se da y se ve delimitada por el espacio geográfico en el que se desarrolla. Las personas urbanas tendemos a socializar con gatos, perros, aves y según las modas de consumo (hurones en los 2000 o algunos animales exóticos); en lo rural la relación de convivencia se da de otra manera, se les considera animales de trabajo, compañía, se les ve como alimento, la estructura en la forma en que utilizamos a los animales destina la vida de estos, un cerdo tiene mucho menos suerte que un perro de compañía.

En la ciudad los veremos como un guiso más en un corral, en lo rural será un producto/insumo que deberá trabajarse bajo procesos de engorda para después ser vendido a un rastro o para ser consumido directamente. Pero si nos posicionamos en la suerte de un gato callejero o uno que escapa de casa y después ya no sabe regresar, el riesgo de sufrir un atropello o un ataque por personas o un perro es alto, el destino de ese gato no es agradable, aunado a eso se tiene un problema de proliferación de crías sucesivas en las calles.

La solución de las dependencias encargadas del trato, trabajo y contención de animales callejeros de los municipios en la mayoría de los casos es la eliminación sistemática, la realización de razias. Los problemas de estos métodos van desde el trato injusto y sufrimiento ocasionado al animal capturado hasta problemas de magnitudes sanitarias al no tener un buen manejo de los cuerpos sacrificados en los “centros de control” y ser depositados en lugares sin ningún tratamiento, lo que genera focos de infección y contaminación a los mantos y estratos debajo de la tierra, aunado a esto la cercanía de comunidades o colonias.

II Con un mundo en pandemia no dejan de existir las luchas de todos los días, solo ahora parece que los titulares están en la condición de salud del cuerpo, de las instituciones, de la mente, pero el feminismo no baja los brazos, tampoco la lucha por el cambio climático que nos gana días en el desastre, la lucha animalista no cesa. Deberemos decir que hay de luchas a luchas, como Greta Thunberg, que lucha desde la sede de la ONU y afuera de su escuela, las feministas desde la academia y la calles, pero en este periodo de aislamiento que se nos sugiere y hasta impone, podemos iniciar la lucha por reconocer que las especies no humanas tienen derechos a una vida digna y reducir nuestros consumos de alimentos de origen animal, o comenzar a pensar en otros entenderes al antropocentrismo.

III Nos dijeron que el virus que hoy ataca al mundo fue transmitido de un pangolín o murciélago al humano y también nos han dicho que la visión de progreso de la especie humana es la causante del calentamiento global, algo está sucediendo con la relación entre medioambiente y las especies que habitamos la Tierra. Somos el virus, por allí dicen. Y es que si pensamos en el impacto que se produce en los ecosistemas con la implementación de proyectos que tienen como fin el progreso económico sobre el costo medioambiental y de comunidades, el convertir las zonas de reservas ecológicas en centros turísticos o de traslado de mercancías, si bien es cierto que llevará servicios, ingresos y empleos, hay que considerar el costo que será la asimilación de los grupos y tradiciones indígenas que han habitado esos lugares por donde pasará el Tren Maya, por ejemplo.

Mientras nos piden quedarnos en casa y seguir con el método de distanciamiento social, mientras la industria privada privatiza el espacio, mientras la nube de polvo del Sahara llega, no nos queda más que esperar que el mundo en verdad no vuelva a ser igual, que quizá estamos ante la oportunidad de volvernos la generación reflexiva que fundó o propuso nuevas formas de compresión de nuestro lugar en la preservación ya necesaria de nuestro suelo, cielo, bosques y mares.

IV Por ultimo quisiéramos dejar solo una la palabra y un enlace. Solarpunk http://www.re-des.org/un-manifiesto-solarpunk/

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