Pachuca.-Ayer iniciamos una entrevista con quien está a punto de iniciar su gira nacional para la presentación de su más reciente producción discográfica titulada Escarlata, hoy, Edgar Oceransky nos platica sobre su trayectoria e inquietudes por sus próximas tres décadas haciendo música.

Esta gira (promocional de su más reciente álbum) abarcará prácticamente todo México, y acabas de estar en Argentina, y ya te has adentrado en España, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Costa Rica, Guatemala, Suiza, Alemania, Estados Unidos, Perú, Ecuador… ¿Cómo has logrado permear en toda la República y a nivel internacional?

“Por dos razones: por necedad y porque amo lo que hago. Cantar y viajar son mis grandes placeres. A veces, aunque económicamente no me den los números, viajar de todos modos me enriquece, porque ello se compensa con conocer lugares nuevos, gente interesante, diferentes maneras de pensar, de vivir, distinta comida, otros paisajes… y no me importa de algún modo perder dinero porque se retribuye de otra manera. Además, sirve para establecer relaciones profesionales que generan que luego pueda regresar a un lugar ya en otra circunstancia como artista.”

¿Qué ha cambiado del Edgar que se presentaba en La Castañeda ante un grupo reducido, prácticamente de amigos, hasta el Edgar que llena tres Lunarios seguidos del Auditorio Nacional?

“Posiblemente lo que ha cambiado es que, por varias razones, me he vuelto cada vez más selectivo en varios aspectos. Escribo menos, por ejemplo, pero es todo más pensado”.

¿Echas de menos los acústicos más íntimos para un pequeño público?

“No, pero porque nunca he dejado de hacerlos. No es algo que ahora haga tan seguido, ni puedo ir tan a menudo a algunos lugares que antes frecuentaba, pero vuelvo: a algunos espacios en España, a El Quetzal, por ejemplo, en Buenos Aires, o a Albanta, en la Ciudad de México. Y pienso que debo seguir yendo porque ahí se sembró y se siembra la semilla.”

¿Qué se disfruta más, las grandes masas o un público en un ambiente más familiar?

“Son sensaciones distintas, no puedo comparar una con otra. Los grandes públicos traen mucha energía y hacen que me vuelque más hacia afuera; sacan cosas de mí que en la vida diaria no salen. En los conciertos íntimos, más bien soy yo; son mucho más introspectivos y más libres porque no están completamente estructurados.”

Dedicas en el disco una canción a tu princesa más pequeña, siendo que ya tiene también su canción tu primogénita… ¿Es difícil compaginar la vida profesional del actual Edgar Oceransky con su vida personal?

“Tiene sus complicaciones, pero intento mantener un equilibrio. Hubo un momento en que solamente me importaba mi vida profesional. Luego, cuando decidí formar una familia, tuve que renunciar a algunas cosas profesionales: canto menos, pero para más personas. Además, he entendido que hay momentos solo para mi familia y, por ejemplo, si estoy comiendo en familia en algún restaurante y alguien viene y me pide tomarnos una fotografía, amablemente le digo que con mucho gusto pero cuando termine de comer, y la gente lo entiende.”

¿Qué sigue en el futuro profesional de Edgar Oceransky?

“Pues visitar más lugares, conocer gente nueva y producir a más gente, ya que además, esta última actividad saca parte de la creatividad que no aflora cuando canto, porque no es lo mismo verte a ti mismo que a otros artistas, la perspectiva cambia.”

¿Hay planes de incursionar en otros países o hay algún país, además de México, que ya reclame asiduamente a Edgar Oceransky?

“Ahora trabajamos arduamente y de modo consciente en la internacionalización. España es al país que más he viajado y Costa Rica, que también es (de los países) en los que más he estado, es, además, en el que me he presentado con más éxito. Pero, por ejemplo, Perú, Ecuador o ahora Argentina, con apenas dos veces de haber estado, me han dado cosas bellísimas. Creo que más que un país, lo que ahora me reclama es salir de México e ir a recorrer América Latina. México ya lo he recorrido todo y muchas veces, ahora hay otros lugares que atender también, pensando en una idea de pertenencia más de continente que de país, porque esa ya la tengo afianzada”.

¿Te has trazado una meta? Por ejemplo… a los 50 años me retiro, o a las 30 producciones, etcétera.

“Más que meta, objetivo. Para empezar, nunca he sido competitivo, y meta implica eso, el llegar a un lugar y ya, así que prefiero hablar de objetivos. Como tales, me he propuesto llegar a los 50 (años) y entonces ya no tener que trabajar para vivir, lo que no quiere decir que ya no vaya a seguir trabajando, sino que espero poder hacerlo sin una preocupación económica o de futuro. Así, además, podré dedicar tiempo y energía a otras cosas como estudiar, escribir o viajar, actividades para las que, de los 50 a los 80, uno puede tener suficiente energía si se cuida.”

A nivel profesional, por aquello de buscar que la vida personal siga siendo eso, personal… ¿un sueño?

“Es difícil responder, porque la verdad, y sin que se escuche pretencioso, es que ya tengo muchos cumplidos. De los que me faltan, he visualizado, por ejemplo, un Trovafest versión o edición non plus ultra, con grandísimas figuras del género.”

Pues cerrando con parte de lo que hoy más nos concierne, que es tu inminente visita a Pachuca el próximo primero de septiembre en el Teatro Cedrus como parte de tu gira Escarlata. ¿Qué quisieras decirle a tu público?

“Pues a mi público, que espero verlos allá; además, quiero invitar a quienes lean esta entrevista y no me conozcan a que conozcan mi música, mis canciones, porque quisiera ver si logro atrapar algún nuevo corazón o alguna nueva cabeza, y eso se da a través de escuchar mis letras y mi música; no soy un artista de éxitos radiales, sino que una y otra canción resultan significativas para mi público en uno u otro momento, lo que logra que no sea una sola canción la que atrape.”

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