En uno más de los escándalos de corrupción e impunidad que envuelve al actual gobierno federal, tres altos exdirectivos del gigante de la construcción de Brasil, Odebrecht, revelaron que presuntamente Emilio Lozoya Austin, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex), recibió sobornos por 10 millones de dólares a cambio de la obtención de obras y contratos millonarios de la empresa estatal mexicana, y que el primero de esos pagos (4 millones de dólares) se hizo en 2012 durante la campaña presidencial, cuando Lozoya era el coordinador de vinculación internacional de la campaña del priista Enrique Peña Nieto.
Cabe mencionar que desde abril, en Brasil se reveló que Emilio Lozoya estaba incluido en la red de corrupción de Odebrecht, sin embargo, curiosamente las autoridades mexicanas, específicamente la Procuraduría General de la República (PGR) no iniciaron ninguna investigación al respecto.
En el transcurso de la semana que está por concluir, el escándalo alcanzó a Lozoya Austin cuando medios brasileños revelaron las delaciones de Luis Alberto de Meneses, Luiz Mameri e Hilberto da Silva sobre los supuestos sobornos pagados al exdirector de Pemex.
De acuerdo con el contenido de la delación juramentada del exdirector de Odebrecht en México, Luis Alberto Meneses Weyll, este asegura que en marzo de 2012 se reunió con Emilio Lozoya, y que en ese encuentro el entonces integrante de la campaña presidencial de Peña Nieto le solicitó 5 millones de dólares como pago por haberlo auxiliado en el posicionamiento de la compañía en Veracruz, en donde Odebrecht asentó su base de operaciones.
Odebrecht, según Weyll, aceptó pagarle a Lozoya solo 4 millones de dólares porque este se perfilaba como un funcionario influyente en el próximo gobierno de Peña. El delator brasileño detalló que presuntamente Lozoya le dio el nombre de una empresa establecida en las Islas Vírgenes (supuestamente ligada a Emilio Lozoya), para que le hicieran las transferencias a una cuenta que tenía en el banco suizo Gonet et Cie.
Cabe recordar que una vez que Enrique Peña Nieto asumió la presidencia de México, el primero de diciembre de 2012, Emilio Lozoya fue designado director de Pemex y desde esa posición, según declaraciones de Weyll, solicitó a Odebrecht el pago de otro soborno de 6 millones de dólares, a cambio de obras en la refinería de Tula, Hidalgo.
No debe perderse de vista que la empresa constructora brasileña Odebrecht ha estado envuelta en varios escándalos de corrupción por el presunto pago de millonarios sobornos a gobiernos de 12 naciones, en las cuales hay presidentes y expresidentes de Perú, Colombia y Brasil acusados y sujetos a investigación, así como varios servidores públicos detenidos.
Sin embargo, en México el “tortuguismo” con que actúa la PGR evidencia desinterés para investigar y castigar a los responsables de este caso de corrupción de Odebrecht mediante los sobornos millonarios supuestamente pagados a Emilio Lozoya. ¿Será porque el escándalo involucra al mismo presidente de México y por esa razón no avanza ni avanzará la investigación? ¿Quedarán nuevamente impunes altos funcionarios priistas?
El caso es que mientras no existe una real y auténtica independencia del titular de la PGR respecto al presidente de la República, ninguno de los casos de corrupción que involucra a priistas, llámense exgobernadores, exservidores y servidores en funciones, no “caminarán” y quedarán impunes, porque ni modo que el actual gobierno federal se dé un balazo en el pie.
Así que de nueva cuenta los ciudadanos nuevamente se quedarán con las ganas de que se haga justicia en este caso, ya que nadie pisará la cárcel por este escándalo de corrupción, ya que al fin y al cabo los delitos imputables a Lozoya Austin no son considerados “graves”.
Este asunto con el paso del tiempo se “enfriará” y se olvidará como ha ocurrido con los escándalos de la Casa Blanca, los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, los millonarios endeudamientos de los exgobernadores priistas de Veracruz, Quintana Roo, Chihuahua y Coahuila, los asesinatos de periodistas, las matanzas de Aguas Blancas y Acteal, el Halconazo y la matanza de estudiantes de 1968, entre otros que se han sumado a suman a la larga lista de impunidad y de agravios a los ciudadanos.

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