*La entrega energética responsabilidad de: Fox, Calderón y Peña Nieto
*Prianistas beneficiados y exhibidos

Una tras otra siguen saliendo a la luz pública las corruptelas de la clase política en el poder y desde el domingo las primeras planas de los medios de comunicación de acuerdo con información que da el periódico brasileño O’Globo y la organización Mexicana El Quinto Elemento Lab, quienes revelaron que al exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex) Emilio Lozoya Austin, la empresa carioca Odebrecht lo sobornó con más de 10 millones de dólares para favorecerlo con contratos de obra para la reconfiguración de la refinería de Tula, Hidalgo, por 115 millones de dólares.
Según las declaraciones juradas de Luis Alberto de Meneses, director de esa empresa en México, aseguró que conoció desde 2009 a Emilio Lozoya, a quien en 2012 siendo parte del equipo de campaña de Enrique Peña Nieto entregó propinas por más de 3 millones de dólares, mismos que supuestamente fueron a parar a la campaña del entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), después, ya como director de Pemex continuaron los sobornos hasta llegar a los más de 10 millones señalados; según esto, a través de varias cuentas bancarias libradas desde bancos de Islas Vírgenes Británicas y de Antigua, precisando el funcionario de Odebrecht que no hubo intermediarios en estas negociaciones, ya que estas fueron entre el exdirector de Pemex y él, reuniéndose en sus casas de Polanco y Santa Fe del exfuncionario mexicano, así como en diversos restaurantes.
Recordemos que esta empresa dedicada fundamentalmente a la construcción en la industria energética, su presidente está en la cárcel en su país por los sobornos que ahí y en diversos países de América Latina han hecho para lograr contratos a través de la corrupción en los más altos niveles de gobierno y que según lo hicieron con Lozoya, por su cercanía con Peña Nieto y porque lo veían presidenciable para 2018. Por supuesto que las razones del por qué se entendieron con él tiene más que ver con los negocios que representa la reforma energética y su estrategia es tratar con el primer círculo de los mandatarios de los gobiernos corruptos, como el de México.
Para entender esto tenemos que ir a revisar desde qué momento este tipo de empresas internacionales llegan a México. En primera instancia las españolas fueron invitadas por Vicente Fox a hacer negocios con Pemex refinación en 2005 para reconfigurar la refinería de Minatitlán, en la que participaron diversas empresas como el Grupo Avanzia, Río San Juan, Técnicas Reunidas, Abengoa, Odebrecht y OHL en una triada empresarial México-España-Brasil, logrando un contrato del paquete cuatro y cinco para esa reconfiguración que inicialmente era por 900 millones de dólares a terminarse en tres años y finalmente costó mil 500 millones, terminándose en 2012.
Después ya con Felipe Calderón se amplió la participación de estas empresas corruptoras cuando les fue adjudicada la construcción de la súper planta Etileno 21, en el sur de Coatzacoalcos, por un monto de más de 5 mil 200 millones de dólares de la que fueron desplazadas importantes empresas mexicanas, convirtiéndolas solo en subcontratistas cuya obra fue terminada en 2016 por la empresa Brazkem filial en México de Odebrecht, a quien el perverso del presidente del “empleo” ordenó vender la materia prima (66 mil barriles diarios de Etano por los próximos 20 años) a precio subsidiado (dumping), en perjuicio del patrimonio del país y en beneficio de los negocios y ganancias del gobierno panista.
Ya con Enrique Peña Nieto, otros grandes negocios también han sido otorgados a Odebrecht, ICA Fluor y Technit (empresa Italo-Argentina), les adjudicaron el gasoducto Los Ramones en 2013 por 2 mil 400 millones de dólares, así como la parte inicial de la reconfiguración de la refinería de Salamanca primera etapa, con un conto de más de 80 millones de dólares y otras obras que les dejan pingues ganancias por los moches que reciben. Su reforma energética ya empezó a dar frutos a Carlos Salinas de Gortari, el gran cerebro de las privatizaciones, pues su cuñado Jerónimo Gerard es el gran beneficiado con el reciente anuncio del “descubrimiento” en México del quinto mayor yacimiento petrolero en el mundo, que según cálculos posee 2 mil millones de barriles, lo que a precios del mercado actual vale más de 100 mil millones de dólares, esto es la razón de ser de la entrega del patrimonio de los mexicanos.
Por supuesto que el exdirector de Pemex niega haber recibido un solo dólar, puesto que según no hay pruebas y que pide declarar ante la Procuraduría General de la República (PGR) que seguramente lo va a exonerar. Obviamente no son tontos, los sobornos no se los dan en la mano a los prianistas y difícilmente utilizan el sistema bancario para sus transacciones ilegales, siempre han venido sofisticando la recepción de estos multimillonarios recursos para sus campañas electorales y su beneficio propio, a través de prestanombres, triangulación de cuentas, pagos en efectivo y en especie como casas blancas, ranchos, alhajas, centenarios y otras formas inimaginables.
Emilio Lozoya es un pájaro de cuenta y vivo representante de los operadores de alto nivel del PRI pues en 2012 era consejero de la empresa OHL –la de la Casa Blanca y las carreteras en el estado de México–, es también responsable de haber pagado a las empresas coreanas Samsumg Engineering y Sumg Yong la cantidad de 500 millones de dólares por una demanda internacional que estúpidamente perdió Pemex por la mala reconfiguración de la refinería de Cadereyta Nuevo León, entre otras muchas fugas y pagos indebidos que hizo como director de Pemex. Mueve a risa que el PRI en su reciente asamblea se declare “el partido que va a erradicar la corrupción”. ¿Entonces qué? ¿Se van a mandar a encarcelar a sí mismos?

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