Odebrecht no debe nada por refinería de Tula

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Ciudad de México.- Por actuar con dolo en el ejercicio del contrato de la refinería Miguel Hidalgo Tula I, otorgado por Petróleos Mexicanos el 15 de febrero de 2014, cuando Emilio Lozoya Austin era director general de Pemex, Constructora Norberto Odebrecht no le debe nada en multas al Estado mexicano.

Por ese contrato en particular, la transnacional fue amonestada dos veces, primero en febrero de 2018 por la administración del expresidente Enrique Peña Nieto y después en abril de 2019 por el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), por lo que quedó inhabilitada hasta 2022 para concursar por contratos públicos. Pero la Secretaría de la Función Pública (SFP) no pudo imponerle ninguna sanción económica en ninguno de los dos casos.

En cambio, la Auditoría Superior de la Federación (ASF) calcula que solo por ese contrato, Constructora Norberto Odebrecht le causó un daño al Estado mexicano por mil 191 millones de pesos. Es una afectación que se conformó porque la empresa incurrió en mentiras sobre los costos unitarios, baja calidad en materiales e insumos, así como pagos indebidos en la adquisición de herramienta y equipo de seguridad.

La SFP explicó a Sin Embargo que no hubo multa porque al tratarse de un contrato de 2014, la sanción quedó fundamentada en el artículo 59, fracción cuarta, de la Ley de Petróleos Mexicanos, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 28 de noviembre de 2008, que solo preveía como sanción al infractor la inhabilitación.

Esa ley, vigente en el momento en que operó Constructora Norberto Odebrecht en México, indicaba que la SFP o los órganos internos de control competentes podrían inhabilitar de manera temporal a empresas o personas que no formalizaran el contrato adjudicado, que se les hubiera rescindido el convenio por causas imputables a ellos, que causaran daños y perjuicios a Pemex o sus órganos subsidiarios, que proporcionaran información falsa, o que contrataran a servidores públicos. Pero no estipuló nada sobre sanciones económicas.

Un mal contrato Cuando habló Hilberto Mascarenhas Alves da Silva, quien fuera jefe del sector de operaciones estructuradas de Odebrecht, el 22 de noviembre de 2016, el caso tocó a México. El hombre, bajo juramento, dijo que la refinería en Tula, Hidalgo, había sido obtenida a través de “propinas”.

Emilio Lozoya Austin, exdirector general de Pemex, habría recibido 10 millones de dólares por parte de la constructora a cambio de esa obra.

El contrato PXR-OP-SILN-SPR-CPMAC-A-4-14 por mil 436 millones de pesos para “acondicionamiento del sitio, movimiento de tierras y conformación de plataformas para el proyecto aprovechamiento de residuales en la refinería Miguel Hidalgo” habría sido otorgado mediante sobornos. Pero no fue por ello que la SFP sancionó a la Constructora Norberto Oderbrecht, sino por una serie de mentiras y maquillajes a la hora de ejercer el trabajo asignado.

Según datos de la ASF, la petrolera subcontrató los trabajos sin justificar con estudios de mercado los precios pagados al final. La subcontratación incrementó las cantidades de obra que se habían incluido en el catálogo del contrato, sobre todo en el tratamiento de material contaminado.

En una investigación, la ASF asentó que Pemex Transformación Industrial no presentó evidencia documental sobre los registros de ingreso y salida de los camiones que transportaron el material contaminado fuera de la refinería. Tampoco lo hizo sobre el método topográfico, el abundamiento considerado para la determinación del volumen, ni el método utilizado por las cementeras para la disposición final y la destrucción térmica de los contaminantes.

Para analizar

No obstante, la Auditoría Superior de
la Federación calcula que la constructora le causó un daño al Estado mexicano por mil 191 millones de pesos

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