Técnicas de
identificación forense

La odontología forense es la rama de la odontología que se encarga del estudio de las piezas dentales, con fines identificativos de personas vivas y cadáveres. Auxilia a diversas ramas del derecho.

Identoestomatograma

Es un formato esquemático de carácter legal, donde el especialista registra las características bucodentales de un cadáver no identificado, con el propósito de compararlo con una ficha dental premortem e identificarlo.
Dentro de ese registro se deben considerar determinadas características que son de suma importancia:

Un identoestomatograma debe
contar con requisitos concretos:

Datos de registro del cadáver en estudio, números de expedientes, lugar y fecha del estudio
Características físicas generales. Debe considerarse sexo, edad, estatura y grupo racial.

Fotografía bucal o forense

En la sociedad actual la fotografía desempeña un papel importante como medio de información, como instrumento de la ciencia y la tecnología, como una forma de arte y una afición popular.
En el área forense, los informes periciales en general y en la investigación de cadáveres en particular deben ser comprensibles y fáciles de entender. La fotografía representa el mejor elemento de apoyo para el dictamen; las imágenes deben revelar claramente los resultados obtenidos.
Por eso a la fotografía forense se le llama la “ciencia del pequeño detalle”, ya que una imagen suple al ojo humano y, por tanto, proporciona la misma visión que se tiene al observar el objeto directamente.
Requisitos para imágenes forenses: posibilidad de relacionar el objeto con el entorno: fotografías panorámicas. Visión individual de los objetos o personas estudiados: fotografía individual de los indicios. Visión de los detalles más pequeños: macro o microfotografía. Eliminación de sombras o incremento de las mismas en caso necesario, para interpretar las formas y dimensiones de la muestra fotografiada. Relación de los parámetros espacio-tiempo. Utilización de testigos métricos y datos correspondientes al hecho, fecha, averiguación previa, expediente, nombre, edad, nombre del fotógrafo. Posibilidad de obtener imágenes complementarias: fotografías especiales, teleobjetivos, filtros ultravioleta, etcétera.
Actualmente se están utilizando cámaras de tecnología digital, que tienden a suplir a las convencionales, sustituyendo la película de celulosa por tarjetas de imagen. Uno de los inconvenientes de la fotografía digital es no alcanzar la calidad de las fotografías convencionales, así como la duda del valor probatorio en los casos periciales, puesto que las imágenes originales pueden ser manipuladas fácilmente con una computadora, lo cual no es posible hacer en los negativos fotográficos originales.

Queiloscopia

Estudio de los rasgos labiales, como grosor, forma y huella de los labios, con fines de identificación personal.
Dos aspectos deber ser analizados al
respecto:
Las particularidades anatómicas que presentan los labios, al ser observados tanto de frente como de perfil.
Las huellas labiales, es decir, el dibujo de líneas que corresponden a las irregularidades o grietas que se encuentran en esta zona bucal.
Ventajas de la queiloscopia:
Única e irrepetible.
No se altera con la edad.
Es de gran ayuda para la odontología forense para la identificación de cadáveres.
Apoyo para los casos que requieran una investigación criminalística.

Radiografía bucodental

El examen clínico estomatológico de los pacientes incluye con mucha frecuencia la radiografía que se anexa al historial clínico dental.
Los datos pre y postmortem permiten la comparación de las formas y los contornos de las restauraciones, los senos maxilares, frontales.
Medio inestimable en la detección de:
Enfermedades dentomaxilares.
Caries proximales.
Tratamientos pulporradiculares.
Dientes retenidos
Estimación de la edad

Rugoscopia: otra alternativa
en la identificación humana

La rugoscopia es un método seguro y de bajo costo, puede utilizarse como técnica alternativa en la individualización de personas y en el reconocimiento de cadáveres no identificados por diversas causas y aplicable fácilmente en el consultorio odontológico, que permite la identificación de cualquier persona a partir de las características individuales de las rugas palatinas
Desde 1732 Winslow propuso estudios para la identificación humana a través de las rugas palatinas; posteriormente autores como Harrison, López de León, Trobo, Hermosa, Basauri, Correa, entre otros, concluyeron que esas marcas eran propias e inalterables, permitiendo cotejar un registro antemortem para establecer la identificación en cadáveres sometidos a procesos de destrucción generalizada.
Las rugas palatinas, al igual que las huellas dactilares, no cambian durante la vida del individuo, ya que estas son protegidas de cualquier trauma por su posición anatómica dentro de la cavidad bucal, es decir, no se alteran con el contacto con las prótesis dentales y están aisladas de golpes por medio de la lengua y por las almohadillas grasas del tejido conectivo subyacente y además no son alterables por sustancias químicas, ni traumatismos.
Estas estructuras del paladar comienzan a formarse a partir de la semana 12 de desarrollo y solo cambian de tamaño por el crecimiento y desarrollo desde la infancia hasta la edad adulta y constituyen un rasgo morfológico para la individualización.
Según autores como Cortez, el proceso de descomposición de las rugas palatinas comienza aproximadamente cinco días después de la muerte; otros autores, indican que por estar protegidas por estructuras dentales y óseas presentan cierto nivel de resistencia a la acción destructiva de la putrefacción y las altas temperaturas.

Autopsia oral

Etimológicamente, la palabra autopsia proviene de las palabras griegas autos, uno mismo, y opsis, observar, es decir, ver con los propios ojos, refiriéndose al análisis que se practica al cadáver y que está encaminado a la determinación de las causas de la muerte.
En la mayor parte de los casos en los que la destrucción del esqueleto postcraneal es considerable, los dientes son el único medio posible de llegar a la identificación del individuo. Así pues, la práctica de la autopsia de la cavidad bucal, con extracción de los maxilares, es muy recomendable, dado que es el sistema más cómodo para poder trabajar en la identificación de un sujeto a través de la dentadura.

Fases de la autopsia de la cavidad bucal

Estudio externo. La inspección externa se concentra en el estado de los labios, tanto en la cara cutánea como mucosa. Se toman fotografías de frente y de perfil previas a la extracción de los maxilares.
Estudio de la cavidad buco-faríngea. Si la rigidez cadavérica no lo impide se abre la boca todo lo posible para examinar el interior: aspecto y color de las encías, cavidad bucal, faringe y órganos anejos. Estudio de las marcas particulares, de las tinciones si las hubiera. Presencia de prótesis, cuerpos extraños, etcétera. Estudio general de los dientes, el estado físico. Descripción de las posibles lesiones, como mordeduras. Exploración de la movilidad de los maxilares para comprobar fracturas. Extracción de maxilares.
Existen diferentes técnicas en función del abordaje y la forma de extracción de los maxilares. Entre ellas cabe destacar los siguientes métodos:

Método de Luntz o “a libro abierto”. Se realiza en primer lugar dos incisiones profundas en forma de v hacia atrás desde las comisuras labiales; posteriormente se retraen los tejidos blandos y se liberan las ramas ascendentes de la mandíbula. El especialista deberá insertar un bisturí por debajo del ángulo mandibular, seccionando los tejidos blandos a ese nivel, lo cual permitirá extraer con facilidad la mandíbula. Posteriormente se usará una sierra eléctrica para cortar y liberar el maxilar superior, en ocasiones puede ser necesaria la utilización de un cincel para liberarla totalmente. Una variante del método de Luntz, es el método de Carr, con un abordaje similar y en el que la extracción de la mandíbula se realiza mediante el corte con una sierra eléctrica a nivel de las ramas ascendentes, siguiendo una línea paralela a la de oclusión. El método de Luntz se utiliza con frecuencia en cadáveres carbonizados o en condiciones en las que la retracción de los tejidos blandos dificulta el acceso a los maxilares.

Método de Jakobsen. La incisión debe ser en forma de herradura de ángulo a ángulo mandibular, por debajo de la base de la mandíbula, hasta el vestíbulo, formando un colgajo facial que puede elevarse exponiendo los dientes. El colgajo puede recolocarse después, preservando el aspecto facial. La extracción de ambos maxilares se realiza siguiendo las indicaciones de Carr. Se considera un método conservador y poco desfigurante, por lo que se utiliza habitualmente en aquellos casos en las que se va a practicar un reconocimiento visual del individuo.

Método de Whittaker. Básicamente sigue el abordaje de Jakobsen. La extracción de los maxilares se realiza cortando la mandíbula por encima del ángulo goniaco y el maxilar a nivel de la espina nasal. De la misma manera que ocurre con otros métodos como el de Carr o el de Jakobsen, presenta el inconveniente de la posible pérdida de información que podrían ofrecer las ramas mandibulares.

Método de Keiser-Nielsen. La incisión será de cóndilo a cóndilo mandibular, siguiendo el borde interno de la rama ascendente y la base de la mandíbula, en forma de herradura, a unos dos o tres centímetros. de la base de la misma. Se practica una segunda incisión por la superficie externa del cuerpo mandibular, incluyendo el vestíbulo, y seccionando la inserción de los maseteros, posteriormente el colgajo se eleva cranealmente, observando la superficie externa de ambas arcadas

Tratamiento del cadáver. El relleno de la cavidad bucal se hará con sutura. Se restaurará la morfología siempre que sea posible.

Tratamiento de las muestras. Con el fin de conservar los maxilares y facilitar su manejo, es conveniente esqueletizarlos totalmente. Para eliminar los tejidos blandos lo mejor es la ebullición prolongada, sola o con un detergente fuerte y posteriormente el raspado con cuchillo. Puede volverse a hervir si fuera necesario hasta eliminar completamente los restos de tejidos blandos, para luego dejarlos secar. Este método es lento, pero tiene la ventaja de ser seguro. Otros métodos aconsejan la sumersión de los maxilares durante uno o dos días en agua con sosa cáustica, pero hay que tener en cuenta que esta solución es cáustica y si se utiliza más tiempo acaba atacando al hueso y al diente, así como a los materiales de restauración dental. Este método se reserva para aquellas ocasiones en las que la eliminación de los tejidos blandos se hace más complicada. Tras la eliminación de la totalidad de los tejidos blandos y la esqueletización completa de los maxilares, se dejan secar al aire, pudiendo conservarse en estado seco manteniéndolos lejos de la luz y la humedad, sin embargo será necesario siglarlos convenientemente para lo que se emplea tinta china y se barniza después. Cuando los maxilares están en mal estado (carbonizados, fragmentados, etcétera) puede ser necesario pegar los trozos, normalmente se utiliza pegamentos a base de cianocrilato, pero según las circunstancias puede ser necesario añadir alambres u otros procedimientos para mantener fragmentos en su sitio. En el caso de restos esqueletizados que han permanecido largo tiempo a la intemperie, como suelos ácidos o básicos, arena, y que pudieran haber sufrido alguna descalcificación que los vuelva frágiles, conviene realizar una consolidación de los mismos una vez limpios de la suciedad del terreno con agua y cepillo. Ya que los blanqueadores eliminan manchas y tinciones que podrían ser interesantes para su estudio, deben evitarse, aunque cuando se trata de maxilares para estudio o docencia, pueden blanquearse sumergiéndolos en una solución de peróxido de hidrógeno.

Registros fotográficos y radiográficos. Todas las fases de nuestro trabajo deben ser fotografiadas. Se recomiendan cámaras con sistema réflex o digitales con incorporación directa a ordenador, uso de testigos métricos, estudio radiológico.

Conclusiones:

En la odontología forense, relacionada con la identificación masiva de cadáveres en situaciones de desastres; se hacen proporciones metodológicas sobre el modelo operacional en ciertas circunstancias. Hace referencia a la factibilidad y eficiencia de los métodos de identificación más utilizados, teniendo en cuenta las condiciones del lugar donde se produjo el hecho, las características socioeconómicas de la población involucrada y los recursos humanos y materiales con que cuenta el grupo de identificación forense.

Bibliografía
http://www.gacetadental.com/noticia/6501/odontologia-forense/la-autopsia-de-la-cavidad-bucal.html
http://necropsiaydictamenpericial.blogspot.mx/
http://estomabaxter.blogspot.mx/2010/06/la-odontologia-forense-en-la.html

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