*Prevenir la caries dental desde muy pequeños es la mejor forma de evitar problemas bucodentales en el futuro

La caries dental es la enfermedad infecciosa más común de la infancia. Tener problemas con los dientes temporales, comúnmente conocidos como “de leche”, puede repercutir en los definitivos, pues pueden salir con malformaciones, manchas o lesiones a consecuencia de la infección. Los niños tienen 20 dientes temporales que comienzan a salir alrededor de los seis meses de edad. Son esenciales para una buena nutrición, desarrollo del lenguaje, la autoestima y son los marcadores de posición para los dientes permanentes.
Las caries en los dientes temporales no son solo una enfermedad que deba tratarse, sino que para muchos niños pueden ser severas y pueden afectar la masticación y actividades como dormir, jugar, yhablar, entre otras.
La prevención desde etapas tempranas es la mejor arma para combatir problemas de salud bucodental en el futuro. En las primeras visitas, dependiendo de la edad, no solo se valora lo que hay en el interior de la boca (número de dientes presentes, alteraciones dentales, forma, tamaño, posición y, entre otras), también comienza la observación de proporciones faciales, perfil, hábitos, función, y tonicidad muscular, entre otras; que pueden necesitar exploraciones más minuciosas por parte del odontopediatra. Además, es importante acostumbrar al niño a acudir al dentista.
Conviene tener el hábito de examinar regularmente los dientes del bebé. Hay que tener en cuenta que los dientes saludables tienen un color blanco uniforme. Si se ven manchas o puntos en las piezas, es recomendable adelantar la visita al dentista.
Aunque podemos llevar al niño con un dentista de práctica general, es importante acudir el odontopedíatra ya que es el profesional más calificado para esa tarea, no solo en cuanto a técnicas dentales, sino también porque está más preparado para entender la psicología infantil y saber actuar en cada caso. Asimismo, sus consultas suelen estar mejor adaptadas, con juguetes, cuentos y premios al finalizar las visitas.

Sin pasta dentífrica hasta los dos años

A partir de los dos años ya puede ponerse una pequeña cantidad de pasta de dientes, siempre y cuando esté especialmente indicada para niños, es decir, con bajo contenido de flúor.
Es de suma importancia darles a los niños una dieta equilibrada. Los azúcares, no solo de las bebidas azucaradas, sino también los que surgen cuando se metabolizan el pan la pasta, entre otros, son un medio de cultivo excelente para la placa, pues alimentan a las bacterias que atacan el esmalte dental. La fibra de la fruta, por el contrario, actúa como limpiadora. Comerse una manzana es un hábito de lo más saludable. Enseñarle a no picar entre comidas. Si, por lo que sea, vuelve a comer algo después de lavarse los dientes por la noche, debe cepillárselos de nuevo. Establecer nuevos hábitos de limpieza, lo primero con el ejemplo. Si no está bebiendo, no debe dejarse que juegue con el biberón en la boca, pues el contacto prolongado con los azúcares de la leche predispone la aparición de caries, conocidas como caries de biberón.
La higiene bucal se realizará según la edad del paciente, a niños de cero a 18 meses se les indica limpieza con gasa y agua hervida; a niños de 18 a 24 meses, limpieza con cepillo y agua hervida; de 24 a 36 meses, cepillo y pasta dental de 500 ppm para que lo realicen con ayuda de los padres. Es necesario tener cuidado en no exceder la cantidad de pasta, desde los tres años es aconsejable el equivalente a un guisante, ya que el flúor en abundancia es contraproducente. Hasta los siete años, los padres deben supervisar el proceso y asegurarse de que se limpian todos los rincones de la dentadura con el cepillo. Los selladores de fisuras dentales rellenan las muelas y tienen un alto efecto protector y preventivo. A veces, las caries pueden pasar desapercibidas a la exploración a simple vista en casa.

No transmitir ansiedad

¿Qué hacer si el niño llora solo de pensar en sentarse en la silla dental?
Lo primero es no transmitirle preocupación, sino referirse a la visita como algo normal y cotidiano. También le tranquilizará saber que estará junto a él en todo momento pues, según los expertos, la presencia de los padres en la consulta ayuda a los niños a ganar confianza y ha demostrado tener un efecto tranquilizador durante el tratamiento en menores de cuatro años. Una vez allí, la actitud debe ser discreta. Las interferencias de los padres pueden dificultar una buena comunicación entre el odontopediatra y el paciente. En todo momento debe dejarse que el profesional explique al niño lo que hará, tanto el procedimiento como las sensaciones que tendrá, ya que está mucho más familiarizado con el manejo del niño en ese tipo de situación.

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