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El cuentacuentos colombiano presentó dos historias que, entre fantasía y realidad, abordan algunas problemáticas sociales de su país y México

MIREIA MENDOZA NOLLA
Pachuca

El cuentacuentos colombiano de reconocimiento internacional Pablo Andrés Delgado ofreció el martes una función especial en el Instituto de Artes (IA), de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

El evento, llevado a cabo en el auditorio de dicho instituto, reunió a alrededor de un centenar de espectadores entre alumnos, académicos y público externo que se acercó al IA para poder disfrutar de una muestra de narración oral que incluyó la presentación de dos cuentos que, entre fantasía y realidad, abordaron algunas problemáticas sociales tanto de Colombia como de México.
Originario de Popayán, Colombia, Pablo Andrés Delgado lleva 14 años dedicándose al arte de la divulgación de historias siguiendo la tradición oral, iniciándose cuando tenía 18 años al escuchar a un cuentacuentos que, en sus palabras, “lo atrapó”. “Además, era un ejercicio que ya hacía inicialmente en mi casa, pero que entonces no lo veía como un ejercicio artístico”, añadió al respecto.

Politólogo de profesión, el cuentacuentos transmite las historias fruto de esa tradición oral y, por otro, cuenta cuentos como una construcción del trabajo originado en su formación sociopolítica y a través del cual busca la reparación de víctimas en situación de vulnerabilidad, como mujeres y campesinos, para que sanen, comentando que, en ocasiones, las mismas víctimas ayudan a hacer arte, arte que genera espacios de encuentro que apoyan al empoderamiento de esa población.

Añadido que ocupa ese arte para crear museos de la memoria. “Busco que la gente reflexione respecto a la guerra, al narcotráfico y a lo que ello ocasiona en la vida rural. En las ciudades, al ver solamente esas problemáticas a través de la televisión, nos volvemos insensibles. Falta compromiso social”, agregó el cuentacuentos.
Asimismo, el narrador oral comentó a esta redacción que encuentra una semejanza entre las problemáticas de México y las de su país natal, puesto que “la vida rural es la misma aquí y allá y en a ambos países hay muchos campesinos olvidados por el Estado para quienes su día a día deambula entre la necesidad y el trabajo”.

Agregó que en México existe un problema fuerte que es la migración, mientras que en Colombia el principal problema es la violencia pero, en sus palabras, “al fin y al cabo deviene en una misma problemática social. Allá la violencia marca mucho, la gente se empodera por culpa de ello; si bien aquí las localidades no han solido sufrir embates de tomas guerrilleras (y eso es maravilloso, porque en Colombia encontramos una masacre permanente por ello), en México se da el problema del narcotráfico, tendencia que ha ido creciendo”.

Pablo Andrés Delgado se encuentra en una estancia en México de más de un mes, ello a partir de la invitación que ha estado recibiendo desde hace cinco años por parte del departamento de Seguridad Pública de Querétaro, con quien trabaja en un programa de prevención de la violencia a través del cuento.
Este año, además, está concretando una alianza internacional para vincular las escuelas con todo un proceso de memoria acerca de víctimas de la migración y del desarraigo familiar, sumándose Francia con un proyecto sobre museos itinerantes a la lista de países en los que ha cooperado con su trabajo, entre los que se encuentran, por ejemplo, Perú y Ecuador.
Aunado a ese proyecto, el cuentacuentos aprovecha su estadía en el país para acudir a festivales de esa disciplina, como el Encuentro Internacional de Cuentería y Oralidad “Un aplauso al corazón”, que se realizó en Pachuca, participación la cual motivó la creación de un vínculo con el Instituto de Artes de la máxima casa de estudios de la entidad a través del alumno del programa académico de teatro Jorge Luis Roldán Uribe, quien también se desempeña como cuentacuentos y apoya en la organización del festival.

En su municipio natal, Pablo Andrés Delgado creó la fundación Agencia Cultural Babieca, a partir de la necesidad vislumbrada de crear una oferta cultural incluyente y abierta a todos los sectores artísticos de la localidad; asimismo, esta se ha vinculado para sus fines sociales y artísticos con el espacio de narración “Encuéntate Titotu”, del que también forma parte y el cual se encuentra auspiciado en la Universidad del Cauca, en Colombia, habiendo contado también con el apoyo del gobierno estadunidense.

El cuentacuentos espera, con su trabajo, que el arte comience a ser un instrumento no solamente estético, sino con una función social. “El arte de narrar cuentos deviene una herramienta más social que estética porque, aunque la estética es importante, el arte tiene que dejar de estar en salas y galerías para empezar a transgredir y pensar que existe una sociedad para quienes es ajeno pero que también puede consumirlo; hay gente que no puede ir al teatro por razones socioeconómicas, pero el teatro sí puede ir allá donde está esa gente”, concluyó el narrador.

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