AGENCIA REFORMA
Vaticano.- La crisis en Venezuela persiguió al papa Francisco hasta el otro lado del mundo.

Mientras se encontraba en Abu Dabi participando en un encuentro interreligioso, Nicolás Maduro solicitó su ayuda públicamente e hizo llegar una carta al Vaticano para pedir su mediación y reabrir la vía del diálogo.

El pontífice respondió ayer en pleno vuelo de regreso a Roma y aseguró que se estudiará la petición, pero cerró la puerta a que la Santa Sede se siente en una mesa de negociación si antes no lo solicitan las dos partes, en referencia al “presidente encargado” de Venezuela, Juan Guaidó.

“Antes de partir de viaje supe que llegaba la carta. No la he leído todavía. Pero para que se haga una mediación, el último paso, es necesaria la voluntad de ambas partes, ambas tienen que pedirla. Ese fue el caso de Argentina y Chile”, dijo, recordando la interlocución de Juan Pablo II para evitar una guerra entre ambos países en 1971.

Además, buscó otro símil más peculiar y comparó la situación con las parejas que van a un terapeuta.

“Es como cuando la gente va al médico porque hay problemas entre marido y mujer. Ambas partes tienen que querer (…) antes de pedir una facilitación, observación o mediación.”

En cualquier caso, el Papa no atenderá por el momento la petición de Maduro. El Vaticano considera que si no existe esa condición bilateral, o bien, una participación de un organismo internacional como la ONU, el proceso podría ser instrumentalizado y no serviría de nada, afirmaron fuentes diplomáticas.

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