Oldair y el sueño olímpico

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El arquero hidalguense reconoció que no clasificar a Río es un duro golpe, pero advierte que no se detendrá hasta lograr el objetivo

Las ojeras en sus ojos revelan las horas de cansancio, sueño y trabajo acumulado. Su mirada se pierde, fija en el horizonte, cuando habla de un objetivo que ha perseguido fehacientemente durante los últimos ocho años. Su voz se vuelve grave cuando asegura que no cejará en su intento hasta conseguirlo.

Es Oldair Zamora Lira, arquero hidalguense, seleccionado nacional, que se quedó a un paso de ir a los Juegos Olímpicos de Río 2016, los cuales inician el viernes y solo tendrán un representante mexicano varonil en el tiro con arco.
Olda, como lo conocen sus amigos en el mundo del deporte, un día decidió que quería tomar el arco y la flecha e incursionar en esa disciplina relativamente nueva en el país y ser uno de los mejores.
Fue en el Centro Estatal de Alto Rendimiento (CEAR) donde comenzó a tirar sus primeras saetas hace ya casi una década. De tratarse de una recreación para aprovechar las vacaciones de verano, este deporte comenzó a formar parte de su vida diaria, al grado que a la fecha involucra ya a su hermano Omar, a su madre Irma y a su padre Oldair, todos ellos dedicados de alguna manera a esa disciplina.

Turquía y el amargo revés

Tras representar a Hidalgo en Olimpiadas Nacionales y comenzar a cosechar medallas, Oldair se perfilaba como una de las promesas estatales, aunque su alcance comenzó a crecer y uno de sus objetivos tomó forma definitiva: algún día competiría por México en unos Juegos Olímpicos.
En 2012 estuvo cerca de lograrlo. Fueron unos cuantos puntos los que lo alejaron de Londres. Esto, lejos de desmotivarlo lo impulsó a no tirar la toalla.
Con bríos renovados encaró el proceso para Río 2016. La confianza a tope y la técnica más pulida que nunca eran sus armas. Llegó la Copa del Mundo de Colombia, que otorgaría un boleto directo a JO en individual. Lo ganó el coahuilense Ernesto Boardman.
A Oldair y a Juan René Serrano les quedaba solo pelear por el sitio a Río por equipos, en Turquía. El plazo se cumplió y el resultado no fue el esperado.
“Fueron siete meses de entrenamientos bastante pesados. De estar 10 horas en la práctica, dormir muy poco, llevar al cuerpo a un cansancio inimaginable, y ni modo, no se pudo consolidar el sueño, hubo muchos factores, el equipo trató de hacerlo lo mejor posible, no se puede hablar de quién la regó, los tres fallamos, dimos todo, no pudimos clasificar y ahora nada más hay que ver qué es lo que sigue.”
Este revés fue muy duro para los arqueros mexicanos, pero en especial para el hidalguense, que se tuvo que tomar unos días para digerir la realidad.
“A pesar de que todo va viento en popa, siempre hay una tormenta que te destruye. Fue muy difícil para mí, realmente sí me deprimí una semana completa, me hablaban todos y no quería hablar con nadie, me marcó mi papá, mi novia, mi mamá, mis tíos, y yo no les contestaba porque fue muy doloroso, el llegar al cuarto y no saber qué hacer, tener la incertidumbre de qué es lo que iba a pasar.
“Trabajaste siete meses para ir a Juegos Olímpicos y resulta que finalmente no irás, entonces qué es lo que sigue.”
El arquero se toma su tiempo y busca las palabras exactas para contestar la interrogante sobre qué pasó ese 16 de junio en Antalya.
“Fue una mala tarde. Un día antes llegamos a finales contra Corea. El viento, la presión, las condiciones climáticas fueron las que nos echaron a perder el trabajo. Llegamos a las dos de la tarde al campo con una presión increíble, nos desgastó físicamente muy rápido.”
Pero en medio de la zozobra, parece que se abre una puerta. Es un proyecto que aún no es oficial pero que podría llevarlo a cristalizar su sueño olímpico para Tokio 2020.
“Es un plan para los que estamos en selección, ser nosotros los que vayamos a Tokio, eso es lo que dicen. Prepararnos a nosotros cuatro años, ya no siete meses, ir a campamentos, foguearnos en torneos, para llegar fuertes a Tokio y pelear las medallas. Ya demostramos que estamos a la altura de potencias como Corea, Estados Unidos, Ucrania y Alemania, el trabajo que se hace aquí es real.”
Mientras ese momento llega, Oldair ayudó en la parte final de la preparación de Boardman antes de que el arquero partiera a Brasil, como su sparring. En espera que dentro de cuatro años sea él quien afine detalles para saltar al campo en unos Juegos Olímpicos.

Creí que éste era mi mejor momento, que éste era mi año, que había subido muchísimo de nivel después de ganarles a todos en el último filtro,
no se dio, hay que intentarlo otra vez, hay que aprender”

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Emma Fermín
Egresada de la UAEH, reportera deportiva. Siete años en el medio, y los que faltan. E-mail: [email protected]