Desde que inició su administración, el gobernador Omar Fayad Meneses ha buscado innovar, y sobre todo, establecer diferencias con su antecesor Francisco Olvera Ruiz. Desde su campaña, Fayad declaró que revisaría el sistema de transporte público Tuzobús, tras reconocer que había provocado el descontento de la mayoría de los usuarios pachuqueños. Después, en su toma de protesta, adelantó que separaría Cultura de la secretaría de Turismo (una iniciativa que echó a andar Francisco Olvera), y que desaparecería la secretaría de Planeación y la representación del gobierno de Hidalgo en la Ciudad de México. Otro de sus planes más destacados, según el propio mandatario, es su iniciativa para combatir la corrupción en todos los frentes de su gobierno. Incluso, ya separó de su cargo al coordinador estatal de Seguridad, Roberto Cordero Mercado, quien pretendió encubrir a su hijo, quien se vio involucrado en un accidente de motocicleta donde salió herido un joven de 16 años. Ahora, el pasado 15 de septiembre, la celebración del Grito de Independencia también sufrió algunos cambios que hablan del afán renovador del gobernador. Para empezar, Fayad Meneses llegó más temprano que lo normal a la plancha de la Plaza Juárez. Después, presidió la ceremonia en un templete que, por primera vez, estuvo a la altura del público que asistió a disfrutar del espectáculo. Por último, Fayad no se fue cuando acabó la ceremonia oficial sino que prefirió quedarse a ver el espectáculo. Caminó entre las personas que asistieron a la plaza y saludó de mano a varios de los asistentes. ¿Afán diferenciador? ¿Estrategia para ver crecer a su gobierno? De filón. Hasta en los gustos musicales hubo cambio respecto al espectáculo que se presentaba en la plaza Juárez. Pero, ¿no fue demasiado presentar a un estrella del género reggaetón?

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