Oriana Fallaci: periodista

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Para mi amiga Francisca Robles que tiene una hija –maravillosa– llamada Oriana, en honor a esa gran periodista.

“No, no voy a dar ninguna entrevista, ninguna, no después de lo que me pasó; me han disparado, me han robado mi reloj, me dejaron desangrarme ahí en el suelo del edificio Chihuahua, me negaron el derecho a llamar a mi embajada… Quiero que la delegación italiana se retire de los Juegos Olímpicos de 1968; es lo menos que pueden hacer. Mi asunto va a ir al Parlamento, el mundo entero se va a enterar de lo que pasa en México, de la clase de democracia que impera en este país, el mundo entero… Vi a muchos heridos en Tlatelolco, mucha sangre, hasta que me hirieron a mí y permanecí tirada en un charco de mi propia sangre durante 45 minutos. Un estudiante junto a mí repetía: Valor Oriana, valor.”
Nacida precisamente un 29 de junio, pero de 1929, Orina Fallaci es/fue/será un ejemplo del periodismo crítico y de denuncia. Fue la reportera que estaba en el lugar de los hechos para informar. Fue una entrevistadora que ponía en aprietos a su personaje cuando era dura y directa al interrogarlo sin ninguna concesión. Fue una cronista que denunciaba en cada descripción y en cada testimonio. Una articulista que argumentaba siempre con los datos precisos, las pruebas irrefutables y la certeza total. Una escritora que siempre delató a su alma sensible.
Considero que uno de sus libros más representativos es Entrevista con la historia, donde seleccionó las mejores conversaciones periodísticas que sostuvo con los hombres más poderosos del mundo, con quienes fue agresiva y directa, preguntando lo que les incomodaba e insistiendo ante cada silencio o cada evasión de la pregunta. Su estilo era un verdadero duelo de inteligencias, un reto donde si respondía el personaje quedaba despojado ante los ojos del público y si no respondía quedaba exhibido por su omisión.
Quien ha estudiado con mucha profundidad el trabajo de Oriana Fallaci es precisamente mi amiga, la doctora Francisca Robles. Ella destaca en sus análisis el estilo provocador de Fallaci y a la vez sus estrategias para desenmascarar, incomodar y denunciar. Advierte que jamás hizo una entrevista tradicional, nunca buscó que su entrevistado se luciera, al contrario los interrogaba de tal manera que los asustaba, los incomodaba y hasta los llegó a molestar, a tal grado que algunos la demandaron. Demostraba así que los poderosos también eran frágiles.
Otros de los textos que publicó fueron: Penélope en la guerra (1962), Un hombre (1984), Carta a un niño que nunca nació (1990), La rabia y el orgullo (2002) y La fuerza de la razón (2004).
“La vida es bella aunque sea fea”, era una frase que le gustaba decir a Oriana, a quien en 1977 detectaron cáncer de mama y murió en 2006.
Oriana Fallaci, una de las mejores periodistas de todos los tiempos.

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