Ayer que estaba en el chat grupal con unos amigos, alguien compartió una nota sobre Gabriel Orozco, en ella se hablaba de la nueva pieza del artista mexicano, misma que consistía en el montaje de una tienda Oxxo dentro de la galería Kurimanzutto. Cuando vi la imagen pregunté si eso era real, pues hoy en día hay que dudar más que nunca de las imágenes encontradas en nuestro cotidiano.
Hoy, en el transcurso del día empecé a ver muchos posts sobre esta pieza, además de los ya tradicionales memes; de estos, fue uno el que me gustó mucho, este que tenía una caja de zapatos conteniendo en su interior un hot dog, y es que para quien no lo sepa, cuando Gabriel Orozco participó en la Bienal de Venecia expuso una caja de zapatos vacía, la cual tuvo que ser repuesta en un par de ocasiones, pues por diversas circunstancias la caja desapareció, en una de ellas, al parecer, la encargada de hacer la limpieza la tiró.
Me gusta que eso pase, que el arte sea equívoco, que provoque confusión, incluso molestia entre los casados con las viejas ideas sobre la construcción de la obra artística y, sobre todo, que pueda pasar desapercibido entre los que al no estar relacionados con las prácticas artísticas, no se han enterado de las posibilidades actuales de éstas.
Boris Groys en su ensayo Sobre lo nuevo plantea diferentes ideas interesantes acerca del coleccionismo y el museo, lugar que según Groys se encarga tanto de dar longevidad a los objetos que contiene, sacándolos de la cotidianeidad evitando su desgaste, como de enmarcarlos haciéndolos objetos de una realidad diferente a la de afuera.
También en este texto nos hace ver al museo como mausoleo, contenedor de cosas muertas, dando pie a que muchos artistas de la actualidad tiendan a colocar objetos ajenos a lo tradicionalmente concebido como arte, dotándolos de vida, es decir, que cuanto más un objeto pueda parecer de nuestro cotidiano y ajeno al museo, más vivo estará y mientras mejor entendido como arte coleccionado será todo lo contrario.
Él dice:
“Si desplazo del exterior del museo a su espacio interior una cosa común como readymade, no cambio la forma de esta cosa pero sí cambio su esperanza de vida, y le asigno una cierta fecha histórica.”
También plantea una analogía entre un readymade y Jesucristo, en donde Jesús físicamente no es diferente a otro hombre, es su ascendencia divina lo que lo hace, pero eso no se ve, solo se sabe, o se cree, y yo digo que eso es solo cuestión de fe, como el arte.
El Oxxo de Gabriel Orozco con sus procesos me divierte, pero también me hace pensar en otras piezas que han jugado con la idea de mercado, arte y coleccionismo, como The Store (1961) de Claes Oldenburg, que era ambiente-estudio-performance-galería; o Le magasin de Ben (1960) de Ben Vautier, en donde se realizaban happenings.
Así entonces, concluyo para aquellos que se andan rasgando las vestiduras por la pieza de Orozco.
No se azoten.

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