Pachuca.-

La belleza de las orquídeas las convierte en las flores de ornato más codiciadas por sus formas exóticas, vistosos colores y atractivos aromas; es precisamente ese interés que despiertan lo que las pone en peligro, debido a su extracción masiva del campo, advirtió el doctor Adolfo Salazar Chávez, investigador y jefe del departamento de botánica en el Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De visita por la entidad para participar en el Darwin Fest, organizado por estudiantes de la licenciatura en biología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) con motivo de la celebración del Día del Biólogo, Adolfo Salazar indicó que en el mundo existen 28 mil especies de orquídeas, de las cuales la mitad están en el continente americano.

“Lamentablemente, el interés que despierta el colorido y la forma peculiar de las flores es causa de extracción selectiva, es posible programar orquídeas en artificiales, pero es más fácil ir y arrancarlas de los árboles, esto es un problema serio”, advirtió el especialista en el programa radiofónico “Luciérnaga”, que conduce Elsa Ángeles.

Durante la emisión, transmitida por la frecuencia 99.7 de Radio UAEH, manifestó que anteriormente se consideraba que ese problema derivaba del comercio internacional, sin embargo, actualmente se trata de una problemática de comercialización local, es decir, personas que venden las flores en semáforos, calles y mercados. Ese, explicó, es el principal reto para la conservación de la especie.

La belleza no es la única característica de esas flores, pues en el libro Conservación de orquídeas, una tarea de todos, publicado por la Universidad Autónoma Chapingo en 2011, los investigadores Rebeca Menchaca y David Moreno enumeran sus principales peculiaridades biológicas.

Destacan sus mecanismos de polinización, donde el lenguaje de atracción hacia abejas, mariposas y colibríes, es sorprendente; sus asociaciones simbióticas con hongos, indispensables en diversos casos para sobrevivir durante las etapas críticas de la germinación; sus características cosmopolitas por ser habitantes de ríos, pantanos, selvas, bosques y desiertos; sus caracteres de colonizadores secundarios como, por ejemplo, de reciente actividad volcánica, o bien, de cortezas de diversos árboles.

El problema es que despiertan gran interés por coleccionarlas y la falta de reproducción de orquídeas silvestres ha provocado su extracción masiva del campo, además de la reducción de su hábitat por la expansión de las urbes.

Por lo anterior, existe un llamado urgente a su conservación y proponer un aprovechamiento desde distintos enfoques, como el ornamental, el educativo y el científico.

De acuerdo con expertos de la Universidad Autónoma Chapingo, hay cuatro factores principales que han puesto en peligro la supervivencia de diversas especies de orquídeas en México. El primero, la deforestación para aumentar la actividad agropecuaria y extractiva de material para la construcción, así como el crecimiento de la mancha urbana.

Segundo, el comercio ilegal, ya que históricamente existe el tráfico internacional de orquídeas, tanto para coleccionistas privados como científicos. Expertos mencionan que, aunque no hay cifras exactas, en México se trafican más ejemplares de orquídeas que los que son vendidos legalmente. Por ejemplo, en la década de 1990 se traficaron ilegalmente 12 millones de plantas, mientras que solo se vendieron de manera legal 152 mil, alrededor de uno por ciento.

Tercero, carencias en la legislación y política ambiental para proteger a las especies. La falta de inspectores capacitados en el reconocimiento de las especies comercializadas y de centros confiables de custodia para el cuidado y supervivencia de las orquídeas decomisadas, son un ejemplo.

Cuarto factor, la falta de participación de las comunidades. En algunos casos permiten el saqueo en grandes volúmenes de varias especies de orquídeas del campo, debido a que los pobladores no conocen su potencial ornamental ni los recursos económicos que pueden generarles a futuro bajo un buen manejo.

En México, las regiones más ricas en orquídeas son la zona de Puerto Vallarta y la Sierra de Manantlán, en Jalisco; Temascaltepec, Estado de México; el Sistema Teotepec, en Guerrero; la Sierra Juárez, la región de Teojomulco y los Chimalapas, en Oaxaca; así como la región Lacandona y Sierra Madre, en Chiapas.

Según estudios científicos, dentro de los sitios mencionados el hábitat más rico en especies es la selva baja de la región de Montebello, Chiapas, donde hay hasta 90 especies de orquídeas por hectárea.

Su vulnerabilidad radica en que de la totalidad de especies en el país, 60 por ciento está en el bosque de niebla, ecosistema que ocupa solamente uno por ciento del territorio nacional.
Además, de las 24 especies consideradas extintas, 23 de ellas estaban en el estado de Chiapas. La pérdida y transformación de los bosques pone en riesgo a las flores que crecen en esas regiones.

Por esa razón, expertos propusieron establecer como áreas naturales protegidas para su conservación el bosque mesófilo de montaña y el estado de Chiapas, por ser las regiones con mayor variedad de especies de esas plantas.

Panorama

De acuerdo con cifras oficiales, de las más de mil 200 especies de orquídeas mexicanas reportadas, 15 están en peligro de extinción, 107 requieren protección especial, una se reporta extinta en el medio natural (especie endémica de las zonas áridas de Hidalgo) y 58 están amenazadas, según la Norma Oficial Mexicana 059-ECOL-2001.

En Conservación de orquídeas, una tarea de todos, los autores exponen que la situación es tan grave que, además

de la especie perdida en Hidalgo, de las 400 reportadas en Veracruz, 13 están sujetas a protección especial y 12 amenazadas.

Respecto al caso de la entidad, Adolfo Salazar indicó que Hidalgo no es sobresaliente en el tema de orquídeas, sin embargo, resulta interesante debido a los biomas que confluyen en el territorio hidalguense.

Adolfo Salazar visitó las instalaciones de Radio Universidad
para participar en el programa “Luciérnaga”, conducido por Elsa Ángeles, donde explicó que la extracción masiva del campo, comercio ilegal, carencia de legislación para proteger a las especies y desinterés de las comunidades, son las principales problemáticas

Puntualizó que únicamente contabilizan tres especies nativas de la entidad, de las cuales la laelia gouldiana es la más extraordinaria.

Algunas de las especies están en grave peligro de desaparecer porque son cortadas del campo de manera masiva durante festividades religiosas, de manera más extensa en Hidalgo y Guerrero.

En el libro, autores citan a investigadores como el doctor Gerardo Salazar, quien propuso un programa nacional para la conservación de algunas especies de orquídea.

El reto de la conservación no radica solo en prohibir el uso tradicional de algunas especies, lo cual es parte de la riqueza cultural, sino en generar programas de reproducción y repoblación de estas para su aprovechamiento en las comunidades.

“Se trata de encontrar equilibrio entre la parte cultural y el uso sostenible… el problema es que en muchas comunidades van y arrancan las flores del cerro y después van a dar al basurero”, expuso el biólogo.

Se trata de encontrar equilibrio entre la parte cultural y el uso sostenible… el problema es que en muchas comunidades van y arrancan las flores del cerro y después van a dar al basurero

Conservación

Ante el grave problema de tráfico ilegal, existe un tratado para regularlo llamado Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Flora y Fauna Silvestres (CITES, por sus siglas en inglés), que fue firmado en 1973 por 162 países, incluyendo México desde 1991.

Hay dos tipos de conservación: in situ, cuando es en su medio natural, y ex situ, cuando se recurren a diversas formas de cultivo fuera de su medio. Por ejemplo, gracias a viveristas comerciales, la especie laelia gouldiana, extinta en el campo, fue recolectada y mantenida por personas en Hidalgo.

“Es la orquídea más espectacular de la entidad, solamente se le conoce en plantas cultivadas en patios en la región de Metztitlán, es algo ancestral, probablemente una persona que salía al monte encontró plantas que le gustaron y de generación en generación las han cuidado, no sabemos de dónde pudo venir esta especie, pero no descartamos que en las grandes barrancas puedan existir similares”, comentó el investigador.

En el país hay investigadores y comunidades que hacen diversas acciones para la conservación de las orquídeas. Entre los más importantes están la Asociación Mexicana de Orquideología y la Asociación para la Conservación de las Orquídeas Silvestres; el libro titulado Orquídeas de México del doctor Soto Arenas, y los trabajos de investigación de científicos como Eric Hágsater, Rodolfo Solano, Ernesto Aguirre y Gerardo Salazar Chávez, quien recién visitó la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

Así como tres sitios de conservación: la colección de orquídeas del Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, el Orquidario José Mariano Mociño en Temascaltepec, de la Universidad Autónoma del Estado de México; y el Orquidario de la Universidad Autónoma Chapingo, en Oaxaca.

Científico invitado

Adolfo Salazar Chávez

Obtuvo la licenciatura en biología y la maestría en biología vegetal en la Facultad de Ciencias de la UNAM, así como el doctorado en botánica en el Birkbeck College de la Universidad de Londres.

Actualmente es investigador titular y jefe del Departamento de Botánica en el Instituto de Biología de la UNAM.

Cuenta con alrededor de 250 publicaciones, incluyendo artículos científicos, libros y capítulos, principalmente sobre aspectos de sistemática e historia natural de las orquídeas.
Ha dirigido nueve tesis de licenciatura y 10 de posgrado e imparte las cátedras sistemática de angiospermas y biología de orquídeas en el posgrado en ciencias biológicas de la UNAM.

Es reconocido por el Sistema Nacional de Investigadores (SNI) con nivel dos.

Sus principales líneas de investigación son la sistemática filogenética y la evolución de orquídeas y otras plantas con flores, así como el desarrollo de herramientas de identificación molecular de especies vegetales para la documentación de la biodiversidad y el control del comercio ilícito.

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