La osteoporosis es una enfermedad esquelética que produce una resistencia ósea que predispone a un aumento de riesgo de fracturas. El hueso se vuelve más poroso, con más aire en su interior, aumentando el número y tamaño de las cavidades o celdillas que existen en su interior. De esa manera los huesos se hacen más frágiles, no resisten golpes y se rompen con mayor facilidad.
Se denomina epidemia silenciosa porque no manifiesta síntomas hasta que la pérdida de hueso es tan importante como para que aparezcan fracturas, y eso habitualmente ocurre varios años después de la menopausia. Sin embargo, la osteoporosis puede afectar a cualquier persona, incluidos niños, niñas, adolescentes y hombres a cualquier edad y mujeres premenopáusicas.
Entre los factores de riesgo se incluyen:
*El envejecimiento.
*Ser de talla pequeña y delgada.
*Antecedentes familiares de osteoporosis.
*Tomar ciertos medicamentos.
*Ser mujer de raza blanca o asiática.
*Tener osteopenia, es decir, pérdida de densidad ósea.

Prevención

La prevención de la osteoporosis es fundamental para evitar el avance de la patología, algunas recomendaciones para conservar y aumentar la densidad ósea son:
*Mantener un consumo adecuado de calcio.
*Practicar ejercicios físicos en los que la persona no tenga que soportar peso corporal. Algunos estudios recientes demostraron que los ejercicios en los que es necesario que los músculos muevan los huesos mantienen e incluso pueden aumentar la densidad ósea. Uno de los más recomendables en ese sentido es el body pump.
*Seguir un tratamiento farmacológico, solo si lo prescribe el médico.

Alimentos aconsejados

Leche y lácteos: Leche entera, semi o desnatada, según la necesidad; yogur y otras leches fermentadas, productos lácteos no excesivamente grasos o dulces (cuajada, petit-suisse), quesos. La cantidad de calcio de los lácteos total o parcialmente desnatados es similar a sus equivalentes enteros.
Carnes, pescado, huevos y derivados: Todo tipo de carnes (preferir las magras), pescado fresco o congelado, pescados enlatados de los que se pueda comer el esqueleto (sardinas, boquerones), huevo.
Cereales, patatas y legumbres: Todos, aunque conviene no abusar del consumo de salvado o cereales y derivados integrales (pan, biscotes, galletas, arroz), ya que su riqueza en fitatos, puede interferir en la absorción del calcio de los alimentos.
Verduras y hortalizas: todas.
Frutas: todas. Se aconseja preferir la fruta fresca del tiempo y tomar al menos una fruta al día rica en vitamina C.
Bebidas: Agua, caldos, zumos de fruta, infusiones variadas.
Grasas: Aceites de oliva y semillas (girasol, maíz, soja), mantequilla o margarina.

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