uaehGaétan Kuchta, director de la orquesta, disfrazado de Catrín, recibió al público que abarrotó el aula

Desde las laderas de los jales en la avenida Universidad se veía llegar a las personas al Centro de Extensión Universitaria (Ceuni), algunas abrigadas por las bajas temperaturas de la ciudad y otras con disfraces de catrinas, monjes, brujas y demás monstruos.
Todos llegando al aula magna Alfonso Cravioto Mejorada para ser parte de la “Experiencia OSUAEH”, y vivir de cerca su Calaverita Sinfónica.
Además del tradicional altar de Día de Muertos, las luces moradas y anaranjadas recibían a las y los asistentes mientras se acomodaban en sus asientos, afuera continuaba la larga fila para los boletos, adentro los músicos afinaban y alistaban su maquillaje y mascaras.
La voz de la sinfónica dio la tercera llamada, el concertino entonces apareció caracterizado de temible pirata y luego Gaétan Kuchta, director de la orquesta, disfrazado de Catrín, recibió al público que abarrotó el aula.
Detrás de él, José Luis Wicho, el cuentacuentos, inició el viaje hacia el terror, que empezó con La muerte de Siegfried de Richard Wagner, la nostalgia y la serenidad de un momento de luto, anunció el inicio de la gala.
Con la notas de la Marcha fúnebre de Frédéric Chopin continuó el ambiente de misterio, mientras Wicho contaba la historia fatídica del genio detrás de la música.
El fin de la pieza trajo el principio de la Danza macabra de Charles Camille Saint –Saëns, los esqueletos que proyectaban en las pantallas dejaban sentir la música que producían los 80 integrantes de la OSUAEH.
La gala dio un giro cuando la música del cine hollywoodense llegó, primero con la banda sonora de El cadáver de la novia, de Danny Elfman, y luego sembrando el pánico con las notas al piano de El Exorcista, seguida de los violines chirriantes de la clásica Psicosis, todo un festín del terror que las y los asistentes aplaudieron y vitorearon.
El broche final de la primera parte fue la música del Rey del pop, Michael Jackson, y es que “Thriller” no podía faltar cuando se trata de poner el miedo en el ambiente, así, zombis y coreografías dieron el toque macabro al espectáculo.
Luego de un descanso de 15 minutos, los tenebrosos músicos regresaron con un programa más popular, Wicho anunció las piezas de un famoso grillo cantor, Francisco Gabilondo Soler Cri Cri, cuyos temas “El Brujo” y “Canción de las brujas” divirtieron a chicos y grandes.
Luego la voz melódica de la soprano Elena Díaz puso el toque tradicional cuando interpretó “La Llorona”, “La bruja” y “Dios nunca muere”, junto con la interpretación de Wicho de Cerró sus ojitos Cleto, dando alegría y color al recital y cerrando con una ola de aplausos de parte del público, el terror había cesado.

Dato

El conjunto musical regresará el 11 de noviembre con la gala OSUAEH Baila; danzas clásicas, tangos y mambos formarán parte del repertorio

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