OSUAEH pone a bailar con tango, mambo y salsa

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La noche empezaba a tomar ritmo cuando Dimitri Shostakovich y su Waltz 2 aparecieron en escena para deleitar a la audiencia

Gaétan Kuchta y los 80 músicos de la orquesta prepararon un programa totalmente diferente, con una parte clásica pero también con ritmos como el tango

Con un concierto lleno de ritmo y color, la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (OSUAEH) puso a bailar a un aula magna Alfonso Cravioto Mejorada repleta.
Y es que Gaétan Kuchta y los 80 músicos de la orquesta prepararon un programa totalmente diferente, con una parte clásica pero también con ritmos como el tango, el mambo y la salsa.
La noche inició de manera acostumbrada, con las Danza Noguerianas de Edvard Grieg, una pieza rusa con la que la OSUAEH calentó los fríos ánimos de la noche, la serie bailable puede leerse como una sinfonía totalmente clásica.
Luego, y después de una breve introducción del director artístico, la Danza Eslava No 8 de Antonín Dvořák, obra más importante del compositor checo, inicialmente escrita para piano.
La noche empezaba a tomar ritmo cuando Dimitri Shostakovich y su Waltz 2 aparecieron en escena para deleitar a la audiencia con la cadencia y la peculiaridad del saxofón.
Un intermedio de 15 minutos y la orquesta preparó el plato fuerte, el Danzón teléfono a larga distancia de Aniceto Díaz abrió la pista de baile con la compañía del grupo de danzón de la licenciatura en gerontología del Instituto de Ciencias de la Salud.
Argentina se hizo sonar con el tango de Ángel Villoldo, Libertango, los bailarines de la agrupación contemporánea de la UAEH improvisaron el suave y contoneado ritmo que continuó con los clásicos tangos El Choclo y La Cumpasita, dos piezas que fueron reconocidas de inmediato por la audiencia.
Entre comentarios del maestro Kuchta, la OSUAEH continuó con uno de los éxitos del músico británico Elton John con un arreglo del violinista de la orquesta Edgar Gutiérrez, la balada en 1989 llegó al número uno en 1990 en Francia.
La orquesta subió el ritmo con un peculiar arreglo de la popular Yo no sé mañana, el ritmo de la salsa se hizo presente con ese tema ganador de un premio Grammy Latino a la mejor canción tropical, que preparó el terreno para dar paso al mambo.
Un popurrí de ese ritmo movió de sus asientos a la audiencia y fue Dámaso Pérez Prado con el Mambo no 5, Qué rico mambo, entre otros temas, que incluso la orquesta se puso a bailar con mucho ritmo, lo que terminó la noche en medio de una ovación de pie.
Como si no fuera suficiente, la orquesta regresó con la sorpresa de la noche, 17 años de Los Ángeles Azules, la cereza del pastel, que puso de pie a los asistentes y a una que otra pareja a bailar.
El próximo viernes, en la recta final de la segunda temporada, la Sinfónica de la Autónoma de Hidalgo ofrecerá el concierto Para Mexicanos, con el estreno mundial de la obra de Arturo Pantaleón, compositor mexicano.

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