AITOR J

Pachuca.-

Cada vez es más habitual que las personas acudan a Internet para resolver sus dudas acerca de cuestiones muy diversas. En ese sentido, la información relacionada con la salud y las enfermedades no es una excepción. Sin embargo, este ejercicio puede presentar más riesgos de lo común. Sobre todo porque los foros en los que distintos usuarios hablan de su experiencia no constituyen ninguna fuente fiable de información. Los que participan en ellos son personas que simplemente han oído hablar sobre ese tema, sujetos que conocen a alguien a quien le ocurre algo similar, o que creen que los síntomas que presenta ese usuario preocupado se parecen mucho a los que ellos vivieron en algún momento de sus vidas. Pero son personas que, pese a su buena voluntad, no se han pasado seis años de sus vidas estudiando medicina.
Así que de aquí a creerles y tomarse medicación sin consultarlo previamente con el especialista o pasarse noches sin dormir ante la preocupación de padecer lo mismo que ese internauta desconocido, hay todo un abismo.
Precisamente, son muchas las mujeres que acuden al ginecólogo preocupadas por padecer síntomas como la irregularidad de su menstruación o la dificultad para quedarse embarazadas después de haber leído cosas dramáticas en línea. Algunas de ellas ya entran en la consulta afirmando que sufren el síndrome del ovario poliquístico (el SOP o el trastorno también conocido como síndrome de Stein-Leventhal). Pero esta patología no constituye algo mortal, pero sí se trata de un tema al que hay que prestar atención. Así que vamos a aprovechar este artículo para matizar un poco las claves de este trastorno a modo de información, dejando ya muy claro que ante cualquier sospecha, la opinión de un médico siempre será algo insustituible.

Síntomas y causas

En todo caso, el síndrome del ovario poliquístico es un trastorno que se caracteriza por un mal funcionamiento de los ovarios. La mujer que lo padece tiene niveles excesivamente elevados de andrógenos u hormonas sexuales masculinas, de modo que la presencia de numerosos quistes en los ovarios provoca un aumento de su tamaño. Por otra parte, las teorías para explicar el trastorno son muy diversas. Probablemente, la cuestión radica en una problemática centrada en la síntesis de estrógenos y andrógenos, y en las señales que envía el ovario al hipotálamo. Sea como sea, los síntomas más frecuentes que suelen percibir las mujeres y los especialistas son el aumento del vello corporal (hirsutismo), que aparece en regiones típicamente masculinas como el pecho o la cara o la amenorrea, oligomenorrea o acné. Además, también hay algunas que presentan síntomas de alerta durante la pubertad como las hemorragias vaginales irregulares y copiosas. Pero calma: una irregularidad menstrual no es sinónimo inequívoco de síndrome del ovario poliquístico. Puede haber muchas más razones, y mucho más leves, que lo expliquen. De aquí la importancia de acudir al médico y dejar que sea él quien haga las revisiones necesarias.
Además, cabe señalar que el síndrome aparece más frecuentemente en mujeres con sobrepeso u obesidad. Muchos estudios han apoyado ya esta teoría, que ya se formula como algo cierto. En este colectivo la prevalencia de esta alteración se sitúa en 28.3 por ciento. En cambio, el índice de afectadas entre chicas con un peso normal es de 6.5 y 5.5 por ciento en el caso de las mujeres delgadas. Sin embargo, otros factores como el síndrome metabólico, que incrementa el riesgo cardiovascular, o la resistencia a la insulina, que predispone al desarrollo de diabetes tipo dos, también son factores que se asocian frecuentemente con el síndrome del ovario poliquístico.

¿Qué pasa con el embarazo?

Una de las cuestiones que más preocupa a las mujeres que padecen el síndrome del ovario poliquístico es el miedo a no poder quedarse embarazadas. En ese sentido, hay que decir que en la mayor parte de casos, la enfermedad se produce con una falta total de ovulación, lo que imposibilita quedarse embarazada. Sin embargo, un 85 por ciento de mujeres con este problema puede ovular de forma espontánea mientras realiza el tratamiento adecuado. De esta forma, esas mujeres logran tener un embarazo de forma normal.
El tratamiento más habitual consiste en tomar metformina y clomifeno por vía oral. Sin embargo, no existe un tratamiento ideal para todos los casos, de modo que es importante que un ginecólogo evalúe cada situación concreta para determinar la mejor opción.
Sea como sea, al margen de los tratamientos farmacológicos o quirúrgicos, es muy recomendable realizar deporte y modificar algunas malas costumbres para conseguir un estilo de vida lo más saludable posible. Sería buena idea visitar a un nutricionista para lograr seguir una dieta sana, combatir el sobrepeso y disminuir la ingesta de glucosa. Con pocas semanas, las mujeres que incrementan su nivel de ejercicio habitual y siguen una alimentación más equilibrada, notan muchas mejoras en este aspecto.

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