Ayer por la tarde escuchaba una plática entre un taxista, un bolero y un vendedor de dulces. La noche caía mientras triangulaban dos temas a la vez: el raquítico incremento al salario mínimo y la inseguridad que asola a la sociedad pachuqueña. Al final, el asunto de la delincuencia ganó peso en la charla banquetera. El dulcero señalaba un intento de asalto ayer a mediodía en la concurrida colonia Periodistas, que movilizó a los cuerpos de auxilio. El taxista, que de forma irónica hacía referencia a la efectividad del número de emergencias 911, secundaba la conversación con el hallazgo de un colega muerto en Epazoyucan y otro herido al sur de la capital hidalguense noches atrás. El lustrador apenas creía que a uno de sus compañeros le robaron ayer por la mañana un Renault modelo 1994, que había adquirido con los pocos ahorros que el oficio le permite. Los tres, con evidente seño de preocupación, se preguntaban hasta dónde será posible rendirse ante la delincuencia. Al final concluyeron en cambiar rutas y reducir el horario de sus actividades. La realidad es que el hampa no conoce posición social, igual son víctimas empresarios, estudiantes y pequeños prestadores de servicios. De acuerdo con datos de la organización Semáforo Delictivo, Pachuca ocupó cerca de 50 por ciento en robos a casa-habitación y a negocios del total cometidos en la entidad durante octubre, 88 y 48 casos respectivamente. Tal parece que la coordinación institucional está en un punto flaco, a 14 meses de gestión urge que los gobiernos estatal y municipal se sienten a la mesa a replantear las estrategias, tal como ocurrió luego de la serie de asaltos a joyerías en centros comerciales a principio de la actual administración. Por si sirve de consuelo para la sociedad pachuqueña, el panorama no es exclusivo de la ciudad: la violencia en México y la corrupción son los puntos más débiles del país en su camino hacia el progreso social, según el estudio Social Progress Index 2017, elaborado por la organización Social Progress Imperative, dedicada al análisis del desarrollo social en el mundo y que tiene como sede la ciudad de Washington, en Estados Unidos. Al analizar la situación de 128 países, México se ubicó en el lugar 48 de progreso social (con un puntaje de 71.93), por debajo de Jamaica, Perú, Brasil, Panamá, Argentina, Uruguay, Costa Rica y Chile. Sus peores resultados fueron en el indicador de seguridad personal, ubicándose en el lugar 118, por su tasa de homicidios (15.70 por cada 100 mil habitantes), el nivel de crímenes violentos y violencia política. Como se observa nadie escapa de las garras del hampa, excepto aquellos pregoneros de discursos alegres que viajan a bordo de camionetas blindadas acompañados de un sequito de seguridad. De filón. La ley no se aplica a capricho de nadie, por lo pronto los órganos internos de control este año no van.

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