Hidalgo, así lo dicen estudios como el Índice de Paz México 2015, es una de las entidades más seguras del país. Pero si tal indicador lo ponemos en contexto respecto a lo que sucede en otros estados, entonces no hay nada de qué alegrarse. En esta edición publicamos un reportaje que habla, principalmente, de la inseguridad en Pachuca. Quienes viven en esta ciudad capital, han sido testigos de asaltos a negocios ubicados lo mismo en grandes y concurridas plazas comerciales, que en céntricos establecimientos o sucursales bancarias, lo mismo en la noche que a plena luz del día. En el trabajo periodístico que le presentamos hoy, incluimos un testimonio de un asalto a un modesto negocio de hamburguesas que, por la violencia con que fue perpetrado, obligó a sus dueños a cerrar sus puertas. En ese caso, los asaltantes no solo se llevaron la cuenta del día, también agredieron con saña a empleados y a los propietarios del lugar, al grado de que dejaron rastros de sangre por todo el establecimiento, lo que alarmó incluso al perito que practicó las diligencias. En este caso, y como sucede en la mayoría, los asaltantes huyeron y las autoridades llegaron tardísimo (media hora después y con toda la calma del mundo), ya cuando no había nada qué hacer. De la investigación, tampoco se sabe de algún avance, pese a que ya pasaron casi 50 días del hecho. Las cifras también muestran que las cosas no están bien: según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública y Urbana (ENSU), 54.1 por ciento de la población considera que vivir en Pachuca es inseguro. Además, el robo a negocios aumentó 7.9 por ciento en el primer trimestre del año si lo comparamos con lo que ocurrió en el mismo periodo de 2015. La oleada de asaltos a negocios incluso ya preocupó a Juan Carlos Martínez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Hidalgo (CCEH), quien dijo que podría haber una banda criminal en Pachuca dedicada a tales ilícitos. Llamó a las autoridades a actuar, a tomar cartas en este asunto. Afortunadamente, la inseguridad parece estar aún lejos de lo que sucede en entidades como Tamaulipas o Michoacán, pero de ninguna manera podemos esperar a que eso suceda. Los testimonios de asaltos a negocios, a casas, en la vía pública, son cada vez más comunes. Las autoridades aún están a tiempo de actuar. Sentirse cómodo con los estudios e indicadores que publican asociaciones de la sociedad civil podría resultar contraproducente.
De filón. El alcalde de Tulancingo Julio Soto Márquez se comprometió a revisar totalmente la instalación de un gasoducto proyectado por la empresa TransCanada, tras protestas por parte de vecinos de Santa María Asunción. Está bien, pero, ¿el municipio tiene esas facultades?

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