La alcaldesa de Pachuca Yolanda Tellería entregó ayer el Plan Municipal de Desarrollo de Pachuca 2016-2020 y hay algunos datos interesantes que destacar. Para empezar, según proyecciones, la población de la capital del estado tenderá a vivir de manera más precaria en los próximos años si no se toman las medidas adecuadas. Por ejemplo, se prevé que en los próximos 14 años el número de personas sin servicios de salud crecerá de 96 mil a 123 mil. El diagnóstico también alerta que las personas sin agua potable aumentará de 11 mil 751 a 15 mil 57 para el 2030. Lo mismo para quienes carecen de drenaje: pasarán de 9 mil 957 a 12 mil 758. También indica que aquellas personas que no tienen acceso a Internet crecerán de 196 mil a 251 mil habitantes. Estas proyecciones y otras, según la alcaldesa, son inerciales pero sucederán en caso de que no se lleven a cabo obras que contrarresten el eventual deterioro del nivel de vida de habitantes de Pachuca. Por esa razón, porque todo debe partir de un diagnóstico, es que es trascendente que la capital tenga un Plan Municipal de Desarrollo que permita al gobierno actual y a los siguientes ver hacia dónde tienen que trabajar, administrar, dirigir el desarrollo. Un dato clave que contiene el plan es que 39 por ciento del territorio es ya de uso urbano y 63 por ciento es destinado al uso habitacional. Este simple dato es clave. Esta administración ya debería poner énfasis en una política de uso del suelo y debería acotar y racionar el uso habitacional. Pensar, como supuestamente dijo que lo haría el exalcalde Eleazar García, en construir un gran parque para la capital. O varios. La alcaldesa capitalina tiene la oportunidad de hacer bien su trabajo. De ella depende pasar a la historia como la alcaldesa que cambió el destino de la ciudad o, por el contrario, solo lo empeoró. De filón. El gobernador Omar Fayad Meneses no quita el dedo del renglón de su política anticorrupción. Al ser testigo del inicio del Seminario del Sistema Estatal Anticorrupción, Fayad reconoció que la sociedad ya está cansada de ese mal “que está incrustado” y que ya es considerado una cultura. Y se refirió al tema de las notarías y las concesiones de taxis. Dos asuntos que, por cierto, están en proceso.

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