De nuevo, como ocurrió hace un año, la capital del estado se encuentra en emergencia ambiental. En mayo de 2018 la causa de la situación excepcional fue el incendio del basurero que recibía los desechos de Mineral de la Reforma y que fue objeto de una conflagración provocada. Esta vez, el origen de la emergencia es otro: un fenómeno que afecta a buena parte del territorio nacional y en concreto a los estados que conforman la megalópolis de la Zona Metropolitana del Valle de México, de la cual forma parte el sur de Hidalgo. Se trata de un fenómeno de contaminación ambiental que no solo es provocado por los cientos de incendios que tienen lugar de manera simultánea en varias regiones del país, sino que es consecuencia del descuido de autoridades que no previeron que apareciera una crisis ambiental como la que hoy vivimos. Faltan protocolos, adolecemos de un plan a largo plazo para combatir el cambio climático y tampoco tenemos políticas públicas que alivien la saturación urbana y la falta de movilidad. Esta crisis debe abrir la puerta a que las autoridades pongan sobre la mesa un plan radical de reacción a emergencias relacionadas con el cambio climático, pero también a establecer un plan para restaurar nuestro medio ambiente. No hacerlo nos llevará a un deterioro cada vez más peligroso de nuestro entorno y, aunque usted no lo vea, podría abrir la puerta para nuestra propia extinción. De filón. Hoy es el día D para las autoridades universitarias respecto al caso que involucra a la UAEH y a la unidad de inteligencia financiera de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). Hay mucha confianza entre las autoridades universitarias de que esto terminará de forma positiva para la máxima casa de estudios.

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