Pachuca city blues

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vicio
Pachuca es una ciudad que despierta sentimientos encontrados. Algunos sienten amor por ella y otros la odian. También hay quien siente por ella ambas emociones. Hay quienes se reconcilian con ella en la noche, cuando la oscuridad cambia el semblante, no solamente de sus calles, sino de sus habitantes, quienes también modifican su modo de ser. Pachuca, te han acusado de ser fría, no solamente por tu clima, sino por tu gente, que no destaca por su amabilidad. Como sea, has sido hogar de personas que llegan de otras tierras y que en ti encuentran cobijo. Ven que eres un buen lugar para vivir e incluso para morir. En este Maldito Vicio te escriben Enid Carrillo y Genaro Guzmán Mayer, a ambos les pareciste digna de escribirte, quizá para tratar de explicarte o entenderte. Son historias que nos dicen algo sobre tus calles, sobre tu Reloj y tu noche.

Pachuca city blues

Enid A Carrillo*

Siempre he tenido una enfermiza relación con mi ciudad. Es algo que ha marcado mi vida, que la define, que la atraviesa de todas las formas posibles. Creo firmemente en que el lugar en el que naces deja huellas indelebles en tu vida. Y cuando en ese lugar también creces, y amas, y pierdes y ganas, y odias y engañas, la relación entre el espacio geográfico y el emocional es inquebrantable.

Hace tiempo que la ciudad me ha mostrado otra cara, la de la noche. De noche esta ciudad es un blues y a eso le quiero escribir. Y es que cuando el día muere, las calles de esta ciudad se convierten en extraños laberintos bañados por una tramposa tranquilidad de la que nunca sabes qué esperar. Esta “otra ciudad” es complicada para mí, porque desde que la noche y sus personajes, ministros del caos, me han sido revelados, las partes más débiles de mi estructura se han tambaleado.
No logro entender el ritmo de las cosas, ni de las personas, mucho menos las razones de la revelación en este preciso momento de mi vida. La noche emerge con fuerza y su oscuridad me cierra la visión periférica mientras yo me dejo llevar, perdida entre las horas que me regala la oscuridad. Y voy por esas horas repitiéndome, multiplicándome, desdoblándome, sintiendo como si cada careta (mía y de la gente) cayera con el aire que se pone soberbio y embustero.
Busco entre las calles una pista del exacto lugar en el que nace la noche para por fin poder aniquilar esta nostalgia de la que se llena la vida cuando el día termina en esta ciudad. De noche, Pachuca es un blues que se cuela doloroso y sentido por tus oídos, arañándote por dentro con el sonido de su melancolía. De noche en este lugar pasan cosas que la mañana no puede reconstruir. De noche sueño con la luz que por las mañanas me atormenta, de noche creo y sueño y resisto, soporto y peleo de vuelta contra los fantasmas que se escurren por las alcantarillas; de noche todo se acomoda y te pone a prueba, y al paso de este ritmo he aprendido a bailar con la oscuridad.

*(Pachuca, 1988) Comunicóloga.
Colabora en Esto no es un libro, 451efe y Pillaje Cibernético. Le gusta el café, la México-Pachuca a las siete de la noche y los hombres con camisas de cuadritos. Ha descorchado un vino con un lapicero.

 

 

 

 

¡Pachuca, urna verbal! 

Genaro Guzmán Mayer**

II
¡Pachuca!
Nuevamente vengo a ti de rescatar quimeras
de anquilosar remedos de nostalgias,
de desprender de eso que llaman cielo
llamaradas,
de lo que llaman urbe
tentaciones descalzas,
de anidar en las horas de los siglos
las pausas del minuto.
Yo te he llevado dormida
en la piel de la garganta.
Se lo ha comido todo la vorágine
del tiempo y la distancia;
se ha hinchado el párpado
de amortajar sus lágrimas.
Te he llevado dormida y he probado tu boca
con el sabor de esencia, corazón y roca,

y te he sentido mía, tan mía,
que en las pupilas te me vuelves lágrima.
Tu torre edita su edición primera
de renovadas páginas,
finge el azoro en oblación al viento
y con el viento en oblación al paria,
y suavemente y conmovida
se nos sube vidente por la savia
que día a día, como pan bendito
nos anuncia sus dádivas.
Símbolo y síntesis de los afectos
de este pueblo de manta,
desde el ardiente Sol de la Huasteca
hasta el agreste de los llanos de Apan,
de la ubérrima Sierra huapanguera
al paupérrimo “Valle de la Muerte”;
el emporio y la seda se conjugan
con el jubón raído y el ayate.

 

*Texto extraído del libro Ex Libris Genaro Guzmán Mayer, gobierno del estado de Hidalgo, Pachuca, 2012, pp 133 y 134
**(1909-1974) Escritor y dramaturgo, nació en Actopan el 15 de mayo de 1909 y murió en Pachuca el 7 de mayo de 1974. Autor de más de una veintena de títulos; sobresalen Voz metálica, Romances de Pachuca, Geopolítica hidalguense, Huasca, Crónicas, Geografía lírica hidalguense, Forjadores del futuro, Itzmiquilpan y Poemas folklóricos. Precursor del teatro revolucionario, con obra de gran contenido social, junto a Mauricio Magdaleno, Germán Lizt Arzubide y Luis Octavio Madero integra el grupo Teatro de Ahora.

DIRECTORIO MALDITO

Director del mal: Jorge A. Romero
Colaboradores viciosos: Mayte Romo, Ilallalí Hernández, Alma Santillán, Enid Carrillo, Erasmo Valdés, José Luis Dávila, Diego José, Óscar Baños, Luis Frías, Rafael Tiburcio, Abraham Gorostieta, Negra Magallanes, Elizabeth Rivera, Daniel Fragoso, Julia Castillo, Isabel Fraga, Antonio Madrid, Jorge Daniel el Ene, Víctor Valera, Sonia Rueda, María Elena Ortega, y otros que, si bien no están, podrían caer en el vicio algún día.
Ilustración: Especial
Diseño: Cuauhtémoc Ríos

 

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