El conflicto entre la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) Pachuca y el ayuntamiento capitalino continúa. En el centro se encuentra la controversia sobre si son válidas, o no, las licencias de funcionamiento para la operación de entidades económicas. Los empresarios se sintieron empoderados luego de la iniciativa que presentó el síndico procurador hacendario, el priista Francisco Carreño Romero, en el sentido de eliminar el pago de licencias de funcionamiento y uso de suelo en la capital estatal. Pero el ayuntamiento respondió diciendo que varias licencias de operación estaban siendo administradas de forma irregular y en beneficio de allegados al anterior alcalde. El problema ya creció, y ahora estará en manos de Juan Carlos Martínez, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Hidalgo (CCEH) y quien, además, es cercano al gobernador Omar Fayad. ¿De verdad un tema de ese tamaño debe ocupar la agenda del ayuntamiento y de los empresarios tanto tiempo? ¿No existen otras prioridades para la ciudad? Cabe recordar que Pachuca, y el estado de Hidalgo, no son amigables para hacer negocios. Recordemos que según el último estudio Doing Business 2016, elaborado por el Banco Mundial, en los últimos dos años la Bella Airosa cayó cinco sitios, al pasar del sitio 14 al 19, en el ranking que mide las facilidades que otorgan las entidades mexicanas para hacer negocios. Y esto, por supuesto, tiene que ver con que los empresarios inviertan con mayor facilidad o posterguen sus planes e incluso los cancelen. En una entidad, como la nuestra, tan necesitada de capital y de inversión, gobernantes y políticos deben trabajar de la mano. Si, como sucede ahora, se enfrascan en una pelea para demostrar quién tiene más poder sobre el otro, entonces entramos en un terreno estéril en el que nadie gana y pierde nuestra economía. Quizá ahora que entró a la discusión Juan Carlos Martínez y, de manera soterrada, el gobernador Omar Fayad, se sienten los empresarios con la alcaldía para encontrar un punto de negociación. De filón. Es ridículo pero perfectamente posible: según el proyecto del Presupuesto de Egresos, la Universidad Intercultural de Hidalgo no tendrá presupuesto el próximo año. Según el anexo de recursos de consolidación, en el presupuesto del año entrante no hay rastros de presupuesto para la institución en la entidad. ¿Será que al Ejecutivo federal se le olvidó que una institución completa en Hidalgo debe funcionar?

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