Si usted vive en la capital del estado, quizá lo haya notado en su andar diario: cada vez hay más accidentes en las calles. Se ha vuelto una estampa cotidiana ver una fila de automóviles estacionados cuyos conductores se encuentran llenando formas que las aseguradoras les otorgan para formalizar el inicio de su trámite. Según cifras oficiales, su percepción es atinada: cada vez hay más incidentes automovilísticos en las arterias de Pachuca y su Zona Metropolitana. Una investigación que publicamos este lunes consigna que en el último trienio (2016-2018) hubo más de 25 muertes registradas por atropellamiento en Pachuca y Mineral de la Reforma, lo que implica un incremento de más del 300 por ciento en dicho período. Pero también, a la par, de enero de 2016 a septiembre de 2018 hubo mil 29 fallecimientos derivados de hechos de tránsito en Hidalgo y mil 85 personas que sufrieron lesiones por tales accidentes. Las causas, según especialistas consultados, van desde la falta de educación vial, una inadecuada planeación urbana, imprudencia de peatones y conductores, e incluso reglamentos que no se ajustan a la realidad. En torno a ese problema, que pinta para seguir empeorando, falta que las autoridades involucradas diseñen estrategias para administrar y mejorar la movilidad urbana (deberían consultar a especialistas), no solo en la capital del estado, sino en aquellos municipios con perfil urbano de la entidad. También urge que tanto peatones como conductores asúmanos una actitud más consciente. En la medida que respetemos las reglas de tránsito, que exijamos una infraestructura más funcional para el peatón y el automovilista, y que asumamos una actitud más prudente y responsable frente al volante, mejor será nuestro porvenir. De filón. La Auditoría Superior de la Federación (ASF) detectó anomalías en la ejecución del programa de Infraestructura básica para la atención de pueblos indígenas. La ASF encontró irregularidades en más de 159 millones de pesos, cifra que representa más del 47 por ciento del gasto auditado. Algunas anomalías se encuentran en subejercicios en el gasto (más de 88 millones de pesos) dirigido a obras que se desarrollaron en estados como Chiapas y… sí, adivinó, Hidalgo.

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