La música ha sido su senda, y eso lo llevó a formar parte de la agrupación universitaria

La vida, su vida, ha sido generosa con Francisco Quiroz. La música ha sido su senda, como también interesarse a ayudar a localidades del Valle del Mezquital para, de ahí, dar un giro inesperado, sumarse a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) y ser parte de un grupo que atrapa recuerdos: Raíces.

Sacude emociones porque hay incuestionables verdades en su relato, que se hace largo, pero no menos atractivo.

En sus antecedentes, padre y madre, encontró lo que aún en él perdura: Amor al arte.

Paco, por afecto

Quienes lo conocen lo identifican como Paco. Es afecto puro.

Y Paco, pues, dice que su mamá trabajó en el departamento de Bellas Artes. Se inclinó por el atresso, utilizado en cartonería para escenografía y vestuario. Más adelante conocería la técnica. Las manos maternas lo enseñaron.

“La mandaron a Veracruz, a Cardel, hoy Ciudad Cardel. Ahí nací, aunque me registraron en la Ciudad de México. Tengo 68 años.

” Su padre, Rodolfo Quiroz Romay, fue el primer guitarrista mexicano con banda de jazz. Compadre de Mario Ruiz Armengol. Después se estacionó en Estados Unidos.

Paco, a los 11 años, grabó su primer disco. Se inclinó desde los nueve por tocar la batería.

“Era chaparrito, el bombo me quedaba alto. Hacía malabarismos para alcanzarlo. Me decían, supongo que de buen humor, el Frijol. Aunque ya después crecí un poquito.

” Fue parte de un grupo: Los Larkis, que dice significa Bucaneros.

Luego estuvo en el estudio C de Discos Orfeón.

“Se estrenó una máquina de dos canales: una para voz y otro para música. Aprendí todo el proceso tecnológico de grabación. Tenía 21 años. En Orfeón era asistente y hacía de todo: jalar cables, revisar equipos, pero mi deseo era ser director artístico. Tuve otra visión de mucha gente que trabajaba en forma empírica. Yo tenía otra visión.

” Paco Quiroz encontró tiempo para estudiar mercadotecnia, acota: “Cuando apenas era carrera técnica”.

Más adelante se unió a otro grupo Viejos Amigos. Fue a finales de la década de 1960.

El Toby, presente

“Conocí a un personaje de Pachuca: Óscar Cosío Flores. Le dicen el Toby. Su hermano Marco Antonio es el cantante del grupo muy conocido: Los Latino.

“Toby, excelente arreglista. Estaba con los Boasadélicos. Compartimos escenarios. Mucho después, nos volvimos a reencontrar en una comida de compositores, hace cuatro años. Un gusto. Él es autor de un tema muy popular: ‘La pecosita’.

“Me tocó ser el último chalán en Orfeón. Ahí estaba don Mariano Rivera Conde, director artístico. Apoyo de los máximos exponentes musicales. Muchos tríos, muy identificados, fueron parte de su talento. Descubrió a Álvaro Carrillo, María Victoria, Pedro Vargas y Pedro Infante, entre otros.

” De entonces recuerda a Angélica María, Mayté y Pily Gaos; a los hermanos Toussaint, jazzistas.

“Enrique era bajista de ese grupo y estuvo en Las Vegas, con Paul Anka.

” Dice Paquito que dejó a Viejos Amigos.

Con el Ché, composición

“Quien me ayudó a aprender lo que era composición fue Manuel Reyes, el Ché, cantante de Los Locos del Ritmo. Y llegué a hacer temas para películas: ‘No tiene la culpa el indio’, con Manolo Marroquín, compositor de José José. Otros fueron: ‘Mauro el mojado’ y ‘Furia terrenal’. Eran principios de los ochenta.

” En compilación tiene más de 250 discos grabados. A Gahuer Carrasco, de Brasil, le grabó cinco. Y también temas de telenovela como “Salomé”, en donde cantaba Niurka.

“El tema es mío”, precisa.

Estuvo como director artístico en casi todas las disqueras. Evoca a Eugenia León, Manuela Torres, Yuri y determina: todas muy reconocidas.

En 1988 lo contrató la marca Lobou Musical, en Guadalajara.

Tula, un destino

“Me encargué de grupos y bandas en Culiacán. Vivía en los Mochis. Un buen día fui a la Ciudad de México y una de mis hijas me dijo que me buscaba un amigo que le urgía. Era Antonio Martínez, de Tula. Fue gerente de Discos Coro especializado en huapangueros.

“Hablé y me expresó: ‘Necesito que vengas, te tengo una oferta. Tenía dinero para una marca disquera, se va a llamar Discos y Cassetes de Hidalgo’. Le dije que me dejara pensarlo. Se comunicó conmigo el propietario de Lobo Musical anunciándome que iban a cerrar.

“Y decidir ir a Tula, con Tony, anticipándole que me interesaba platicar. Amable, me ofreció su hogar, pero me fui a una casa de huéspedes. Pasaron dos semanas y ya requería ingresos. Tony tenía un grupo en el hotel Sharon con el grupo Bathá, que en hñähñu significa vasija sagrada.

“A él no le gustaba ensayar y citaba que lo que estaban tocando estaba mal. Le dije que vería. Asintió. Hice combinaciones de repertorio. Al otro día, el salón estaba medio lleno y en dos días, lleno. Y era de lunes a domingo. Estuve dos años en Tula. También participé en un programa local de televisión.

“Dejé Bathá en 1993. Me ofrecieron crear la escuela de música del Sindicato Nacional de Música, sección 526 en Tula. Me convertí en director.

“La escuela duró año y medio. Era docente dos horas diarias; el salario bajo, bajo, bajo. Dejé el cargo.

Después, mascarería

Conoció a Francisco Luna Tavera, quien se comprometió a enseñarle mascarería. Usan papel de estraza y pintura vinílica.

“Estuve dos años y medio en comunidades indígenas. No continué por un problema de salud. Me retiré.

” Amigos de Mixquiahuala le comentaron que había un ofrecimiento para fondo musical de la Botarga, mascota del Pachuca.

“Lo hice y se presentó ante la afición. Grabó el grupo Coñac.

” Fue cuando, con Paty MacNoy, quien lamentablemente falleció en 2014, escribieron el libro Luceros del Valle del Mezquital, con primera edición en 2001.

En la presentación del texto, Guillermo Furlong apuntó: “Hay obras que desde la primera lectura despliegan sus banderas al amor y a la paz, una de ellas es Luceros del Valle del Mezquital. En su primera lectura me he remitido a la frase José Martí: ‘Los versos no se han de hacer para decir si se está contento o se está triste, sino para ser útiles al mundo, enseñando que la naturaleza es hermosa, que la vida es un deber, que la muerte no es tan atroz, que nadie debe estar triste ni acobardado mientras haya libros en las librerías, luces en el cielo y amigos’.

” Culminó: “El texto se viste de tradición, entrando silenciosamente en el canto de un misterio”.

Se publicó a través de Ceculta, por una directa intervención del entonces gobernador de Hidalgo, Manuel Ángel Núñez Soto.

“Llevé un ejemplar al profesor Cravioto, asesor de la UAEH, y se presentó en la Feria del Libro que año con año organiza la casa de estudios.

Ingreso a la UAEH

“El mismo profesor Cravioto me invita a hacer muestra de artesanías del Mezquital y también que me sume a la universidad como director del centro cultural.

“Mis primeros alumnos-maestros fueron, entre otros: Gabriela Bárcenas, David Monroy, Dulce Isela Hernández y Gabriel Téllez.

” Paco Quiroz estuvo en la UAEH desde el 2000 hasta hace menos de tres años, 2017. Fue pensionado hace dos años.

“Impartía clases en Ceuni. Una ocasión ensayaba la estudiantina y dije que un tono no iba. El director era Gilberto Muñoz Mares, y le señalé: ‘Con todo respeto, ¿me dejas corregir?’ Le conté que era músico de carrera. Fue de buena onda.

“Nació así el grupo Unicanto. Éramos ocho voces y guitarra. Esto fue en 2001. Apuntaría a Eric Daniel Trejo, Lizanca Padilla, Nancy Jiménez, el profesor Gilberto Irais, Santiago San Juan, Carlos Estrada y yo. Se grabó un disco en diciembre de ese año. Esto fue en 2001”.

Sonidos del arpa

Llegó a escuchar al maestro Pedro Venegas que tocaba arpa y de ahí le surgió ¿cómo sonaría música tradicional mexicana con arpa? Un día después lo hicieron con una jarana veracruzana; casi no se usa.

“Interpretamos México lindo y querido, con arpa y guitarra. Estaba el maestro Rogelio Vergara, quien fue 11 años arreglista de Manzanero y Roberto Carlos. Lo considero el mejor músico de Hidalgo.

“Éramos tres; faltaba un contrabajo. Y fueron por Gilberto Pedro Venegas. Se invitó a un vihuelista: Rafael Castillo. Comento ahora que balbuceamos el tema.

“Y se celebró el cumpleaños de la subdirectora del centro cultural universitario. Se optó por tocar las mañanitas y un pedacito de lo que ya teníamos puesto. Después nos recibió el ingeniero Puig, quien nos anunció que le urgía que estuviéramos los que habíamos tocado, un día después.

“Cambiamos de ropa: traje negro y fuimos al Cevide para la fiesta de un pintor. No teníamos ni una canción bien formalizada. Manuel Ángel Núñez Soto apadrinó la exposición.

“Entramos con ‘México lindo y querido’, y luego nos preguntaron de algo más: el arpista sabía el ‘Pájaro Chowín’, paraguayo. Al terminar, se presentó Alberto Meléndez Apodaca y nos expresó: ‘Al gobernador le gusta lo que hacen, ¿cómo se llama el grupo?’. Le respondimos que Raíces, y que pretendíamos rescatar la música mexicana y centroamericana.

“Raíces se quedó. Emblemático en la UAEH. Quiero apuntar que Gerardo Sosa Castelán nos brindó un inestimable apoyo. Conmigo, diferente. Le llegué a expresar que yo ya estaba en edad de merecer. Sonrió y una vez más me saludó, cálido, atento. Persona de gran valor para la universidad, sin discusión.

” Raíces continúa con alumnos del Instituto de Artes de la universidad.

Paco Quiroz muestra advertible emoción por esos, sus inolvidables días en la UAEH.

“Casi a todos mis alumnos que les enseñé composición están en la música. Uno de los más distinguidos fue, y es, Erick Daniel Trejo.

” Hoy, Paco Quiroz asesora a grupos e imparte clases particulares. Vive en Tilcuautla y se muestra satisfecho.

“La música nunca nos deja vivir en añoranzas, sino que permanece con nosotros.”

“Impartía clases en Ceuni. Una ocasión ensayaba la estudiantina y dije que un tono no iba. El director era Gilberto Muñoz Mares, y le señalé: ‘Con todo respeto, ¿me dejas corregir?’ Le conté que era músico de carrera. Fue de buena onda”

A los 11 años
grabó su primer disco. Se inclinó desde los nueve por tocar la batería; Estuvo en la UAEH desde el 2000 hasta hace menos de tres años, 2017. Fue pensionado hace dos

Escuchó
al maestro Pedro Venegas que tocaba arpa y de ahí le surgió ¿cómo sonaría música tradicional mexicana con arpa? Un día después, el grupo lo hizo con una jarana veracruzana; casi no se usa

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