EVARISTO LUVIÁN TORRES
Consejero editorial

Víctor Manuel Ballesteros García (1952-2005), profesor investigador de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), convocó en 2003 a interesados en la historia de Tepeapulco. A esta invitación se sumaron Otilio Arturo Acevedo, Alberto Morales Damián, Silvia Berenice Valencia Pulido, Sergio Sánchez Vázquez, Laura Elena Sotelo Santos, Enrique Rivas y Paniagua, quienes elaboraron en conjunto el libro Páginas de Tepeapulco, texto universitario donde abordaron temas como el paisaje volcánico, representaciones rupestres y panorama arqueológico de Xihuingo, fray Bernardino de Sahagún; la iglesia y el convento de San Francisco y Nuestro Padre Jesús.
De los temas del libro entregamos la descripción histórica que realizó Víctor Manuel Ballesteros, en la que describe el convento y la iglesia de Tepeapulco, el autor aprovecha un ancestral relato donde recupera información que refiere que “los frailes hablaron con los indios principales para convencerlos de derribar sus ídolos”, en ese espacio, para 1530, ya estaba construyéndose esta edificación colonial, su fundador fue fray Andrés de Olmos. Para 1558 es notoria la presencia de fray Bernardino de Sahagún, este religioso reunió información con los ancianos del lugar que hoy podemos conocer a través de su obra Primeros memoriales, que han sido traducidos en diversos idiomas, destacan los estudios de Luis Nicolau D’Olwer, Víctor Manuel Ballesteros García y Miguel León Portilla sobre la obra
de Sahagún
El libro Páginas de Tepeapulco de la Colección Patrimonio Cultural Hidalguense de la UAEH contiene la investigación acuciosa de Enrique Rivas Paniagua sobre la imagen de Nuestro Padre Jesús de Tepeapulco; a ese trabajo el investigador se dio a la tarea de combinar información de otros lugares e imágenes veneradas para dar a conocer íconos de templos católicos desde diversas perspectivas, como advocación, tradición, objeto de culto especial, imágenes únicas, las fiestas, las imágenes peregrinas, entre otros aspectos. El artículo de Rivas Paniagua describe representaciones iconográficas, que el feligrés creyente o simple espectador debe conocer, así transcribimos literalmente la tipología de Cristos venerados en México y parte de Hidalgo, que forman parte del patrimonio religioso y de la historia del arte; para 2003, el historiador aportaba lo siguiente:

Víctor Manuel
Ballesteros
describe el convento y la iglesia de Tepeapulco, el autor aprovecha un ancestral relato donde recupera información que refiere que “los frailes hablaron con los indios principales para convencerlos de derribar sus ídolos”

1. Cristo flagelado. De pie, atado a una columna, la espalda sangrante y al descubierto. Hay uno así venerado en tierras guanajuatenses; ninguno en Hidalgo.
2. Cristo sedente. Rey de Burlas, lo llaman algunas crónicas. Se le representa con manto, corona de espinas y caña; el brazo derecho puede estar acodado sobre la rodilla y la mano empuñada en el pómulo. No pasan de tres o cuatro en la República; en Hidalgo es el Señor de la Humildad en Villa de Tezontepec.
3. Nazareno o Ecce homo. Cristo expuesto al pueblo judío, de pie, con túnica, la cabeza agachada, las manos caídas sobre los costados o una encima de la otra y con las palmas hacia arriba. El más conocido es el Divino Redentor de San Juan Teotihuacán, México; ninguno en Hidalgo.
4. Cristo pedestre. Una vez condenado a muerte, camina en dirección al Calvario; viste túnica morada, negra o blanca. Puede representársele:
4.1 Con la cruz a cuestas. Esta puede ser completa o con el larguero reducido. Único ejemplo hidalguense: Nuestro Padre Jesús, Tepeapulco.
4.2 Sin la cruz. Aunque carece de este elemento esencial, sus manos están en actitud de haberlo tenido. Único ejemplo hidalguense: Nuestro Padre Jesús, Tepeapulco.
5. Cristo caído. Jesús cae por primera, por segunda y por tercera vez, pasajes correspondientes a las estaciones tres, siete y nueve del Viacrucis tradicional. Pese a estar vencido, alza la vista hacia la muchedumbre o hacia el cielo; viste túnica. Puede representársele:
5.1 Con la rodilla en tierra. La mano derecha apoyada en el suelo; la izquierda en alto, sosteniendo la cruz. Único ejemplo hidalguense: Señor de los Trabajos Pemuxco, Tianguistengo (carece de cruz).
5.2 De bruces. Las dos manos en tierra; la rodilla flexionada. Ejemplo más señalado: Señor de las Maravillas, de Puebla; ninguno en Hidalgo.
6. Cristo crucificado. Clavado en la cruz, despojado de sus vestiduras exteriores pero con cendal o enagüilla, el pie derecho sobrepuesto al izquierdo. Puede representársele:
6.1 Con vista al cielo. Primera de las llamadas Siete Palabras cuando Jesús expresa: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Único ejemplo hidalguense: Señor del Perdón, de Tetepango.
6.2 Próximo a expirar. Los ojos abiertos en dirección a la Virgen María, San Juan y María Magdalena; los dedos cordial e índice de su mano extendidos en actitud de bendecir. Prototipo hidalguense: Señor del Perdón, de Tetepango.
6.3 Muerto. La cabeza caída hacia el costado derecho, los ojos cerrados, la boca cerrada o entreabierta, extendidos los dedos de las manos, el cuerpo exánime. Es la representación más abundante en todo el país. Prototipos hidalguenses: Señor de las Maravillas, de El Arenal; y Señor de la Salud, de San Agustín Metzquititlán.
7. Cristo yacente. Cadáver de Jesús cubierto con una sábana (salvo la cabeza), en el interior de un sepulcro de madera con vidrieras; los ojos y la boca están cerrados o entreabiertos. Su nombre común es el Santo Entierro. Dos casos notables: el de la Cuevita, en Iztapalapa; y el del Sacromonte, en Amecameca; ninguno en Hidalgo.

La imagen

Nuestro Padre Jesús de Tepeapulco se trata de un Cristo pedestre, con la cruz a cuestas. Tal forma de representación podría considerarse propia de la imaginería franciscana, pues la mayoría de los Cristos pedestres venerados en México se ubica justificadamente dentro de áreas evangelizadas por la Orden Seráfica. En Hidalgo, para no ir más lejos, son también pedestres y franciscanos el Señor de Zelontla, de Mineral del Monte, región de la Comarca Minera y el Señor de las Tres Caídas, de Tepetitlán, región del Valle de Mezquital; su única diferencia con la imagen de Tepeapulco es que esta tiene cruz (número 4.1 de la “Tipología…”), mientras las otras dos carecen de ella (número 4.2, ídem).La imagen

Este libro y muchos más que incluye el catálogo del fondo editorial de la UAEH, podrán encontrarse en la librería universitaria Carácter del Pabellón Universitario, en Ciudad del Conocimiento, y en la dirección de ediciones y publicaciones.
Los invito a ver y escuchar a los propios autores con la presentación de sus publicaciones en el programa “Editorialmente”, transmitido todos los martes a las 12 horas vía Internet, a través del canal Garza TV, bajo la conducción del maestro Juan Marcial Guerrero Rosado: http://garzatv.uaeh.edu.mx/editorialmente/, o bien, seleccionar la presentación de su
interés en la videogalería.

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