¿Le ha ocurrido alguna vez, querido lector, que, por diversas razones, se encuentra en una misa solo moviendo los labios para tratar de imitar lo que los demás dicen porque no entiende nada de lo que pasa ahí? Habrá quienes sí sepan qué hacer, porque desde su infancia acuden a esos actos religiosos, pero hay otros que simplemente llegan ignorantes de lo que se tiene que hacer o decir. Por ello, para orientarse en esa de posadas, pastorelas y misas de gallo, échele un vistazo a estas tres palabrotas.

Exégesis

La palabra exégesis –o exegesis, también se puede escribir sin acento– viene del griego ἐξήγησις, que significa “explicación”, “relato”; es decir, el ejercicio de la exégesis es cuando se interpreta y explica un texto. Ese término se usa especialmente cuando se trata de los libros de la Biblia, aunque también se emplea como método en lo jurídico. El individuo que practica esa disciplina se llama exégeta y su forma adjetiva es exegético.

Perícopa

La palabra perícopa se relaciona principalmente con lo religioso. A mediados del siglo XVII llegó a través del latín, que a su vez se tomó del griego περικοπη, pericopé “sección”, que viene de peri “alrededor de” y copē “cortar”. Por tanto, perícopa es el “extracto de un texto” y se refiere principalmente a pasajes de la Biblia muy conocidos y usados. Por ejemplo, cuando dicen en las misas “… Y el verbo se hizo carne y habitó entre nosotros” –de San Juan 1, 1-18– se está echando mano de una perícopa para dejar una enseñanza moral. De hecho, ese es un concepto que se utiliza mucho en la exégesis del Nuevo Testamento. Sin embargo, también se emplea en retórica como un término que designa un grupo de versos con un sentido unitario coherente. En las perícopas, por tanto, lo que se hace es extraer lo fundamental de un texto.

Salmo

Esa palabra viene del latín psalmus, que a su vez viene del griego ψαλμός, de ψάλλειν, que significa “tocar las cuerdas de un instrumento musical”. Por ello, cuando nos referimos a los salmos indicamos una “composición o cántico que contiene alabanzas a Dios”. Los temas que generalmente se abordan en ellos son de alabanza a Dios, súplicas o lamentaciones, o incluso agradecimiento. Hay distintos tipos de salmos, como el responsorial, que es el que se lee o se canta en la misa con respuestas aclamadoras de la gente. Sin embargo, coloquialmente también se usa esa palabra en frases como “cantarle a alguien el salmo” –que significa reprender a alguien y advertirle lo que debe hacer en algún asunto– y “saber alguien su salmo” –es decir, saber lo que le conviene–.

 

Cada sexenio durante época de elecciones, los políticos de nuestro país nos ofrecen una gran cantidad de términos que a veces no entendemos. Las páginas de Politiquerías. Glosario para entender el tejemaneje de las elecciones en México están llenas de triquiñuelas y felonías, en las que encontrará divertimentos y acepciones –cada una con su ejemplo de la vida real– de actos frecuentes en nuestro complejo sistema democrático.

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