SO

Cuando iba en la primaria, en la clase de español nos obligaban a aprendernos como merolicos la retahíla de preposiciones en orden alfabético: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre… y así hasta llegar a: sin, so, sobre, tras. Sigo usando la mayoría de ellas, pero hay una que ha caído en desuso y realmente conozco poca gente que la conserve en su vocabulario. Se trata de “so”.
Esta palabra proviene del latín sub, y significa “bajo” o “debajo de”. Los españoles de la época medieval la usaron así, por ejemplo: “Quiso escapar so pretexto de que era inocente”, o “se arrojó por la ventana so riesgo de matarse”. Pasó el tiempo y en el Siglo de Oro español —que abarca los siglos XVI Y XVII— so adquirió una nueva connotación: empezó a usarse como contracción de señor y acompañada por un adjetivo descalificativo, antepuesta, según María Moliner, “a cualquier insulto que se dirige a alguien, en estado de irritación o en lenguaje informal”, en frases similares a: “¡Respeta a la dama, so majadero!”, o “¡Que me has tirado las mercancías, so imbécil!”.
En la actualidad, solo quienes usan un lenguaje almibarado dicen so; bueno, tal vez los abogados la usen un poco, so pretexto de enriquecer sus discursos legales, mas quienes seguro siguen pronunciando esta cortísima, pero sustanciosa palabra, son los jinetes, pues una tercera acepción de so —que por cierto, se usa desde el siglo XV— es, a manera de interjección, para ordenarle a un corcel que se detenga: “¡So, caballo!”

Cuentos del armario
Victoria García Jolly, quien de diseñadora gráfica y directora de arte de la revista Algarabía, pasó a ser autora de libros de divulgación como: Café negro como la noche (2010), El libro de las letras (2011), Para amar el arte (2016) y muchos más. Ahora presenta Cuentos del armario, su primera obra de narrativa, en la que reúne minificciones y cuentos cortos, que ha escrito a lo largo de muchos años y que ordenó en tres partes:
I. Cuentos de la libreta.
II. Cuentos del cajón.
III. Cuentos del armario.
En el prefacio, su maestro Óscar de la Borbolla califica al volumen “como una antología azarosa, pues así como en la vida uno se va encontrando por casualidad con las personas, así también, el autor se va topando con las historias, para Victoria son los accesos a un mundo literario personal donde el lenguaje juega y encanta. En este libro uno respira en una prosa exacta, luminosa, con un franco, cuando no sutil, sentido del humor y, sobre todo, con una autora dueña y señora del arte de contar”.

Contraportada

“Durante casi tres décadas, relegados al fondo de un cajón o escondidos en la intimidad de una libreta, se hallaban los aforismos, pensamientos, las anécdotas y ocurrencias de una diseñadora editorial y lectora apasionada que jamás se había atrevido a considerarse escritora, ni siquiera cuando el mundo donde trabajaba la obligó a escribir y publicar artículos de divulgación.
“Hacía falta otro escritor, veterano y de cepa, para hacer el hallazgo, reconocer su valía y alentar dicho trabajo. En efecto, René Avilés Fabila (Ciudad de México, 1940-2016) descubrió en Victoria García Jolly (Ciudad de México, 1965) a la escritora y le dio el empujón necesario para asumirse como tal, para vencer el pudor y el miedo de todos quienes osan esgrimir una pluma, consignar sus ideas al papel y, más aún, dejarse leer por otros.
Este libro es, pues, el producto del proceso de creación, añejamiento, reescritura y edición de cuentos y minificciones de una escritora recién salida del armario literario y cuya voz, con la frescura y sinceridad de un primerizo, deleitará a más de uno con su sentido del humor, su prosa sencilla, ideas maduras y emociones transparentes.”

GG Jolly
https://www.facebook.com/Cuentosdelarmario/

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