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Palabras olorosas

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Así como existen palabras afectuosas, cariñosas y amorosas, también las hay injuriosas, ociosas y espantosas. En esta ocasión nos referiremos a las palabras olorosas, las perfumadas, esas que dejan un tufillo de historia añeja –que no es lo mismo que decir que huelen a rancio–.

Rodrigo Velázquez Moreno

Cuentos del armario

Victoria García Jolly, quien de diseñadora gráfica y directora de arte de la revista Algarabía, pasó a ser autora de libros de divulgación como: Café negro como la noche (2010), El libro de las letras (2011), Para amar el arte (2016) y muchos más. Ahora presenta Cuentos del armario, su primera obra de narrativa en la que reúne minificciones y cuentos cortos que ha escrito a lo largo de muchos años y que ordenó en tres partes:

+ Cuentos de la libreta
+ Cuentos del cajón
+ Cuentos del armario

En el prefacio, su maestro Óscar de la Borbolla califica al volumen “como una antología azarosa, pues así como en la vida uno se va encontrando por casualidad con las personas, así también, el autor se va topando con las historias, para Victoria son los accesos a un mundo literario personal donde el lenguaje juega y encanta. Es este libro uno respira en una prosa exacta, luminosa, con un franco, cuando no sutil, sentido del humor y, sobre todo, con una autora dueña y señora del arte de contar”.

 

>>> Oler

En latín olēre refería a “las cosas que echan olor”; para la acción de percibir olor usaban el verbo olfacere, “olfatear”, del cual deriva olfato. Oler como verbo comenzó a usarse a finales del siglo XV; ya Antonio de Nebrija –ca 1495– lo usó para referirse a “oler recibiendo olor”. De la raíz indoeuropea od- también surge odorante, del cual nace desodorante, que aparece primero en inglés como deodorant en 1848, y en los diccionarios de nuestra lengua en 1914.

Peste <<<

Del latín pestis, “ruina, destrucción, azote, epidemia”. En la Edad Media, una de las epidemias más devastadoras fue la peste negra. Terreros y Pando registra en 1788: “Se toma por hedor, porquería”. Para variar, la academia –RAE– no registra esa nueva acepción, que ya era de uso cotidiano, sino hasta 1837. Pese a que el uso de peste como olor desagradable sea más utilizado que el de epidemia, hoy en día el DRAE insiste en dejar la descripción de “mal olor” como tercera acepción.

>>> Hedor

Del latín foetere, “heder”. Es curiosa la forma en la que aparece en el diccionario de Nebrija: “hedionda cola”, “hediondez de boca” y “de sobaquina”, lo que nos hace pensar que el hedor es propio del cuerpo, y no así de otras cosas, pues solo habla del “hedor de azufre”. En una última entrada se menciona “hedor de narices”, que, como revisamos en la palabra oler, se refiere, no a que las narices emanen tufo alguno, sino a que lo perciben.

Fragancia <<<

Del latín fragrantis, participio activo de fragrare, “echar olor”, de raíz indoeuropea bhrag-, “oler”. Esa palabra sufrió una aféresis –transformación al perder una letra–, pues antes se decía fragrancia, y eso era lo culto. Apareció en el diccionario en 1732: “Olor suave y delicioso que recrea el fétido”.

Jean Rodrigo-Baptiste Velázquez sabe que el rey apesta como un animal carnicero y la reina como una cabra vieja, así como todos sus súbditos, nobles y campesinos.

“Durante casi tres décadas, relegados al fondo de un cajón o escondidos en la intimidad de una libreta, se hallaban los aforismos, pensamientos, las anécdotas y ocurrencias de una diseñadora editorial y lectora apasionada que jamás se había atrevido a considerarse escritora, ni siquiera cuando el mundo donde trabajaba la obligó a escribir y publicar artículos de divulgación.
“Hacía falta otro escritor, veterano y de cepa, para hacer el hallazgo, reconocer su valía y alentar dicho trabajo. En efecto, René Avilés Fabila (Ciudad de México, 1940-2016) descubrió en Victoria García Jolly (Ciudad de México, 1965) a la escritora y le dio el empujón necesario para asumirse como tal, para vencer el pudor y el miedo de todos quienes osan esgrimir una pluma, consignar sus ideas al papel y, más aún, dejarse leer por otros.
“Este libro es, pues, el producto del proceso de creación, añejamiento, reescritura y edición de cuentos y minificciones de una escritora recién salida del armario literario y cuya voz, con la frescura y sinceridad de un primerizo, deleitará a más de uno con su sentido del humor, su prosa sencilla, ideas maduras y emociones transparentes.”
GG Jolly
https://www.facebook.com/Cuentosdelarmario/

 

 

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