Palabras como desarrollo, progreso, mejora, cambio, están dichas constantemente en los discursos de quienes están en campaña para convencer al electorado, incluso veo promesas sobre ponerse en los zapatos de los otros, esa es una tarea fácil por que involucra un instante, lo dificil es ponerse el calzado y caminar con ellos haciendo largas jornadas laborales, caminando calles en mal estado, andando de prisa por el miedo que impone una calle solitaria sin iluminación para llegar a una casa que tiene todas las necesidades por resolver.

Mirar escenas oportunistas retratadas e integradas como imágenes que pretenden comunicar la empatía con las personas vulnerables y sus causas, ponen en evidencia el magro conocimiento, sensibilidad y creatividad de la clase política, que sigue organizando campañas como en el siglo pasado, ellos y ellas se presentan como los mesías que cambiaran el orden de las cosas; tienen algo a su favor, unos posibles votantes cuyas necesidades básicas se imponen sobre su derecho a discernir.

Así, los y las aspirantes para convertirse en titulares de los gobiernos municipales están en plena campaña electoral para convencernos que son la mejor opción, en todos ellos y ellas encuentro una constante, tanto candidatos como ciudadanos no superamos la visión inmediatista de las cosas, las ofertas y solicitudes se quedan en reparación de calles, generación de trabajo, seguridad; todas son preocupaciones importantes y urgentes que deben ser resueltas, pero queda pendiente el planteamiento de las bases que lleven a un desarrollo sostenido.

Por ejemplo, para el caso de Pachuca y Mineral de la Reforma, los contenidos de las campañas no están abordando cómo se debe gobernar ante un proceso incontenible de metropolitización de las dinámicas urbanas, económicas, sociales, entre otras, porque esa dinámica hace que las líneas divisorias municipales queden difusas para obligar a los candidatos a reflexionar sobre cómo se debe administrar la seguridad con enfoque metropolitano, qué sucederá con el acceso y administración del agua potable, cómo se regulara el uso del suelo bajo la perspectiva de ordenamiento urbano, cuál es el tratamiento para los desechos líquidos (drenajes), cómo debe plantearse el desarrollo de obra pública para la comunicación terrestre, qué tratamiento se dará a problemas de salud pública como la fauna callejera (perros y gatos) y los basureros clandestinos, cómo se transitará al desarrollo sostenible, entre otros temas que rebasan las demarcaciones municipales. En resumen, no existe un planteamiento sobre el ejercicio del presupuesto público y del funcionamiento de los gobiernos municipales con perspectiva metropolitana donde se antepone el interés público sobre las conveniencias de los colores partidistas.

Así que vislumbro en nuestro futuro gobiernos municipales enfrascados en sus propias demarcaciones dejando vacíos que son ocupados por funcionarios públicos oportunistas de su propio interés, de inversores privados cuyos fraccionamientos imponen el crecimiento de la ciudad, de seguridad publica que omite actuar para ahorrarse problemas de demarcación, de fauna callejera que se multiplica y procura su propia sobrevivencia, entre otros problemas cuya solución son fundamento para el progreso, desarrollo, mejora, cambio y otras palabras que tanto gustan usar las y los candidatos.

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