Todos tenemos historia si de temas de salud se trata. Desde que nacemos entramos en contacto con hospitales, doctores y medicinas, es casi inevitable, ya sea con la intención de prevenir enfermedades o de combatirlas. Por ello, les presentamos estos términos que seguro ha escuchado.

Clínica. Proviene de latín clinĭcus que significa “que visita al que guarda cama” y ese a su vez del griego κλινικός, klinikós, derivado de κλίνη, klínē, “cama”. El Diccionario del Español de México –DEM– lo define como el “establecimiento dedicado a dar atención médica a los enfermos, generalmente en una determinada especialidad”.

Voy a sacar cita en la clínica de la rodilla derecha, ya me está empezando a tronar como matraca.

Diagnóstico. Del griego διαγνωστικός, diagnōstikós que significa “distintivo que permite distinguir”. El DEM la define como la “identificación de la enfermedad de un paciente, o determinación de su estado de salud, que hace un médico basándose en la observación de los síntomas que presenta”.

Ya chequé todos mis síntomas en Google y todo parece indicar que mañana me muero.

Síncope. Tomado del latín syncŏpe proveniente del griego συγκοπή, synkopḗ, significa “desvanecimiento o desmayo”. El DEM no contempla esa acepción, pero la RAE la define como x“la pérdida repentina del conocimiento y de la sensibilidad, debida a la suspensión súbita y momentánea de la acción del corazón”.

Parece que el desmayo de Socorrito fue por una síncope, no es que ande anémica, ni embarazada.

Trauma. Proveniente del griego τραῦμα, traûma que significa “herida”, se define como “el golpe, herida o cualquier lesión de un organismo, causados por acción externa, como algún accidente, una operación quirúrgica o algún ataque violento”. También puede ser un choque emocional causado por algún acontecimiento y que deja marcas en la vida de una persona.

Pobre Sandra, está tan traumadita con su ex que sigue dándole like a sus publicaciones.

Palabrotas, palabrejas y otros blablablás es un compendio de frases, palabras extrañas y no tan extrañas de nuestro idioma y otras lenguas extranjeras que seguramente los niños suelen escuchar a diario de boca de sus padres, en la radio, la escuela, la televisión o hasta leído en un videojuego.

Guacamole en náhuatl significa manjar de aguacates; cachivaches, quiere decir que recoja sus cosas; tener una jaqueca es que duela solo una parte de la choya, es decir, la cabeza. Si esas palabrotas les suenan rimbombantes a los pequeños, tenga por seguro que con este libro su conocimiento se expandirá y será más sabiondo que su BFF.

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