“PAN, empieza la guerra”: Foideh

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Oscar Pelcastre

Pachuca, Hidalgo.-

Con los ojos rojos, grita frases entrecortadas: obispo negro, da la vida. Oscar Pelcastre, envuelto en una sotana morada, se corta la mejilla izquierda y deja que la sangre escurra por su rostro moreno. Levanta las manos, para que la vean. Sonríe: le declara la guerra al PAN.

Una especie de misa negra improvisada en la calle, a manera de reto dirigido a la presidencia municipal de Pachuca, de extracción panista, que negó a Pelcastre la plaza Constitución para un baile en honor a la Santa Muerte, la noche del martes.

En la marcha previa, del Sonorita al centro capitalino, y tiempo después, ya concentrados alrededor de su líder cerca de la pérgola de la plaza Independencia, un burro mostraba una cartulina rosa fosforescente de letras negras delgadas: “PAN, empieza la guerra”.

En la calle aledaña a la plaza Independencia, frente a Ocampo, los seguidores de la Federación de Organizaciones Independientes de Hidalgo (Foideh), dirigida por Pelcastre y a fin al Partido Revolucionario Institucional (PRI), formaron un círculo.

La cara de un toro con cuernos de cabra, barba, alas de ángel, cuerpo de hombre sentado en una caja de madera y la mano con dos dedos en alto, es la imagen negra que colocaron a un costado del Reloj monumental de Pachuca.

Alrededor, personas que observan: los ladridos de un perro pitbull, las voces nerviosas que dicen “hacia atrás, hacia atrás, compañeros, por la seguridad de todos”, compiten con la tambora de la banda.

Otra cruz de madera sobre el asfalto y otra más. Los bolillos en el piso donde colocaron mantas donde acusaron que José Tellería Beltrán, cuando fue alcalde, mandó quemar el santuario de la Santa Muerte. Y “esta vez no lo vamos a permitir”, dicen.

También presumen en una manta la ayuda de la niña blanca para construir un comedor infantil.

En medio, otra pequeña figura humana con cuernos blancos, uniformado de la policía federal, permanece en una silla con las manos hacia adelante. Pelcastre se arrodilla, la abraza y se deja fotografiar, ahora con los dedos extendidos, llenos de sangre.

Dos hombres cargan en hombros figurillas de rostros enojados y vestidas de charros: una de ellas de rojo y la otra de negro. Unas flores amarillas y rojas permanecen erguidas, en el círculo que formaron los espectadores.

Antes de cortarse la mejilla, Oscar Pelcastre embarró de chapopote dos cruces envueltas en trapos que ardieron. Lo siguió una mujer vestida de negro, gafas oscuras y gorra, que lo cuidaba y organizaba porras.

Después, el líder de la Foideh se quitará la sotana, morderá un bolillo, romperá una botella y se marchará, como si escapara de algo, en una camioneta negra BMW, de modelo reciente, de lujo. También habrá dos Hummers, una blanca y otra roja.

Y los brazos se llevarán las figuras de colores de la Santa Muerte con la fotografía de Benito Juárez. Y al final un hombre apagará una cruz que quedará carbonizada frente a la plaza Independencia, en medio del tráfico de la ciudad que empezará a fluir.

 

perro6 Oscar Pelcastre, Santa Muerte

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