Como suele ocurrir con los desastres naturales y otras calamidades, la pandemia del Covid-19 se ha ensañado con la población más vulnerable. Y en este segmento podemos encontrar desde trabajadores del campo, comerciantes ambulantes, pequeños empresarios, personas de la tercera edad con trabajos precarios, o mujeres que se dedican a labores domésticas, por citar algunos ejemplos. Además, el aislamiento domiciliario ha provocado que se agraven fenómenos como el de la violencia contra ellas, que en mayor proporción es originada desde el círculo más cercano a la víctima, incluyendo a sus propios familiares. Y en ese contexto, hay otras aristas del problema que apenas están saltando a la vista. En entrevista con este diario, la activista Daniela Téllez, quien pertenece a la asociación civil Di Ramona –que lucha por los derechos reproductivos de las mujeres–, alertó que durante el tiempo que ha durado la cuarentena se triplicó la demanda de servicios de apoyo para la interrupción de embarazos en la entidad. Para darnos una idea del fenómeno, Téllez explicó que durante 2019 atendieron a 56 mujeres que decidieron abortar de manera legal, mientras que tan solo en el primer cuatrimestre del año, 64 se han acercado a solicitarles apoyo, lo cual prendió las alarmas de la asociación. Esta tendencia al alza se está viendo no solo en Hidalgo, sino en todo el planeta: a nivel mundial, las instituciones de salud advirtieron que pandemia y cuarentena dejarán al menos 7 millones de embarazos no deseados. ¿Por qué han aumentado las solicitudes de apoyo en la entidad? Daniela nos recuerda que si de por sí es complicado para las hidalguenses interrumpir su embarazo, con la pandemia el proceso se volvió tortuoso. No hay recursos, ni privacidad, ni atención de salud (recordemos que se han perdido miles de empleos). Y encima, muchas de ellas tienen que convivir cotidianamente con sus agresores. Frente al aumento de la violencia de género que vino aparejada con la pandemia, es imperativo, urgente, que legisladores y autoridades volteen a ver estos problemas emergentes y antepongan los derechos de las mujeres a una vida libre de violencia y que además salvaguarden sus derechos reproductivos. De filón. De tantas cifras que nos bombardean a diario, perdemos de vista la magnitud de lo que pasa. Quizá no le diga mucho, pero le recordamos que ayer Hidalgo superó las 402 defunciones por el Covid-19.

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