La familia presidencial más aborrecida
¿A dónde volará después del sexenio?

No es que coma con sus hijas en un restaurante caro en París. No. Es de dónde salen los fondos para costear sus viajes onerosos: de los bolsillos de los mexicanos que sí trabajan.

No es que no merezca disfrutar de vacaciones (a pesar de que no trabaja). No. Es el mensaje que envía: soy una primera dama que vive como millonaria en un país con 50 millones de pobres.

No es que se le pretenda molestar en su vida privada. No. Es que si no ha entendido, a estas alturas, que su simple aparición pública le provoca enojo y furia a millones de mexicanos por lo que ha significado su paso por Los Pinos: la Casa Blanca, despilfarro financiero, viajes familiares numerosos y onerosos a costa del erario, frivolidad y hasta rabietas para con su esposo en eventos internacionales; entonces, sencillamente, no ha entendido absolutamente nada.

Para Angélica Rivera, alias la Gaviota, esposa de Enrique Peña Nieto, el repudio popular es enorme. La gente no la quiere. El rechazo es cuasi unánime.

Si Peña pasará a la historia como el presidente más aborrecido de la historia moderna, su esposa va de la mano con él: será la primera dama más rechazada de los últimos sexenios.
Y bien ganado, sin duda.

Al despilfarro, la censura.

Mientras la Gaviota comía con sus hijas en el mismo restaurante pomadoso L´Avenue, en el que suelen hacerlo Beyonce, Justin Bieber y Rihanna –no seamos malpensados: seguramente pidieron el menú de comida corrida–, observaba, sin inmutarse siquiera, a lo lejos, cómo sus guardaespaldas sometían a Paco Cobos, lo amenazaban, lo censuraban y lo obligaban a borrar las fotografías que le había tomado a la familia real mexicana a distancia. Un evidente acto de agresión y de ataque a la libertad individual.

La Gaviota dejó que sus guarros agredieran a Cobos. Ni pestañeó.

(Obligada aquí, la pregunta: ¿Beatriz Gutiérrez Müller lo hubiera permitido?)
En París, tomar fotos en la vía pública no es delito.

A la Gaviota y a sus hijas en ningún momento se les molestó.

Cobos, mexicano, tomó las gráficas a la distancia, sin siquiera acercarse a ellas.

Nada hubo de ilegal ni de intimidatorio para con la Gaviota y su prole.

Entonces, ¿por qué la agresión a Cobos?
¿Por qué la primera dama de México solapó que sus escoltas sometieran y censuraran a un mexicano que solamente les tomó algunas fotografías?
¿Por qué la primera dama de México permitió un acto agresivo en contra de un mexicano en París?¿Por qué la primera dama de México no frenó una intimidación, a plena luz del día, en la vía pública y a los ojos de todos, en contra de un mexicano que osó tomarles una fotografía?
Condenable, la indolencia de la Gaviota. Condenable, la agresión de escoltas presidenciales contra un mexicano. Condenable, la forma de comportarse de la familia real mexicana.
Cierto: en Los Pinos, aún no han entendido absolutamente nada sobre el origen de su derrota aplastante del primero de julio. Siguen actuando en su burbuja de soberbia: con despilfarros, con excesos, con intimidación.

La Gaviota es el emblema de la Casa Blanca presidencial financiada por los contratistas amigos y socios de su esposo, el presidente de México. Así de claro. Repudiable.

La Gaviota representa el despilfarro financiero dentro de este gobierno durante los viajes oficiales convertidos en charadas familiares (y con amigos), a bordo del avión presidencial, con vinos caros y comida hasta reventar. Agasajos faraónicos. Hospedajes de lujo. Gastos millonarios. Todo, pagado con los impuestos de los mexicanos.

La Gaviota es el rostro femenino de la corrupción gubernamental.

No sabemos qué pasará con la Gaviota al terminar el sexenio de Peña Nieto.
No sabemos si, como se dice en los cotilleos cercanos a la casa presidencial, habrá separación definitiva. Total, el objetivo se cumplió puntual: vender a la pareja soñada impuesta por Televisa, bajo una producción al estilo de María la del Barrio, y llevarla a Los Pinos.

No sabemos a dónde volará la Gaviota después del primero de diciembre próximo.
Pero lo que sí sabemos, es que la Gaviota y su esposo, Enrique Peña Nieto, serán la pareja más repudiada y aborrecida de la historia moderna del país. Más que Jolopo y doña Carmen. Más que Vicente y Martha, que ya es mucho decir.

Eso sí lo sabemos, y muy bien.

Twitter: @_martinmoreno
Facebook: /Martín Moreno

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